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Estamos ante una nueva entrega de esa fábrica particular de hacer cine
como documento de lo que pasa, que es León de Aranoa.
Si nos dejó un poco chocados en aquella ( Familia )en que uno se
contrataba una familia para hacer como que la tenía (y nos hacía pensar en
qué es en realidad una familia), nos llevó luego a un paisaje de Barrio
en el que el tiempo se detenía y no pasaba nada si no eran tres amigos que
soñaban con viajes al Caribe delante del escaparate de una agencia de
viajes, al resguardo de una vecino poli y nervioso…Luego nos llevó a una
para mi gusto desigual fábula, Los lunes al sol, no por lo que allí
metía ( lo implacable del paro) sino por cómo lo cocinaba.
Ahora se trata de una difícil y delicada historia que cuenta la vida de
unas chicas que son putas. Así lo dice Candela Peña que compone uno de los
mejores papeles no sólo de su carrera sino del cine de hoy (español o en
general).
Así lo dice ella, ante la posibilidad de ligarse con un chico
informático. “Yo soy informático”, dice él “¿y tú?”- “Yo soy puta”, dice
ella. “Qué graciosa…”concluye un poco mosqueado él (no se lo cree, no
quiere, no puede).
Ese es el punto de esta película. Contar lo que no se puede decir, lo que
no se cree: que ellas tengan que asumir la condición de prohibidas, mal
miradas, mientras que los clientes son llamados clientes…Estigmatizadas y
sin embargo no callando lo que ven, lo que viven, lo que aguantan, y también
lo que fantasean. La nostalgia de lo que no se ha vivido todavía...
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Se ve que lo pasa mal.
León dibuja bien los personajes, sobre todo el de Candela y su amiga
dominicana, interpretada por Micaela Nevárez. O sea Caye (de Cayetana) y
Zulema. Y también los del entorno: el observatorio de la vida del margen que
es una peluquería en la que ellas y sus colegas se refugian, observan,
comentan, con diálogos geniales. Hay también ejecutivillos sobrados y
acosadores. Hay un poli (aquí también) que promete papeles a cambio de un
maltrato tan tremendo como bien contado.
En algunos comentarios por ahí se deja correr la voz de que es una
película que no está tan bien definida...
Seguramente lo parece porque pone en voz y en imagen cosas que no se
dejan filmar bien: los momentos perdidos, las rondas de la poli, las
sobremesas de una familia de padre ausente, en la que la madre viuda recibe
flores de un desconocido, las esperas en un hospital, las citas arriesgadas
en un hotel y en otro, los movimientos giróvagos de las mujeres que esperan
que alguien desde un coche les diga algo... Situaciones que así dichas
aparecen ya en otras historias del margen, pero no desde el filtro del
acento madriles y dominicano, la voz en primera persona. Las palabras bien
dichas.
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Aquí tienen a una nueva actriz.
En resumen el proceso de quien se mete puta por ruptura con la familia y
quien lo hace para poder mandar dinero a sus padres, a su hijo, a su tierra
del Caribe. Pero es una peli que no admite resúmenes, es de clima y de
actuaciones importantes, que no dejan indiferente.
Y mientras tanto, el dualismo: o putas o princesas. O sea cómo preservar
el reducto de un aprecio personal al que no llegue de lo cutre, lo que se
compra barato. A lo mejor una metáfora (momento gafapasta) de la condición
humana ahora: vivir en tierra ajena.
Ese el mundo interior que, a un pelo de caer en lo melo, pero saliendo
siempre airoso, compone León de Aranoa.
LO PEOR:
- Pues eso mismo, que el clima, lo detallado, a veces puede comerse un
poco la definición de los conflictos, sobre todo en la historia de Cayetana.
LO MEJOR:
- Lo que pasa, la
manera de hablar, los tipos que no son de cartón. Y alguna canción de Manu
Chao (no todas).
Nota:
   8
Jafa Past (colaborador).
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