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En la Inglaterra de
finales del siglo XVIII, la señora Bennet y sus cinco hijas solteras Jane,
Lizzy, Kitty, Mary y Lydia esperan con impaciencia la llegada a los
alrededores del señor Bingley, un joven de alta clase social todavía sin
compromiso y por lo tanto susceptible de ser “cazado”. Junto con Bingley
vendrá el señor Darcy, otro joven rico aunque algo estirado y sosainas que
tendrá mas de un rifi-rafe con la ingeniosa y perspicaz Lizzy Bennet.
Orgullo y Prejuicio está basada en la famosa novela homónima de Jane Austen, que ha sido
varias veces adaptada para televisión y llevada al cine en 1940 con Lawrence
Olivier y Greer Garson como protagonistas. Ahora nos llega una nueva
adaptación de la mano del debutante Joe Wright.
Se podría decir que
Orgullo y
Prejuicio está a
caballo entre la comedia romántica y una descripción de las relaciones entre
las distintas clases sociales de la época. Como retrato de la sociedad
ofrece un punto de vista muy concreto, que es el de la familia Bennet, con
cinco hijas solteras que deben encontrar un buen partido como marido si no
quieren vivir en la miseria en un futuro. Esto es debido a que las mujeres
no podían heredar nada y por lo tanto dependían completamente de sus maridos
para vivir bien, claro, esto convierte cualquier evento con pretendientes en
una caza sin cuartel. Por otra parte podemos advertir el acercamiento entre
clases sociales que estaba teniendo lugar, entre otras cosas, influido por
la revolución que se desarrollaba en Francia. Que gente de la clase social
de Bingley y Darcy acudieran a bailes a los que asistían las hermanas Bennet
era casi impensable algún tiempo atrás.
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"Tía, y esta más bueeeeeno. Pero es que es un
poco sosainas el pobre."
Como comedia romántica
pues es bastante decente la verdad, obviando el hecho de que todos sabemos
lo que pasa al final de las comedias románticas y que las hace tan
previsibles, ya sabéis ....... y comieron perdices. El guión es bueno, con
unos diálogos ingeniosos donde los protas se meten sus puyitas y que escapa
del típico pasteleo (aunque evidentemente algún que otro momento tierno si
que hay). Lo cierto es que a pesar de ser una peli de época las relaciones
entre los personajes se asemejan a grandes rasgos a las de nuestros tiempos,
supongo que el amor es el amor ahora y hace tres siglos ¿Quién no ha
conocido a un chico o a una chica que de primeras le cae fatal y con el
tiempo acaba enamorándose de él o ella?
La peli es larga, dura
dos horas y siete minutos pero en ningún momento se me hizo pesada o
aburrida, y eso es algo raro, ya que a mí las pelis de época normalmente
suelen invitarme al sueño. Supongo que gran parte del mérito lo tiene el
director Joe Wright que deja de lado cualquier ostentación de vestuario o
escenarios más allá de lo justo, no por falta de pasta o recursos sino
porque se dedica a contar su historia y simplemente deja que la ambientación
luzca por sí misma, y lo hace, porque es realmente buena. A parte de esto su
estilo destila calidad, los bailes están mas que bien rodados y en especial
hay un par de escenas muy vistosas como un jugoso plano secuencia en una de
las fiestas dentro de un palacete y la escena en la que Lizzy está sentada
en el columpio dando vueltas representando el paso del tiempo.
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Amor en la campiña inglesa.
El reparto es casi
enteramente británico y está realmente bien. El papel de Keira Knightley (Lizzy
Bennet) es de largo el más interesante que ha representado en toda su
carrera y quizá esto le ha valido la nominación al Oscar. Está bien y es
agradable a la par que sorprendente verla fuera del registro de tía buena
calentorrilla. Aunque hace unas muecas muy raras con la mandíbula es su
mejor interpretación hasta el momento, pero en mi opinión, no es merecedora
de Oscar. En el papel de Darcy está Matthew Macfadyen, desarrolla muy bien
la evolución que sufre el personaje durante la peli sin llegar a excederse
en el registro de inglés sieso y estirado. Cumple sobradamente y eso es algo
difícil de conseguir considerando que anteriormente el papel ha sido
encarnado por gente como Lawrence Olivier o Colin Firth. La lista de
secundarios es bastante amplia y cabe destacar a Brenda Blethyn como la
alocada y nerviosa Sra. Bennet, madre de las chicas, o al Tito Donald
Sutherland (Sr. Bennet) que como padre de semejante jauría de féminas (sin
ánimo de ofender a nadie) pasa de casi todo.
Buena y agradable
película en todo su conjunto, rebosante de frescura y calidad. Dado que se
acercan fechas amorosas y que somos muy dados a gastarnos la pasta en
peluches, esclavas, colgantes y demás artículos inútiles, desde mi humilde
opinión, os aconsejo que invitéis a vuestra pareja a ver
Orgullo y Prejuicio,
que os saldrá más barato, lo aprovecharéis más y fomentará vuestro amor.
Daniel Rayado. |