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Por fin, por una vez, y sin que sirva de
precedente, podemos ver en una misma película a Héctor y Ernesto Alterio, y
por si fuera poco, les ha dado por interpretar a padre e hijo, completando
así el mayor reclamo del film. La verdad es que tiene su aquel verles
juntos, en unos personajes nada modélicos, y preguntarse cuantos guiños se
habrán hecho durante el rodaje en lo que respecta a su propia vida. No digo
ni mucho menos que su relación se haya parecido a la que se muestra en la
película, pero no sé, quién sabe que extrañeces o no pueblan la vida de cada
persona, y si corresponde a gente como estos dos elementos, actores ambos,
pues vaya a usted a saber.
¿La película? ¡Ah, sí! La película. Pues
bueno, ahí queda. Una historia romántica, un poco facilona, con final feliz,
y así mejor, todos contentos. Lo peor, que en algunos momentos las
directoras tratan de hacer juegos narrativos al más puro estilo Amelie
que chirrían por lo desafortunado. Cuentan historias deslavazadas, inconexas
y sin gracia que lo único que hacen es sacarte del ritmo narrativo. Eso se
mezcla con extraños homenajes al cine cómico, imágenes aceleradas de
persecuciones, que la verdad, tampoco vienen a cuento.
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"¡Y qué si uso gorrito para dormir!"
El humor que tiene la película, es amable
aunque flojito. Que nadie se espere subidas de tono a pesar del título, es
una película apta y muy apta para toda la familia, por mucho semen que se
pretenda insinuar. Es una comedia de enredo en la que se permite casi
cualquier retoque en el guión para que las situaciones y chistes se sucedan.
En lo que respecta a los actores, algunos
personajes deberían tener un mayor desarrollo emocional (explicar, por
ejemplo, el brusco cambio en la actitud del padre frente a la negativa a
salir a la calle), aunque personalmente el mayor problema que le veo al
personaje de Ernesto es algo personal: Es que oigan, a mi Ernesto Alterio en
el papel de un joven inseguro, no muy listo, indeciso, casi tartamudo, con
tantos tics... no me pega, no. A mí me gusta más cuando hace de caradura, y
un personaje tan histriónico y retorcido como éste no saca lo mejor de él.
Sin embargo, cumple, porque para eso es Ernesto Alterio, qué narices, igual
que su padre, dos peazo actores.
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"Que se me había olvidado decirte que te inseminé con mi
propio producto."
En fin, que para pasar
el rato, podéis ir al cine, si no os va el cine español pues quizás mejor
para el home cinema... Ligerito, sin calorías y de fácil digestión.
Nota:
  6
Samuel Rodríguez Cimiano (colaborador).
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