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Es raro ver en el cine americano
películas críticas con la religión y más aún tratándose de una comedia
adolescente. Por eso Saved!, sin ser una película que vaya a quedar
en el recuerdo sí que resulta al menos un soplo de aire fresco.
La película nos cuenta como Mary (nombre que
seguro que no es casual), una chica que estudia en un colegio cristiano de
lo más conservador, pasa de ser una estudiante y cristiana ejemplar a
convertirse en todo lo contrario a lo que su instituto predica. Tras creer
recibir un mensaje de Jesús, Mary se acuesta con su novio para tratar de
"curar" su homosexualidad. Lo único que consigue con ello es quedarse
embarazada mientras los padres del novio internan a éste un centro de House
of Mercy, una organización cuyo fin es curar pecadores como madres solteras,
homosexuales y toda clase de ovejas descarriadas (que
existen, no es coña). A partir de ese momento Hilary Faye, hasta
entonces su mejor amiga, empieza a hacerle la vida imposible al ver que Mary
está muy desengañada con el camino oficialmente trazado por su iglesia.
Mientras tanto, aquellos que parecían ser unos gamberros (una chica fumadora
y malhablada y un paralítico harto de falsa caridad cristiana), acaban por
demostrar ser mejores amigos.
La película ha levantado ampollas en muchos
religiosos ultraconservadores tachándola de "extremadamente ofensiva" (cosa
que puede leerse en webs como
ésta). Es algo habitual esa cerrazón a las críticas. No importa que la
película al final lo que diga es que Dios está para todo el mundo, lo que
preocupa a esta gente es que deje en mal lugar el extremismo religioso. Lo
malo es criticar el sectarismo de algunos religiosos y demostrar que ser
buena persona no tiene que ver con rezar mucho, no obligar a una persona a
convertirse en algo que no es o marcarla ante todo el mundo como un
"pecador" o un "desviado". Pero desde luego, si la intención de la película
hubiese sido atacar la religión el tono, los ejemplos y el final hubiesen
sido muy distintos.
La película resulta así bastante valiente sin
pasarse en absoluto, que nadie piense que esto es South Park. Es
divertida y tiene interpretaciones bastante decentes de todo su reparto.
Jena Malone cumple estupendamente como siempre y me ha sorprendido bastante
Mandy Moore, una actriz y cantante de la que no había visto nada hasta ahora
a pesar de tener bastante fama. Otra grata sorpresa es ver a Macaulay Culkin
completamente renovado y demostrando que después de ser un niño repelente y
habiendo pasado años muy malos ha conseguido centrarse y retomar su carrera
en una línea de momento bastante interesante. Patrick Fugit (el prota de la
entrañable Casi Famosos) y Heather Matarazzo (la margi de
Bienvenidos a la Casa de Muñecas) hacen unos secundarios discretitos sin
más.
Teniendo en cuenta que la película es una
ópera prima y que va destinada al consumo adolescente masivo (no se libra
del baile de fin de curso ni del happy end donde todos son buenos) pienso
que es bastante recomendable. No se trata de la típica mamarrachada de tetas
y pajas y a pesar de lo caricaturesco de la película (porque tampoco hay que
tomar a rajatabla todo) consigue hacer que uno salga del cine pensando un
poco en estos temas y espero que con una mente más abierta tanto de los
ultrarreligiosos como de los ateillos como un servidor. Y es que ni todo lo
religioso es maravilloso ni tampoco lo contrario.
Nota:
 
6
Javier Ruiz de Arcaute. |