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En una época en la que el cómic se ha convertido en una de las principales
fuentes de inspiración para el cine, es curioso que un personaje como Batman haya tardado tanto en volver a los cines. Claro que si echamos la
vista atrás, al año 1997, entendemos la demora. Joel Schumacher ridiculizó
hasta el extremo el que seguramente sea el superhéroe más popular tras
Superman. No le bastó con adoptar una estética discotequera e incluir el
odioso personaje de Robin en Batman Forever, sino que hizo
detestable a todos y cada uno de los personajes en Batman & Robin.
El atractivo de Batman siempre ha sido su estética tenebrosa, la
profundidad de un personaje a medio camino entre la venganza y la búsqueda
de justicia
y puede que, sobre todo, el hecho de que no es realmente un superhéroe, sino
una persona normal y corriente, como cualquiera de nosotros.
Ahora Batman Begins viene a satisfacer esa visión del personaje
empezando la historia desde cero. Un joven Bruce Wayne ve cómo mueren sus
padres a manos de un atracador, con los años el sentimiento de culpa y la
sed de venganza se han hecho tan fuertes que termina marchándose de Gotham, en
algún lugar perdido del mundo, delinquiendo y finalmente
encarcelado. Todo para comprender la mente de un delincuente y hacer
frente a chorizos de medio pelo. Es ahí cuando aparece Henri Ducard, la
mano derecha de Ra's Al Ghul y miembro de una organización secreta
destinada a acabar con la corrupción y hacer justicia. Ducard hará de
Wayne un gran guerrero capaz de enfrentarse a esos temores que le
atormentan, que finalmente se convertirá en Batman y hará justicia en
Gotham.
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Bruce Wayne en una cárcel asiática.
David Goyer, guionista de la irregular trilogía Blade, la infravalorada
Dark City y alguna que otra película de medio pelo, demuestra que es capaz,
junto a Nolan,
de escribir un guión a la altura de lo que se esperaba desde hace tantos
años. Posiblemente su irregular carrera se deba más a lo que de él
esperaban los productores (Kickboxer 2 o el telefilme de Nick
Furia nunca aspiraron a ser pelis de culto) que a falta de talento. Si al magnífico trabajo de
ambos añadimos la labor de Nolan tras la cámara la cosa se convierte en algo que no podemos
perdernos. Nolan (Memento, Insomnio) forma parte de
una generación de jóvenes directores que entre los 90 y 2000 han surgido
de distintos lugares (cine independiente, el mundo del videoclip y la
publicidad) en los que el talento visual, la originalidad y el
atrevimiento eran necesarios para abrirse camino. Junto con gente como
Fincher, Aronofsky, Singer, Boyle, Natali, los hermanos Wachowsky, del Toro o
Tarantino representan una generación de la que muchos siguen echando
pestes pero que ha demostrado que el cine y Hollywood tienen aún mucho que
ofrecer.
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Los enemigos a los que Batman deberá hacer frente.
Pero claro, hacía falta algo más que un buen guión y un director de
primera para que esta peli fuese lo que es. Así que se ha creado un
reparto como los que se ven pocos. Christian Bale es sin duda alguna el
mejor Batman que se haya visto nunca. Su interpretación (gracias a un
genial desarrollo del personaje en el guión) no se reduce a hacer de galán
en la vida pública y repartidor de mandobles por la noche. Es un tipo con
miedo, con sentido del humor (la escena del cumpleaños es estupenda),
inseguro, pero a la vez valiente, decidido y terrorífico. El resto de
actores tienen papeles secundarios más o menos desarrollados pero siempre
con momentos para lucirse. Especialmente destaca Michael Caine, una mezcla
entre mayordomo y padrazo con un punto irónico. Tom Wilkinson hace un
mafioso genial, su Carmine Falcone es de los que inspiran miedo sin ser
sobreactuado. Gary Oldman hace el papel más contenido que le he visto en
toda mi vida, de hecho es posible que sea el único personaje realmente
normal de su carrera. Liam Neeson en modo mentor aunque bastante más
excesivo que su Qui Gon Yin de Star Wars. Me dejo otros tantos pero
por no extenderme más, porque podría seguir y seguir.
Por primera vez también da la sensación de que Batman es ágil, el
acartonamiento del traje se ha reducido y las escenas de acción están
hechas de tal modo que éste ni se perciba. Los efectos digitales
se han reducido al mínimo y los que hay no se notan, se agradece que lo
que sucede en pantalla sea real casi en su totalidad. Y no puedo dejar de
lado el coche, muchos lo han criticado porque realmente no es el Batmovil
que podemos esperar, no hay alitas de murciélago por ningún lado ni parece
el deportivo del Conde Drácula. Es un puñetero tanque que parece manejado
por Carlos Sainz (pero sin cascar el motor). La persecución que hay hacia
la mitad de la película es bestial.
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Batman en acción.
La ambientación es estupenda, alejada de estéticas anteriores. Gotham es como
una gran ciudad actual, pero aún más grande. Las calles, la gente y todo
lo que se ve resulta mucho más cercano que en en las anteriores películas
y por descontado da mil vueltas al rollo hortera de Schumacher. Todo eso
se funde con una fotografía genial y oscura sin estridencias de ningún
tipo.
En definitiva, posiblemente la mejor película basada en un héroe de cómic
hecha hasta la actualidad. Quiero más.
P.D.: Prestad atención a Rade Serbedzija (Snatch, El Santo),
actor que siempre me ha gustado y al que por fin le dan un papel acorde
con su aspecto, el de mendigo.
Nota:
   
9
Javier Ruiz de Arcaute.
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