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Segunda entrega de las andanzas del conductor Frank Martin (Jason Statham)
que en esta ocasión es el chofer de la familia Billings, y encargado de
llevar y traer al hijo de los Billings al colegio. La madre (Amber Valletta)
es una mujer bastante cansada de la vida pública y ajetreada de su marido (Matthew
Modine), que además no presta demasiada atención al chaval. ¿Y la excusa
para el espectáculo de acción? Unos terroristas cuyo objetivo es el dinero
fácil y que además amenazan con la propagación de un peligroso virus,
secuestran al chaval y Frank Martin deberá rescatarlo y devolverlo con su
familia.
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Como un puto témpano de hielo señora.
Louis Leterrier repite como director en esta película, que al igual que la
primera, está exenta de cualquier tipo de pretensiones artísticas, aquí la
cosa es divertir al espectador a base de imposibles secuencias de acción y
fantasmadas a punta pala, y desde luego lo consigue. Leterrier ya demostró
en Danny the Dog que podía hacerse cargo también de proyectos con más
sustancia, pero no se le puede negar que su punto fuerte son las escenas de
acción y aquí tiene hora y media cortas para lucirse.
Si al surtido de persecuciones, mamporros y explosiones añadimos unos
cuantos chascarrillos y una mala malísima que va por ahí pegando tiros en
liguero y sujetador, tenemos al público masculino menos exigente en el
bolsillo. ¡Y qué narices! De vez en cuando una de estas películas para
descargar adrenalina y echar el rato vienen estupendamente. Prestad especial
atención a la escena de la bomba lapa, fantasmadas como estas se ven pocas
en el cine.
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La táctica del liguero: Mientras te quedas embobado ella te
llena de plomo.
El reparto está bien, teniendo en cuenta que los personajes son lo más
esquemáticos que uno pueda echarse a la cara, pero eso, en esta peli, tiene
poca trascendencia. Así que Statham cumple con su papel de tipo duro e
implacable sin ningún problema.
En definitiva, una peli para echar el rato, perfectamente ejecutada, de
montaje ágil y a la que no se le pueden pedir más cosas porque tampoco las
pretende. No engaña ni defrauda y además tiene la decencia de ajustar su
metraje porque meter paja en una peli de este tipo no viene a cuento.
Nota:
  5
Javier Ruiz de Arcaute. |