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Antes
de nada decir que no me gustó la primera parte. La idea era buena y el
comienzo prometedor, pero la ristra de diálogos mongólicos (de esos que te
describen lo qué pasa por si tú solo no te das cuenta), escenas
incoherentes (lo de que un tipo esté 6 horas tirado en el suelo sin mover
un solo pelo, frío y sin mearse encima requiere un esfuerzo extra de querer
meterte en la peli) y actores en su peor estado de forma, a cada cual más
sobreactuado, jode todo lo bueno que podría haberse sacado de la peli.
En
esta segunda entrega no es un secreto quien es Puzle (o Jigsaw en la
versión original) y ya desde el comienzo lo tenemos delante de nuestras
narices, tras haber secuestrado y encerrado en una casa, junto a varias
personas, al hijo de un policía de esos con dos cojones y también una gran
habilidad para sobreactuar (tirando todo lo que haya en la mesa más cercana
y dando golpes) al que da vida Donnie Wahlberg, sí, el de los New Kids on
the Block (NKOTB). Así que tenemos dos escenarios, por un lado la casa,
evidentemente llena de trampas y siniestros rompecabezas, y donde fluye un
gas letal, con 8 personas encerradas, entre ellas la yonki de la primera
parte, por otro lado la guarida de Puzle donde éste, moribundo ya, es
retenido por la policía y plantea un juego a nuestro prota: si quiere
salvar a su hijo sólo debe hablar con él el tiempo suficiente.
Yo
en esta clase de pelis puedo creerme bastantes cosas pero es que aquí, al
igual que en la primera parte, abusan de la credulidad del público y se
valen de lo que sea para metértela doblada con el giro de turno. Sabemos
que Puzle es retorcido, pero que todo el tinglado que monta sea sólo para
dar por culo a un policía y por lo tanto, dar por hecho que en la casa todo
va a salir según lo previsto, es demasiado.
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Su
inteligencia es comparable a la del cagarro de una mosca.
Aunque
en esta peli, además, no se han cortado un peli a la hora de dar todo el
asco posible. Yo lo definiría con una palabra: JERINGAS. Lo más repugnante
que he visto en mucho tiempo. Pero no sólo eso, muchas de las trampas, a
parte de sangrientas y desagradables, requieren de la participación en modo
"macaco" de la víctima de turno. Lo del macaco lo digo por una
escena en concreto en la que tenemos una urna, con el antídoto para el gas
dentro, y cuyo único acceso son dos huecos con espejos cortantes abatibles
que al intentar sacar la mano te la atrapan, y si tiras, pues cortan. Puedo
entender que un personaje meta una mano, cegado por la desesperación, pero
no que al ver que no puede sacarla meta la otra, y encima sonriendo. Igual
que cuando el macaco quiere sacar un cacahuete de una botella y al cerrar el
puño no puede, pero no somos macacos ¿o sí?. Y así con el resto de
trampas, el garrulismo del prisionero, que deben creer que es el mismo del
que ve la peli, es parte de las mismas, como el tema de los números de la
cabeza y como avanza.
La
película además se hace larga, no porque no pase nada, sino porque como
todo el rato vamos de trampa en trampa y de acto absurdo en acto absurdo,
sin descansos, sin bromitas de por medio, pues al final es como cuando te
zampas 8 tabletas de chocolate, la primera está buena, la segunda cansa un
poco y las otras sobran totalmente (y lo digo yo, que soy goloso a más no
poder). Y encima el malo es de coña, una cagarruta ante Hannibal Lecter o
John Doe, empecinado en dar acertijos para todo y sermonear a la víctima
porque sí, porque tiene cáncer y no va a ser el único en joderse.
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Sí,
se está rebozando en jeringas.
El
director así se limita a darle vidilla a la cosa haciendo un poco de
montaje termomix (acelero, freno, acelero, freno, giro 360º, acelero...)
que hoy día no sorprende a nadie. Igual que en la primera parte. Y por
supuesto el final tiene el supergiro argumental definitivo, también igual
que en la primera parte.
Quien
quiera sangre, tal y como avisaba la frase promocional, la tendrá, mucha
más que en la primera peli (de ahí el incremento de presupuesto supongo).
Pero al margen de eso no recomendaría la peli a nadie salvo a los fans más
incondicionales del gore. Eso sí, para verla en grupo tiene sus momentos,
tanta chorrada tiene que dar risa en algún momento.
Nota: 2
Javier Ruiz de Arcaute. |