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En el 2000
pudimos disfrutar de las payasadas de Ben Stiller acompañado por un Robert
De Niro en plan suegro cabrón en Los Padres de Ella, una película que
no pasará a la historia pero que nos hizo reírnos un buen rato con algunas
escenas memorables.
Jay Roach,
responsable de la saga Austin Powers y de la primera parte de esta
historia, se encarga de nuevo de dirigir esta segunda entrega, nada
necesaria pero al menos divertida.
En esta
ocasión vemos a Gaylord Focker (Follen en castellano) y su novia Pam
viajando con "los padres de ella" (De Niro y Blythe Danner) y su pequeño
sobrino a Miami a conocer a los Focker. Como ya se nos avisa desde el
principio Gaylord, "Greg", se teme lo peor, se trata de dos familias
totalmente antagónicas y cualquier precaución es poca. Greg hará lo posible
por evitar cualquier incomodidad a su suegro que pronto chocará con la cruda
realidad: los Focker son unos hippies pasados de rosca de ideas liberales y
acostumbrados a un trato demasiado "cercano". Bernie, el padre, es amo de
casa y practica capoeira (con la agilidad que puede permitirse un tipo de la
edad de Hoffman) mientras que Roz, la madre, trabaja como consejera sexual
para parejas maduras.
Si en la
primera película Ben Stiller era el centro de atención haciendo un papel que
siempre se le ha dado genial, el de chico buenazo que por querer evitar los
problemas se los acaba comiendo en raciones dobles, ahora es Dustin Hoffman
quien se convierte en el alma de la fiesta a pesar de no ser el personaje
protagonista. Greg se mostrará tan prudente y complaciente con su suegro que
llegará incluso a disgustar a sus padres. Pero, claro, esto es sólo el
principio porque se trata de que todo se enrede cada vez más hasta convertir
todo en una situación totalmente surrealista a base de malentendidos y
desafortunadas coincidencias.
Los
actores están todos muy bien. A quien le guste Stiller, como es mi caso,
pasará un buen rato y se encontrará con la grata sorpresa de un Hoffman en
modo "absurdo" que es lo mejor de la película. De Niro vuelve a clavar el
personaje de ex-agente de la CIA y suegro insoportable mientras. La parte
femenina del reparto está en segundo plano aunque Streisand tiene algo más
de relevancia que las otras dos chicas. También hay "actores" como el
sobrino y las mascotas (gato y perro) que ayudarán a soltar estupendas
carcajadas si uno va con el día tonto al cine.
Lástima
que estos americanos, como no puede ser de otro modo en una película sobre
una familia, la terminen con el típico "happy end" pastelero, rebajado
ligeramente gracias al pequeño papel de Owen Wilson de nuevo como Kevin
Rawley.
En fin, la
cosa no llega a ser tan hilarante como la primera película (frases como "Yo
tengo pezones, ¿podrías ordeñarme?" no se olvidan fácilmente) pero tampoco
aburre y tiene una parte central muy divertida.
Nota:
 
6
Javier Ruiz de Arcaute. |