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Muchas veces hemos visto películas de
instituto americanas, casi siempre comedias en torno a un inadaptado, el
típico "loser", que al final consigue dar una lección de dignidad en el
baile de fin de curso e imponerse frente al capitán del equipo de fútbol y
la jefa de animadoras.
Napoleon Dynamite es una película que
partiendo de esa clase de películas consigue dar una auténtica vuelta de
rosca a lo que estamos acostumbrados a ver. Napoleon es un estudiante
bastante lerdo, que jadea al teléfono, cuyo animal favorito es el ligre
("una mezcla de león y tigre con poderes mágicos"), con una familia llena de
inadaptados (especialmente su hermano y su tío) y que cuenta trolas dignas
un niño de 8 años para darse importancia. La escapada que hace su abuela por
unos días, un nuevo amigo, una chica rara y la llegada de su tío Rico es el
desencadenante de una serie de situaciones que todos hemos visto alguna vez
en nuestra vida pero que no dejan de ser surrealistas.
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Napoleon lleva a su hermano a las clases de
lucha de Rex.
La película no es lenta, sino tranquila, es
decir, que te divierte todo el rato pero avanza con los mismos huevos que
gasta el protagonista. Napoleon a fin de cuentas es un tipo que al margen de
sus peculiaridades (que son muchas) sólo quiere vivir tranquilo y salir con
una chica, como todo el mundo. No puedo evitar recordar a un par de
individuos de mi colegio que respondían a los motes de Pitotren y Pan con
Leche. Estos tipos se caracterizaban por un aspecto ligeramente grotesco (lo
siento, pero era así) con uno de esos mostachos de pelusa, gafas horrendas,
ropa de abuelo o puesta de forma antinatural (del revés) y sobre todo, una
actitud lógicamente defensiva pero también de flipado de preescolar que les
hacía únicos (como las poses de combate de Caballeros del Zodiaco
cuando hacían frente al abusón de turno). Desgraciadamente en esas edades
todos somos más o menos cabrones y alguien así siempre acaba siendo objeto
de burla y luego nos arrepentimos (aunque con la media sonrisa en la boca).
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Los guays del instituto.
Napoleon no cambia a penas ese gesto
enfurruñado en toda la película y su forma de actuar es realmente única,
pero se entiende teniendo en cuenta su entorno. Su hermano Kip es un
treintañero tirillas con un bigote ridículo que se pasa el día chateando con
su novia de Internet. Su tío Rico es un hombre anclado en 1982, año en el
que según él pudo llegar a ser profesional de fútbol americano, y se dedica
a timar a la gente vendiendo de puerta en puerta cualquier chuminada de
supermercado.
Este peculiar trío está genialmente
interpretado por sus actores, que todo hay que decirlo, se ven ayudados por
su aspecto y una buena dosis de mal gusto en el vestuario. También hay
varios secundarios como su amigo Pedro y Deb (la recuperada Tina Majorino,
la niña de Waterworld).
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El tío Rico, Napoleon y su hermano Kip.
La película, aunque suene a ya vista, aseguro
que resulta tremendamente original y muy divertida, sobre todo gracias a un
estupendo guión de Jared y Jerusha Hess. Es más, aunque hay un buen final
éste no es la tradicional lección moral con discursito de reyes del baile o
algo así, todo es mucho más real y a la vez tan absurdo como el resto de la
peli.
No pasará a la historia pero la recomiendo de
verdad a todo aquel que tenga la oportunidad de verla, a ser posible con
amigos y dispuestos a reíros de la actitud de esta panda de personajes tan
originales como familiares. Seguro que después da para una buena sesión de
batallitas sobre nuestros tiempos en el colegio y el instituto.
Nota:
  
8
Javier Ruiz de Arcaute.
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