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Creo de que desde los dos
años que llevamos haciendo esta página, al menos un 20% de las películas que
hemos comentado han sido adaptaciones de otras formas culturales. Seré más
preciso. Particularmente dos: cómics y videojuegos. Sin City es la
máxima expresión de estas adaptaciones que con mayor o menor fortuna han
intentado reflejar de la manera más precisa el espíritu de la obra original.
Para que os hagáis una idea, Sin City llaga a recrear, empleando la
más moderna tecnología de creación de fondos digitales, viñetas EXACTAS del
cómic de Frank Miller. Este es el grado de precisión y fidelidad del que
estoy hablando. Más allá: Sin City capta perfectamente el sentido
narrativo de la obra, las características psicológicas de los personajes y
el sórdido universo moral del autor. Hablando de trasladar una obra de un
campo a otro, no se me ocurre un elogio mejor.
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Calcado del cómic. Realmente
impresionante.
Muy bien. Si eres
aficionado a la serie negra clásica, a los detectives de Dashiell Hamett y
Sam Spade, a las novelas realistas de Ellroy, o incluso a las más modernas
formas de narración de intriga representadas por gente como James Patterson;
primero: Sin City no te va a gustar. Segundo: deja de leer. Ahora
mismo.
Marv (Mickey Rourke) es un
psicópata que busca vengarse de los asesinos de una mujer con la que
compartió cama por una vez en su vida. Hartigan (Bruce Willis) es un policía
honesto condenado por salvar a una niña de 11 años de las garras del hijo de
un senador de los Estados Unidos. Dwight (Clive Owen) es un exdetective
privado enfrentado al desafío de evitar una batalla campal entre la mafia,
las prostitutas y la policía. Tres historias que se desarrollan en una
ciudad llamada Basin City en la que siempre es de noche y en la que
los ciudadanos decentes y respetuosos con la ley no tienen cabida. Lo
normal, pero resulta que el mencionado hijo del senador es un ser amarillo
deformado a raíz de una intensa terapia genética; uno de los implicados en
la muerte de “la chica” de Marv es un caníbal devoto de Dios experto en
artes marciales, y Dwight no sólo es capaz de aguantar una caída de diez
pisos y resistir impactos directos de explosiones, sino que va acompañado de
una silenciosa guardaespaldas japonesa capaz de convertir un ser humano en
comida para perros en menos de cinco segundos. Y esto ya no es tan normal.
Es una pasada.
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A Dwight no le gustan los
que pegan a las chicas y Jackie Boy (Benicio Del Toro) lo va a comprobar…
Sin embargo, antes de
comentar ese punto, hablemos primero de las muchas virtudes que se merecen
destacar de este film empezando por su puesta en escena. El contraste entre
blancos y negros es llevado hasta el extremo, y el color es empleado para
acentuar detalles significativos de los personajes (como el color de los
ojos a la llama de un mechero) en un film realmente florido a la vista con
un gran nivel tanto a nivel de efectos generados por ordenador como de
maquillaje. Otro de sus puntos fuertes es el uniformemente sólido reparto:
desde la explosividad del recuperado Mickey Rourke, que consigue elevarse
por encima de las toneladas de látex que lleva encima, hasta la férrea
contención que Bruce Willis lleva haciendo gala desde El Sexto Sentido,
prácticamente todos los integrantes mantienen el tipo sin muchas
dificultades, destacando en particular Benicio del Toro pasándoselo en
grande como macarra de tres al cuarto. Qué coño: incluso Jessica Alba parece
tomarselo en serio, al margen del baile que se marca a mitad de película
(como ya se ha visto en el trailer y que, sí, quita el aliento).
Pero si bien Sin City
puede ser todo lo revolucionaria que uno quiera, o ser inquebrantablemente
fiel al espíritu del cómic, la película de Robert Rodríguez y Frank Miller
(R&M) tiene unos cuantos problemas muy gordos, y el más importante de todos
ellos es el hecho de que no importa cuanto nos quieran despistar sus
autores: Sin City no es un homenaje al cine negro. Es una parodia. Y
encima, una mala parodia. Se me viene a la cabeza el caso de El Gran
Lebowski. El film de los Coen puede ser extravagante, pero es un
homenaje a los clásicos del género porque prácticamente todos los elementos
(la mujer fatal, el marido engañado los falsos sospechosos, la enrevesada
historia) se encuentran presentes y son manejados de una forma original,
brillante y orientado hacia el desarrollo de la historia. También lo están
en Sin City, pero o no están lo suficientemente desarrollados o son
grotescos hasta el punto de resultar no sólo increíbles, sino chirriantes y
fuera de lugar. Pero ese es el menor de sus problemas, os lo aseguro.
