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En los años cincuenta
el senador McCarthy comienza su particular “caza de brujas” contra cualquier
estadounidense que muestre la más mínima afinidad con el comunismo, sea
cierto o no.
Edward R.
Murrow (David Strathairn) y Fred Friendly (George Clooney), ambos
periodistas de la CBS, intentarán, a través de su programa
"See
It Now",
contrarrestar y defender las libertades que el senador McCarthy está
recortando con su actividad política.
George
Clooney, a pesar de haber comenzado su carrera como sex-symbol, ha
conseguido, desde el principio, ganarse el respeto de los espectadores anti-guaperillas
que rechazan a los actores que cuidan más su aspecto (de moñas generalmente)
que su interpretación. Clooney está por encima de todo eso, siempre se le ha
considerado un gran actor y a partir de ahora deberemos tenerlo muy en
cuenta como director.
Buenas
Noches,
y Buena
Suerte
(Good Night,
and Good
Luck)
es ante todo una película tremendamente elegante. A
parte de que el blanco y negro ayuda mucho, ya que entre otras cosas hace
resaltar la preciosa fotografía,
está
aderezada
en muchas ocasiones por el espeso y blanco humo del tabaco muy presente en
el film (los ex-fumadores las van a pasar canutas). Además Clooney incluye
elementos muy interesantes como las canciones que enlazan algunas escenas y
cuyas letras hacen mención a lo que está ocurriendo en ese momento en la
película o como el vestuario y la ambientación, que reflejan perfectamente
aquella época (el estudio de televisión de la CBS mola un huevo).
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"Me estoy jugando el cuello" piensa
nuestro prota.
El ritmo
que impone la peli es trepidante a pesar de que no hay explosiones,
tiroteos, etc. Ese ritmo viene marcado por el espectacular guión, que ofrece
unos tremendos cruces de declaraciones entre el senador McCarthy y Murrow,
pero que, a su vez, no deja de lado al resto de personajes. Todos aportan su
granito de arena y terminan de cuadrar el conjunto de la película. La guinda
la ponen pequeñas dosis de humor irónico e ingenioso que te arrancan la
típica sonrisilla de reconocimiento.
Otro
punto muy interesante es cómo se nos enseña la metodología de trabajo de
aquellos periodistas en la televisión, el equipo que forman, cómo se
reparten las tareas, el caos aparente que hay antes de cada emisión, cómo
Friendly le da paso a Murrow o el tira y afloja que mantienen con William
Paley (Frank Langella), el dueño de la CBS. Son un conjunto de detalles que
culmina cuando todo el grupo se reúne para tomarse unas cañitas en el bar y
comprobar qué efecto han tenido sus polémicas emisiones en el resto de la
prensa. Desde luego los que seáis periodistas de carrera vais a flipar.
Las
interpretaciones son algo fuera de lo común, empezando por David Strathairn
(Edward R. Murrow) que logra poner en juego el guión de la manera más
precisa que he visto nunca, al mismo tiempo que con una mirada o expresión
de su cara es capaz de transmitir sensaciones muy concretas, tremendo, desde
luego mi favorito para el Oscar. Después está Clooney (Fred Friendly) que
sabe perfectamente que es un secundario y que debe dejar el peso de la peli
a Strathairn. A pesar de su gran presencia y de que estamos acostumbrados a
que sea el prota, el tito Clooney hace un gran ejercicio de constricción que
beneficia enormemente a la peli. También están presentes Robert Downey Jr. (Joe
Wershba), magnífico cuando se desintoxica, Patricia Clarkson (Shirley
Wershba) o Jeff Daniels (Sig Mikelson) completando un gran plantel.
.gif)
Edward Murrow dirigiéndose a su público.
Hay que
tener en cuenta también que
Buenas
Noches,
y Buena
Suerte
no se centra completamente en el tema de McCarthy y su caza de brujas, sino
que además hace una crítica abierta a la televisión logrando que te plantees
cuestiones presentes, ahora más que nunca, en éstos nuestros tiempos de
telebasura. Éstas
son algunas de las preguntas de difícil respuesta que me vinieron a la mente:
¿Por qué no culturizamos más a la gente a través del más
increíble medio de comunicación que tenemos (con permiso de internet) en
lugar de simplemente entretenerla o distraerla?
¿Realmente preferimos ver a Boris Izaguirre enseñando la minga o a Pepe
insultando a la cara a su compañero de Gran Hermano en vez de un buen
documental?
¿En qué punto se cruza el límite y nos adentramos en la manipulación
televisiva?
¿Quién debe decidir los contenidos de la tv? ¿Quizás
la audiencia? ¿El dinero? ¿Un partido político? ¿El sentido común? Etc.
Aparte de
todas estas ideas, es curiosa la paradoja que se plantea cuando observas la
tremenda lucha que llevan a cabo Murrow y compañía en defensa de las
libertades y después te das cuenta de que en la CBS no está permitido que
dos trabajadores estén casados, eso sí, todavía podían fumar en sus puestos
de trabajo. A veces resulta graciosa la incoherencia del ser humano (frase
pedante, lo sé).
Gran
película, inteligente, de bella factura y con mucha, mucha chicha. Mi
candidata favorita para los Oscar en sus múltiples nominaciones, aunque
conociéndolos me extraña que sea la ganadora, espero equivocarme. Pues lo
dicho, buenas noches, y buena suerte.
Daniel Rayado. |