|
En 1999, Pierce Brosnan, el segundo mejor James Bond de todos los tiempos,
conocía su último gran taquillazo al margen de sus aventuras como 007. El
film en cuestión era El Secreto de Thomas Crown, una fenomenal
película de robos, mentiras, traiciones y glamour dirigida con auténtico
virtuosismo por John McTiernan, con Rene Russo en uno de los mejores
papeles femeninos de los últimos años. Al parecer tras su etapa de agente
secreto, Brosnan le ha cogido el gusto a eso de interpretar ladrones
elegantes que siempre se salen con la suya (o sea, auténticos
chulopiscinas porque, seamos sinceros, es lo único que este galán ha
venido interpretando con carisma innegable desde los tiempos Remington
Steele). Cinco años después vuelve con El Gran Golpe, pero esta vez
los resultados son... un pelín más flojos, por decirlo suavemente.
.gif)
A Tito Pierce se le va la vista (y a vosotros
también, no seáis falsos).
La verdad es que no hace falta exprimirse el tarro. En una ecuación
similar a “film de terror = sorpresa final”, se puede decir que, a
película de robos, argumento supercomplicado. Y mira que no es tan difícil
resumir la peli: Max Burdett (Pierce Brosnan) es un ladrón de guante
blanco que, tras un exitoso pero arriesgado último golpe, decide pegarse
la gran vida junto con su colaboradora y amante Lola Cirillo (Salma Hayek).
Pero como la película no se puede acabar ahí, entra en escena Stan Lloyd (Woody
Harrelson), la némesis de Burdett: un agente del FBI inepto, patán y
realmente miserable que jura venganza sobre el ladrón por haber sido
responsable de su expulsión del cuerpo. Si a este triángulo (más o menos
amoroso, ya lo veréis) le añadimos una descocada policía del lugar (Naomie
Harris) y el mafiosillo de turno (Don Cheadle), pongamos como guinda el
diamante más grande del mundo a bordo de un lujoso trasatlántico y
tenemos el lío servido.
.gif)
Brosnan y Harrelson, en plan Ortega y
Pacheco.
La verdad es que el film comienza muy bien con un atraco inicial muy bien
rodado y muy divertido. Harrelson y Brosnan demuestran tener buena química
juntos y las escenas en las que intervienen los dos son, con mucho, las
más divertidas y entrañables, dando vida a dos pringaos que llevan años
jugando al gato y al ratón y que se dan cuenta de que eso es prácticamente
lo único que les mantiene en marcha (descacharrante la secuencia en la
que pescan tiburones: los más aficionados al cine de Spielberg descubrirán el
primero de los dos guiños del film a la obra del Maestro). Si a eso le
sumamos la presencia de Salma Hayek, con un cuerpo que provoca embolias
cerebrales, al menos el 60% de El Gran Golpe distrae medianamente y
arranca unas risas. Pero claro, El Gran Golpe tiene que aparecer por alguna
parte, y la verdad es que es de lo más soso que me he echado a la cara:
Don Cheadle (increíble pero cierto), en plan mafioso marbellí, no
interesa. Naomie Harris tampoco interesa, el juego de “el diamante es mío,
ahora es tuyo, ahora es mío” ya se ha visto una y mil veces, y la
dirección del soso de Brett Ratner se decanta más por enseñarnos lo
fabuloso que es el Caribe (a veces el film parece un anuncio de Halcón
Viajes: véase el plano en helicóptero que acompaña a Harrelson desde su
suite presidencia) que mostrarnos algo de imaginación, violencia o mala
leche.
.gif)
Ortega y Pacheco, in fraganti.
Además de la ya mencionada Hayek (que, repito, va a provocar auténticos
espasmos genitales en las salas: las novias quedáis avisadas), Brosnan
cumple con su habitual aire de suficiencia y Woody Harrelson regresa con
moderada eficacia al género que le vio nacer con Cheers. Lo mejor
es ver como se divierten todos, conscientes de que esta peli no da mucho
de sí: barrigones cerverceros y calvicies al aire, Brosnan y Harrelson
hacen un ejercicio de buen rollo que da ritmo y vidilla a un film que,
lastrado por el problema de la trama principal, se convierte en una hora y
media (lo bueno si breve, dos veces bueno) medianamente distraída para
todos aquellos que sólo busquen diversión sin complejos. Una cosa es
segura: por lo menos no ofende.
LO MEJOR:
- Lo que mola el Caribe, las fiestas, el cachondeo y, sobre todo, ser
Pierce Brosnan. Y Woody Harrelson, cuando le acompaña.
- La música del veterano maestro Lalo Schifrin.
- Salma Hayek, alejada de “densidades” como Frida (ya habrá tiempo para
esos films cuando cumpla los 50) y exhibiendo su cuerpo serrano como Dios
manda.
LO PEOR:
- La olvidaréis a la media hora.
-
Jaimito, el Titulador Perturbado ataca de nuevo: recordemos
que el film se llama After The Sunset. Al caer la noche, la
traducción para Latinoamerica, me parece de lo más correcto. Si los de las
distribuidoras creen que tenemos una especie de tara mental aconsejo nos
lo digan porque, en ese caso, comenzaré a llamar a Casablanca, “Una
de Nazis”. Por poner un ejemplo.
Nota:
 
5,5
Rafael Martín.
|