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A estas alturas a nadie sorprende que nos
llegue OTRA peli de terror japonés. Hoy día de hecho uno puede ir al
videoclub y ver en la sección de pelis de terror casi tantas pelis
orientales como occidentales. ¿Por qué? Pues porque las fabrican como
churros, y al igual que éstos, son todas prácticamente iguales.
El caso de Premonition no es distinto y aunque evita meter fantasmas
recién salidos de la peluquería Spejo's, mantiene cantidad de
características que la convierten en otra copia de lo visto anteriormente,
es decir, un elemento X (ya sea una cinta, un móvil o en este caso un
misterioso periódico) avisa de futuras muertes. Todo comienza cuando en una
cabina telefónica en medio de la nada un padre de familia encuentra una hoja
que habla de la muerte de su hija, sentada en el coche junto a su madre a
unos metros de distancia. Y efectivamente sucede. Tres años después los
padres se han separado, el hombre sigue dando clases en un instituto donde
comienza a percibir un comportamiento extraño en una alumna, la mujer por su
parte investiga lo relacionado con aquel periódico en un intento de creer a
su ex-marido. No tardarán mucho en volver a unir fuerzas cuando nuevos
avisos aparezcan en sus vidas.
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"¡Su puta madre! El Atleti vuelve a quedar fuera de
Europa."
El comienzo resulta bastante cutre, no tanto por los medios, como por la
ñoñería que rodea a las escenas con la niña (canciones, mamaíta, papaíto y
palabros así) y la sobreactuación del actor protagonista que será una
constante durante toda la peli. La culminación del absurdo llega en la
escena recogida por el cámara de televisión, patética. Tras eso la trama se mantiene bastante
sobria aunque siguen existiendo esa clase de sucesos o elementos que en
ningún momento se explican y que tanto abundan en estas pelis, como el hecho
de que el padre comience a tener premoniciones cuando conoce el aviso de su
muerte. En cambio el final, que no destriparé aquí, resulta confuso, absurdo
(risas inevitables en alguna escena) y forzado para redimir al protagonista.
A favor de la película debo decir que la dirección es bastante decente, sin
alardes pero sin salidas de madre. No es una peli de sustos, y el mayor
canguelo viene de la mano del sonido de fondo en las escenas "tenebrosas",
pero nada que atormente al espectador. Correcta en ese aspecto.
Ahora bien, los actores dan pena. El hombre, Hiroshi Mikami, que es el que
soporta el peso de la peli, hace un trabajo realmente lamentable. Todo es
una sucesión de caras de susto junto a lloriqueo histérico repitiendo el
nombre de la víctima de turno. La niña es repelente a más no poder, pero
sale poco. La única que se salva es Noriko Sakai, que da vida a la madre,
que está simplemente correcta.
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Efectivamente, es una cara de susto.
No es de lo peor que ha venido de Asia (La Maldición o The Eye 2
eran peores) pero desde luego no merece los 6€ de la entrada, y es que al
margen de lo buena o mala que pueda parecer, todo resulta tan rutinario y
tan visto que a mitad de película uno ya quiere que termine.
P.D.: Mención especial para la totalmente innecesaria y estúpida escena en
la que en un funeral una persona (ni siquiera un protagonista) pide a la
madre de la víctima (que tampoco pinta más en la peli) ver a ésta por última
vez. Abre el ataúd y ambas empiezan a llorar y gemir con cara de horror ante
lo deforme que ha quedado la víctima (que ni siquiera se ve). Simplemente
para que nos impacte, digo yo.
Nota:
 3
Javier Ruiz de Arcaute.
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