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Manuel Gómez Pereira se ha convertido junto a
Fernando Trueba, Fernando Colomo y Joaquin Oristrell en uno de los
directores de comedia más destacados de nuestro cine. Casi siempre sus
historias han sido comedias románticas y enredo donde los protagonistas se
enfrentan y reconcilian continuamente.
En esta ocasión el marco de la película es la
primera boda homosexual que se celebra en España. Varias parejas van a
casarse en un prestigioso hotel enfocado a una clientela homosexual que
dirige con mano de hierro Carmen Maura.
Se trata de una comedia coral donde a
diferencia de lo que pudiera esperarse, el protagonismo no es exclusivo de
las tres parejas protagonistas, sino que en varios casos es más relevante el
de sus respectivos padres y madres y la relación que se va gestando entre
unos y otros.
Una de las cosas que más miedo me daba de la
película es que Gómez Pereira y sus habituales guionistas, Joaquin Oristrell
y Yolanda García Serrano, echasen mano del estereotipo de loca chillona tan
trillado en el cine y en la televisión. Por suerte el equipo huye de eso y
presenta a las distintas parejas como personas, no como alguien con la
etiqueta de "homosexual" en la frente, de forma que cada uno tiene su forma
de ser, sus manías, sus miedos o sus intereses pero nunca en plan "que
zapatos más divinos" o "eres una ordinaria". Es decir, que por una vez se
muestra en una comedia a los homosexuales como uno más y no como bufones que
van de puntillas hablando de chuminadas.
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Los padres de las criaturas.
En esta clase de películas los actores
siempre lucen bien y en este caso no es una excepción. Todos cumplen muy
bien pero hay unos que destacan sobre el resto: Lluís Homar, Marisa Paredes,
Verónica Forqué, Betiana Blum y Unax Ugalde.
Paredes y Homar son padres de las dos partes
de una de las parejas, ella una famosa actriz y él su jardinero. Son ellos
los que protagonizan las mejores escenas de la película con alguna coñita
muy buena sobre Almodóvar o la supuesta incultura de él. Choque de clases y de
trenes.
Verónica Forqué es una madre con un serio
problema de ninfomanía que le lleva a tirarse a cualquier hombre aunque éste
sea un garrulo.
Unax Ugalde es el hijo de Carmen Maura,
acostumbrado a un tren de vida a todo lujo que deberá resignarse con su
futura suegra, Betiana Blum, que viene de Argentina para la boda, con su
perra y con una especial habilidad para, con la mejor intención, molestar
todo lo posible.
La película tiene un ritmo adecuado y es
técnicamente impecable pero al margen de esos buenos momentos que he
señalado, le falta algo más de gancho y le cuesta un poco arrancar. Hay
algunos personajes que tampoco pintan mucho pero que son necesarios para
justificar la presencia de otros y eso produce algún altibajo en la
película. De todas formas también es cierto que va mejorando según avanza la
película y al final la sensación es buena, incluso a pesar de un pastelero
homenaje a las madres.
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Madres al poder.
Así que los que estuviesen a la espera de una
buena comedia patria aquí tienen una buena opción que además toca una
inminente realidad de forma digna cuando lo fácil hubiese sido tirar del
estereotipo chabacano de la "maricona".
Nota:
  
7
Javier Ruiz de Arcaute. |