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Javier (Diego
Peretti) lleva una vida bastante buena para la situación del país, tiene
30 años, es cirujano en un hospital, en su tiempo libre es disc-jockey y
tiene novia, María (Soledad Villamil). Aún así la vida en Argentina no es
fácil y por eso deciden emigrar a Estados Unidos. Se casan para solucionar
papeles y deciden que sea ella la que vaya primero para hacer contactos.
Él, mientras tanto, desmonta su vida (deja el trabajo, piso, etc.) y
cuando va de camino al aeropuerto recibe una llamada de su mujer
diciéndole que está confundida y que prefiere que él se quede en
Argentina.
El título de la
película ofrece ya un adelanto de lo que va a suceder y del tono de la
película. Las rupturas son universales y todos conocemos las típicas
frases que se dicen en esa ocasión una de ellas suele ser “no es por ti,
es por mí” o lo que es lo mismo “no sos vos, soy yo”. Esta frase tan
repetida, se suele utilizar en tono de humor al hablar de rupturas y nos
presenta el tono que estará presente en toda la película.
Lo que me parece
interesante de la película es que ya sea durante toda la película o en
alguno de los gags, todo el mundo se va a sentir identificado con Javier.
Es una demostración de todo lo que no hay que hacer, aunque sea
inevitable, cuando a uno le dejan. Se ven escenas muy graciosas de
patetismo y desesperación en las que el humor siempre está presente sin
ser demasiado exagerado.
El reparto no es
muy conocido pero aún así es realmente bueno. El protagonista (Diego
Peretti) hace una actuación impresionante, le queda el papel que ni al
pelo (de hecho al verle en la rueda de prensa estuve por decirle, macho
anímate que tampoco es para tanto). María (Soledad Villamil) que pudimos
ver en otras películas como El Mismo Amor, la Misma Lluvia hace una
actuación correcta, es la típica pijita buenorra. Julia (Cecilia Dopazo)
pone el contrapunto en la historia, su personaje permite al espectador
dejar de odiar a las mujeres. Los actores secundarios son bastantes
buenos, tanto los amigos como los padres. Y no puedo dejar de lado la gran
actuación del genial Marcos Mundstock (que conocemos del grupo Les
Luthiers) en un papel de psicoanalista que borda, para mi gusto los puntos
más graciosos de la película son las consultas con éste “especialista”.
Con esta película
Juan Taratuto, desconocido por mí hasta la fecha, se estrena como co-guionista
y director. La otra guionista es Cecilia Dopazo que da el contrapunto a un
guión que sería demasiado masculino sin su ayuda. No es de extrañar que
Cecilia Dopazo colabore en el guión ya que es la mujer de Taratuto, aún
así creo que es una colaboración acertada tanto en el guión como en la
actuación. La película se estrena esta semana en España después de haber
cosechado un gran éxito en Argentina y de haber recibido varios premios
importantes.
No hay que olvidar
la banda sonora más que decente. Colaboran Jorge Drexler, que tras el
Oscar, da buena publicidad a la película, Andrés Calamaro y Tonino
Carotone. Sus canciones acompañan los momentos más tristes y melancólicos
de la película y relatan lo que el personaje va sintiendo en los peores
momentos.
Es una película muy
recomendable, ya que es entretenida y muy divertida, una historia original
con la que todos os sentiréis identificados.
Nota:
  
8
Irene Marinas (colaboradora).
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