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Es casi seguro que si el día de mañana Wesley
Snipes es recordado por un papel ése será el de Blade. En 1998 se inicio
esta saga que ahora llega a su tercera entrega de la mano de David S. Goyer,
guionista de esta trilogía creada a partir de uno de los personajes por
entonces menos conocidos de la Marvel.
En esta tercera parte Blade sigue con su
cometido de cazar vampiros, pero cada vez se ve más superado por el
creciente número de chupasangres. Han tejido hilos en casi todas partes
haciéndose con el control de los estamentos más importantes de la sociedad.
Blade es objetivo de la prensa y de la policía que finalmente le da caza
gracias a las influencias de Danica Talos (Parker Posey). Ella es una
despiadada vampira que a encontrado y despertado al creador y origen de los
vampirnos, Drácula, con el fin de terminar con Blade y de conseguir que los
vampiros puedan andar a la luz del día. Blade parece perdido hasta que
llegan en su ayuda otros cazadores de vampiros, los Nightstalkers.
David S. Goyer debuta como director con esta
película que parece el desenlace definitivo de la saga (aunque en Hollywood
nunca se sabe). Goyer es un guionista decente pero irregular y en esta
película, posiblemente por agotamiento de la fórmula, no ofrece nada nuevo.
Introduce nuevos personajes (los Nightstalkers) y el villano absoluto para
cualquier peli de vampiros, Drácula, pero al margen de eso todo es igual.
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Jessica Biel al rescate.
La película es entretenida pero desde luego
no alcanza el nivel de la segunda parte, donde Guillermo del Toro conseguía
hacer una excelente película de acción a partir de unos elementos que en
manos de cualquier otro no hubiesen dado para gran cosa. Incluso puede andar
por debajo de la primera entrega y es que la historia flojea en algo
fundamental en una película de "buenos y malos", se centra sólo en los
protagonistas de forma que sus enemigos pasan a un segundo plano, por lo que
se pierde capacidad de oscurecer el tono de la historia y de agobiar al
espectador.
Hay otro punto flaco casi igual de importante
que el anterior y es que el protagonista, Wesley Snipes, que está aquí de
mala gana, algo muy propio de un "soy una estrella" como él, y es conocida
su falta de interés por un personaje que ya tiene muy visto. Se limita a
poner la pose de chulopo típica de Blade y al ejercicio físico de las
escenas de acción. No es de extrañar que la película tenga casi como único
sostén los personajes de Abigail Whistler (Jessica Biel) y Hannibal King (Ryan
Reynolds), los Nightstalkers. De hecho lo mejor de la película es el papel
de Ryan Reynolds, que interpreta con gran acierto a un personaje sarcástico
y tocahuevos que es el contrapunto a la sosera que parece invadir al resto
del reparto.
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Hannibal King (Reynolds), lo mejor de la
película.
A nivel técnico la película está bastante
bien, pero hay algo que me dejo perplejo: Drácula parece un monstruo de los
Power Rangers. Sin duda es el diseño más horrendo que he visto en
cine desde el bichardo de Beowulf (aquel truño protagonizado por el
entrañable bizco Christopher Lambert).
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¿Parece o no parece salido de los Power
Rangers?
No es un mal entretenimiento para pasar la
tarde, aunque nadie saldrá de la sala con la sensación de haber soltado su
dosis de adrenalina. Si os gustaron las dos primeras partes merecerá la pena
por ver concluir la historia. Sin más.
Nota:
 
5
Javier Ruiz de Arcaute. |