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Bajo tan largo título se esconde la historia de cuatro hermanos que en
plena Segunda Guerra Mundial descubren por casualidad “el armario” de
entrada a Narnia, un mundo mágico donde serán recibidos como héroes en medio
de un conflicto entre el bien y el mal –el invierno y la primavera–, donde
según una profecía tendrán un papel crucial para liberar a los buenos con la
ayuda de Aslan el león, de las garras de la bruja Jadis, la mala.
El film está auspiciado por el éxito de las dos grandes sagas de los
últimos años, Harry Potter y El Señor de los Anillos,
intentando aunar las cualidades de magia con niños y universo asombroso de
uno, y épica y fotografía apabullante del otro. Pero no nos llevemos a
engaño; Narnia es sin duda uno de los fiascos de este año, pues como
se suele decir de forma recurrente, lo mejor está en el trailer. El
desarrollo de la historia da risa, sobre todo porque durando más de dos
horas, la película se hace soporífera hasta el extremo, sin duda
complaciendo a los más pequeños para explicarles todo con ritmo pausado y
tierno en demasía. Sin embargo, la cosa trascurre de forma bastante plana y
lineal, sin grandes alardes ni contenidos muy consistentes, lo que me hace
pensar que el guión es realmente mediocre, o que estamos ante una película
demasiado infantil. Y me parece más bien esto último. La moda de hacer
películas con dobles lecturas para disfrute de niños y mayores hace aquí una
excepción. Disney ha colado como épica y barroca una aventura que a los
adultos dejará completamente fríos. Normalmente este tipo de cine cuenta con
presupuestos más bajos, sin embargo, en Narnia, la producción de
efectos especiales es fantástica. ¿Sacrificando qué? El diseño de
producción. Todo lo que no sean los cuatro planos con animales parlantes y
la escena de la batalla que vemos en el trailer... huele a chamusquina. Ni
los decorados del castillo de la bruja ni el bosque consiguen hacernos
olvidar que estamos en un estudio, y que el dinero se ha repartido de forma
desigual entre la batalla y el resto de las secuencias, por lo que se
recurre a planos cerrados y decorados, como yo digo, con mucho suelo y pocos
techos.
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El león Aslan.
Los niños son muy guapos y fotogénicos, pero como actores dejan que
desear, amen de las forzados diálogos y sollozos que interpretan con
demasiada ligereza y poca credibilidad. El león hace un papelón, pero claro,
no es de verdad. La fotografía y el color recuerdan mucho, como ya he leído
en algún foro, a La Bruja Novata, por no decir la presencia de niños,
animales parlantes y tiendas con banderines ondeantes como si estuviéramos
en un torneo medieval.
Por lo demás, un diez para ILM por sus magníficos efectos y también a la
campaña de márketing que llenará las salas de jóvenes de más de veinte años
para una historia sólo digna de ser disfrutada por los más pequeños.
LO MEJOR:
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Los efectos especiales: un gran paso en el diseño de animales desde
Jumanji, aunque la batalla en sí
es un calco de las que ya hemos visto varias veces.
LO PEOR:
-
El guión, demasiado
ramplón, demasiado tosco y con nulo desarrollo de los personajes que
contiene: Para niños.
Nota:
  5
Jesús Manuel Rubio (colaborador).
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