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Hartigan (Bruce Willis) y
Nancy (Jessica Alba), una historia de amor que ha durado demasiado.
NOTA: Los que hayáis
llegado hasta aquí os daréis cuenta de que los mismos fallos que Miller ha
cometido en el cómic siguen presentes aquí. Y lo que es peor es que como
bien dice el refrán “un mal giro merece otro peor”. Nunca fue más cierto.
Porque señores, el máximo
error es la increíble estupidez de contar tres historias en dos horas. Error
gordísimo que marca la película a sangre y fuego y que delata a R & M como
dos aprovechados que están intentando flipar a la audiencia con escenas cada
vez más espectaculares y violentas en vez de haberse dedicado a coger un
sola historia y terminar de perfilar los personajes que intervienen en ella
(porque algunos son tan planos como un folio) y el entorno en el que se
mueven. Pulp Fiction (su máximo referente, y un film que continúa,
respirad tranquilos fans, incolumne y con su reputación intacta) SON
HISTORIAS, SÍ, PERO CONECTADAS ENTRE SÍ. No son tres historias enlazadas de
forma vaga y distante por el mero hecho de que Marv y Dwight compartan plano
durante tres segundos. La acción de uno de los personajes en Pulp Fiction
afecta a lo que sucede al resto. Esa es la diferencia. Por eso tenemos aquí
tres historias sin relación entre sí, de 35 minutos de duración cada una. Y
si de esa media hora tres cuartas partes son tiros, explosiones y cabezas
rodando, ¿qué clase de historia, pregunto, puedes sacar adelante?.
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Marv (Mickey Rourke) se toma
un descanso entre la masacre... con una compañía de altura.
Rodriguez y Miller nos
piden que nos dejemos llevar por el viaje, y eso lo consiguen porque el film
es muy entretenido y hay escenas de acción cada dos por tres, pero otra cosa
muy distinta es que nos tomemos en serio lo que estamos viendo en pantalla
porque, al igual que el cómic, el tono es absurdo y sus diálogos, inflados y
pretenciosos. Pero por supuesto, sus dos directores y el “invitado” de
honor, Quentin Tarantino, nunca se han caracterizado por ser humildes a la
hora de contar historias. El caso más notorio es el del director mexicano,
que desde que le subieron a la cima del cine independiente nos ha estado
bombardeando con espectáculos de acción a todo trapo todo lo entretenidos
que queráis, pero sin molestarse en contarnos una historia decente por mucho
que quiera ir de cineasta “fresco”, “gamberro” e “independiente” (que ya
huele desde que hizo Spy-Kids 3-D).
No os toméis esto como una
mala señal. Narices, la película es un tiro al fin y al cabo, y es
divertida. Pero no es buena. Creo que debería cabrearme por que esos dos
tipos han intentado tomarme el pelo y venderme la moto, y creo que debería
sentirme decepcionado por haber promocionado esta película tanto para luego
llevarme semejante chasco, pero Sin City por lo menos, promete y
ofrece gran cantidad de espectáculo original, espectacular y creativo (véase
cada vez que la asesina japonesa entra en acción o la pelea entre Marv y
Kevin el Caníbal), apoyada en un diseño visual realmente funcional y
atractivo que se convierte en el verdadero protagonista de la historia. Y
menos mal que es un protagonista, porque en lo que es historia, Sin City
resbala mucho. Será la clásica película que enamore a los aficionados al
cómic original y a aquellos deseosos de ver algo realmente original y
provocador para con las normas clásicas del cine negro. Luego habrá otros
que la alaben por venir de quien viene y otros que la saludarán como un
soplo de aire fresco en esta industria llena de remakes, secuelas y hits
veraniegos. Todos tendrán razón y todos, en parte, estaremos equivocados,
porque lo que a mí me parece es que hemos visto la obra de dos tíos que han
convertido este film en su megaparty gigante, han llamado a todos sus
colegas, se han montado una super orgía y a la mierda lo que digan los
demás. Me parece muy bien, yo me he divertido con vosotros. Pero señores R &
M: es muy difícil conducir borracho. Mucho.
LO MEJOR:
- La acción, el reparto, y
el estilo visual.
LO PEOR:
- Lo mencionado
anteriormente. O sea, el guión. Y por favor no me entendáis mal: os lo váis
a pasar de vicio con la peli porque es original y entretenida a más no
poder, pero coño: podría haber sido una joya. Y eso es una lástima.
Nota:
   6,5
Rafael Martín. |