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Mariano Barroso dio la campanada con Éxtasis y se consagró con
Los Lobos de Washington. A lo largo de su trayectoria ha tenido
títulos buenos y otros que no terminaron de cuajar pero todos ellos tenían
en mayor o menor medida ingredientes de thriller y cine negro.
Ahora nos presenta Hormigas en la Boca, película que acaba de pasar
por el Festival de Málaga y que cuenta la historia de Martín (Eduard
Fernández), un preso republicano del franquismo que en la cárcel se entera
de que su novia y cómplice (Ariadna Gil) desapareció con un gran botín
dejando tirados al resto de compañeros. Al salir de prisión descubrirá que
ha ido a parar a Cuba junto a su tío y Martín irá a La Habana en busca de
ella, del dinero, pero sobre todo, queriendo saldar cuentas con aquellos
compañeros a los que indirectamente defraudó a través de esa mujer. Al
llegar a La Habana descubrirá que la mujer, Julia, ha muerto, pero no
tardará mucho en recibir un extraño encargo de su tío que le permita
permanecer un tiempo en la ciudad y seguir indagando en el asunto.
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Martín (Eduard Fernández) en medio de un apuro.
La película es puro cine negro al estilo más clásico y muchos se acordarán
de Bogart al ver la película. Curiosamente en la rueda de prensa Mariano
Barroso comentó que su hermano, autor de la novela en que se basa la
película, encontró bastante parecido con una estupenda e infravalorada
peli de Carl Franklin, El Demonio Vestido de Azul, con el Tito
Denzel y Don Cheadle. Para más coña resulta que Franklin fue compañero de
escuela de Barroso. Que me digan donde está, que me apunto. Barroso ha
conseguido posiblemente su mejor película y ha demostrado que es, junto a
Enrique Urbizu, una referencia en el género en nuestro país.
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Julia (Ariadna Gil) y Freddy (Jorge Perugorría).
Pero no sólo es Barroso el que hace de Hormigas en la Boca una
estupenda peli, Eduard Fernández demuestra, otra vez, que es un crack y
que haga lo que haga lo borda. Ya le he visto en unas cuantas películas y
se ha convertido en uno de mis actores favoritos. La escena en la que
habla de los Reyes Magos es genial. Jorge Perugorría también clava su
personaje, un senador corrupto de la época de Batista y en plena
revolución cubana. Es el personaje de Ariadna Gil el que está más
desdibujado, la mujer fatal a la que Barroso ha querido dar la vuelta
buscando una justificación a sus acciones. No lo hace mal, ni mucho menos,
pero su personaje, que es el que desencadena todo, no tiene quizás el
protagonismo que requería la película y es el punto por el que cojea la
peli. A pesar de todo Barroso justifica esto porque la peli se cuenta
desde el punto de vista de Martín y por tanto, tanto el personaje de Julia
o la situación política del país aparecen sólo desde la profundidad en que
él llega a conocerlos.
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Freddy pensando su siguiente putada bajo la mirada de su
esbirro.
La ambientación es estupenda y la recreación del momento histórico que se
vivía en Cuba es muy buena sin que centre en ningún momento la película.
Es una situación que es simplemente el marco de la historia y por tanto
que nadie espera valoraciones políticas o nada por el estilo. Pero
detalles como las emisiones de televisión y radio, la música o la prensa
de la época quedan genialmente reflejadas. Si a eso añadimos que Javier
Aguirresarobe se hace cargo de la fotografía, pues ya tenemos todo.
Da gusto ver pelis de este tipo ya que cada vez son menos frecuentes,
incluso dentro del cine americano que siempre ha cultivado este tipo de
cine. Un muy buen entretenimiento, con estupendos personajes y actores
geniales y cuyo argumento está perfectamente engrasado, algo esencial en
una peli de suspense.
Nota:
  
8
Javier Ruiz de Arcaute.
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