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Muchas veces se forma un
gran revuelo en torno a una película de terror, uno de esos géneros a menudo
devaluados por cantidad de películas mediocres o directamente malas, pero
que cuando funciona lo hace de verdad. The Descent viene precedida
por una estupenda acogida de crítica y público en su país de origen,
Inglaterra, de la mano de un director que ya sorprendió a unos cuantos con
su primera película, Dog Soldiers. Las expectativas, por tanto, eran
altas.
La premisa es bien sencilla. Un año después de la traumática muerte de su
familia en un accidente, Sarah, una mujer aficionada a los deportes de
aventura, vuelve a reunirse con sus amigas para recorrer una ruta
espeleológica y así superar un año de desidia y volver a la normalidad. Pero
la ruta, oh sorpresa, resulta ser la guarida de una extraña especie de
homínido depredador que ha evolucionado desde la prehistoria en ese ambiente
carente de luz.
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Noche de chicas.
En cierto modo la peli viene a ser una especie de versión bajo tierra de
películas como Alien y similares, es decir, grupo de personas en una
ambiente desconocido y enfrentados a unas criaturas hostiles. El tema está
en si utilizando estos ingredientes, Marshall construye una película en
condiciones o por lo contrario se decanta por lo fácil, la casquería en
cantidades industriales. El resultado es algo intermedio.
La película, tras la introducción de la historia de la protagonista, tiene
una primera mitad soberbia. El grupo de amigas, tras pasar la noche se
introducen en la ruta, un viaje no sólo de aventura, sino también de
reconciliación, ambición y superación. Hace mucho que no me angustio en el
cine como en esta parte. La sensación de claustrofobia que transmite la
película es absoluta, y sólo utilizando a las protagonistas avanzando a
través de distintas galerías a cada cual más retorcida y estrecha. Es de
esas películas que me reafirman en mi idea de que se va a meter en una cueva
su puta madre.
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Sarah (Shauna MacDonald)
tendrá también que hacer frente a su pasado.
La segunda mitad, la parte de los "Homo cuevus", sin ser mala, es donde la
película baja de nivel. Los primeros encuentros con estos seres desde luego
resultan eficaces y contundentes, es decir, hemorragia de mierda en la
butaca. Pero la película poco a poco se va centrando demasiado en la
cantidad y no tanto en la calidad, a la vez que aumenta la crudeza de las
protagonistas en una serie de situaciones más o menos justificadas pero que
podían haber ido por otros derroteros menos escabrosos. Pero como digo, al
menos hay justificación para ello, algo que muchas veces se olvida en las
películas.
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En este mejunje creo que hay algo raro.
En general el balance final es bastante bueno pero uno sale con la
sensación de haber visto una película que podía haber resultado mucho más
contundente si se hubiese mantenido el tono de la primera mitad. Una cierta
decepción que se ve acrecentada por el engañoso falso final que debía haber
sido el definitivo, una cagada de dos minutos de metraje que resulta
totalmente innecesaria y que es otro ejemplo de esa moda de los puñeteros
giros finales y del efectismo barato.
Aún así es una película muy estimulante y que sólo por la primera parte y
las primeras apariciones de los gollums merece ser vista. Además tanto las
actrices como la dirección resultan estupendos (otra cosa es como
evolucionen por culpa del guión). Un gran ejemplo de lo que puede hacerse
con unos ingredientes sencillos si se utilizan bien.
Nota:
   7
Javier Ruiz de Arcaute. |