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Estaba muy ilusionado de
tener la oportunidad de ver esta película, ya que la novela The Constant
Gardener de John Le Carré contenía una historia interesante y había sido
excelentemente recibida por la crítica, el director Fernando Meirelles es el
realizador de la maravillosa película Ciudad de Dios, el mejor músico a
mi entender del cine español (Alberto Iglesias) realizaba la banda sonora y
está entre las tres mejores películas de todo el año según los críticos
(fuente:
Metacritic.com).
No me había leído la
novela, pero me habían comentado que era una fuerte crítica hacia las
grandes corporaciones farmacéuticas y su aprovechamiento del tercer mundo.
Creía que sería un ensayo feroz contra los lobbys y contra el gran poder que
ejercen todas las empresas en nuestra sociedad debido al capitalismo y
consumismo salvaje que inundan nuestros días. Pero todo esa crítica queda
soterrada. Esta película no es una crónica de la sociedad actual, sino una
historia de amor, una bella historia de amor.
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"No es rosa, es rojo desteñido."
Justin Quayle
(interpretado por Ralph Fiennes) es un hombre gris, soso y apocado que en
una charla se encuentra con la activista feroz Tessa (Rachel Weisz) con la
cual llega a entablar una relación y casarse. La película comienza con el
asesinato de Tessa y mediante una serie de flashbacks nos cuentan la
relación de ellos dos y las causas por las cuales se la asesinó.
Fernando Meirelles,
proviniendo él del Tercer Mundo, quería resaltar a parte de la relación de
amor que les embriaga a los protagonistas, el contraste de luz y color de Africa con el gris y turbio de toda la vida
diplomática inglesa y del
gobierno Keniata.
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Fiennes y Weisz en uno de los momentos felizmente recordados.
A pesar de ser una buena
película, no ha conseguido superar su primer filme, ya sea porque cuando
unos estudios te contratan para realizar una película de encargo no se
quieren encontrar con sorpresas y te dan poco margen de maniobra o porque la
crítica que realiza de las corporaciones no es tan explícita y cruda como la
película requería o porque ha perdido la frescura, espontaneidad y ritmo que
consiguió en su anterior película.
Lo que a mí me ha
llegado más de esta película es la transformación del personaje interpretado
por Ralph Fiennes, que a pesar de querer a su mujer desde el principio de su
relación, realmente la conoce y está enamorado sólo cuando su mujer muere
(que es cuando realmente comprende que todo lo que le molestaba tenía un
verdadero sentido y que encima ella lo hacía por amor hacia él).
Película
recomendable, pero no se ha quedado a la altura de las expectativas que
tenía de ella como historia política y de intriga, aunque sí ha cumplido al
contar la transformación de un hombre corriente y la historia de amor con su
esposa.
Nota:
   7
Alberto H. Estévez
Olleros (colaborador). |