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“Pues
esta película es muy al estilo de Traffic. Pero con petróleo. Ya
sabéis, esa cosa negra que sirve para hacer combustible y plásticos y que es
el motor de la economía de mercado actual, a pesar de que se acabará en
medio siglo, más o menos. Vamos a meter a un montón de personajes que
representan un aspecto de la situación, desde los cabrones trajeados hasta
el pobre chaval al que lavan el cerebro para convertirse en un terrorista
suicida. Insertemos entre medias al agente de la CIA desencantado y a un
joven asesor financiero. No esperéis que os demos respuestas. Sencillamente
os presentamos lo que hay. Eso sí, no tiréis vuestras bicis. Os harán falta
dentro de 50 años. Es lo que hay, es lo que hay, es lo que hay...”
Firmado: Stephen Gaghan, director y guionista de Syriana.
Y no
me interpretéis mal, porque creo que Syriana es una película muy
correcta pero que, al final, carece de sentido alguno, narrativamente
hablando. Es útil porque aborda un tema muy interesante y nos pone al día (ejem,
de la mejor forma posible que una gran producción de Hollywood, que tampoco
se permite el lujo de pisar muchos pies, puede hacer) pero en general, la
sensación predominante es el “¿y qué?” para el poco entendido y el “dime
algo que yo no sepa” para el más especializado en estas lides. Y conste que
me incluyo en el primer grupo.
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"Espera, que creo que por aquí tengo unos
chimos, por si te valen."
La
verdad, tengo muchas dudas con este tipo de películas. Syriana no es
especialmente entretenida, como ya he dicho, pero tampoco parece que quiera
serlo. Sencillamente quiere ser una declaración importante, en la que los
personajes son lo menos trascendente a pesar de que las interpretaciones, en
particular la de George Clooney (sí, este es su año y me da igual que se
lleve algún Oscar o no porque ha sido el nombre más importante de la
temporada cinematográfica) que es capaz, conforme pasan los años, de aportar
gravedad a los papeles, evolucionando desde el galán de Corte Inglés /
crooner cool al que hemos visto desde Abierto hasta el Amanecer, y
salvando Bienvenidos a Collinwood. Christopher Plummer, Chris Cooper,
Matt Damon y Jeffrey Wright brillan a su nivel acostumbrado a pesar de que
son completamente accesorios y si tienen nombre propio es para que podamos
distinguirlos.
Un
paso adelante sobre Traffic es que Syriana es una película más
uniforme: esta vez prescindimos de un tipo de fotografía distinto para cada
historia (si Soderbergh lo hizo para demostrarnos si sabe mucho o es muy
chulo, o porque cree que somos idiotas y no nos damos cuenta de que trama es
ésta,
todavía no lo sé)
y el tono es muy bueno: es como una especie de documental pero con grandes
planos y panorámicas que nos dan una idea del lugar donde se desarrolla la
trama, que por cierto es muy curioso, sobre todo en las ciudades saudíes,
que son como una especie de Las Vegas en mitad del desierto. Pero más aún,
da que pensar, sobre todo, el aislamiento en el que viven todos los
personajes por la diferencia cultural que existe entre los que tienen el
petróleo, los que lo desean y entre todos y los terroristas que,
insertándose dentro del mensaje global del film, también están influidos por
el dinero (en esa explosiva -y no va con segundas-
combinación entre fanatismo religioso e interés económico). La puesta en
escena, en esos momentos, es brillante, pero muy fría y apenas se conceden
primeros planos a los personajes en momentos importantes (y eso que hay una
escena de tortura que, apropiadamente llevada, podría haber sido la pera).
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"Creo que ese que detrás es Matt Damon,
menudos cachetes que mete en la de Bourne."
Otro
aspecto, y esta vez menos importante, que vuelve a emparentar a este film
con Traffic (a pesar de que comparten leves similitudes como que
tienen la misma forma narrativa y ah, si, el mismo guionista), es el empleo
de una banda sonora completamente prescindible, que es... bueno, no se: es
como “típica música tradicional árabe meets Deep Forest” a cargo del nuevo
chico maravillas que es Alexandre Desplat (a seguir después de las
impresionantes partituras de Hostage y Reencarnación). Una
opinión: si la banda sonora se limita a escucharse de fondo sin aportar nada
especial, como si la cosa no fuera con ella, no la pongas, porque hay
momentos en los que te puedes quedar dormido.
Dormido, dormido... mirad, el otro día vi Buenas Noches y Buena Suerte.
Me pareció una maravilla por muchos motivos. Creo que Strathairn debería
llevarse el Oscar porque este tío interpreta a un iceberg con núcleo de
fuego, pero lo que más me gustó es ver como no sólo
se denunciaba una situación: había alguien que devolvía los golpes, que se
enfrentaba, que se oponía al “terror del McCarthysmo
que está en esta habitación con todos nosotros”. ¿Hace falta en serio que
sea una historia basada en un hecho real? Sois cineastas. Inventáosla.
Syriana hace un trabajo muy correcto a la hora de examinar la situación
del problema del petróleo en Oriente Medio, pero sin un héroe, sin alguien
que intente cambiar el estado de cosas que propone la peli, es como si el
film nos
mantuviera a la distancia de un brazo: nada por lo que pelear, nada por lo
que cambiar las cosas... sencillamente es lo que hay. Otra vez.
Me
gusta la crítica, pero no aguanto la indolencia. Creo que es quedarse a
medio camino. Si quieren (y es lo que me parece) es recuperar el “espíritu
combativo” del cine social, estos intentos se olvidan de la última parte de
esa expresión. Dadme un héroe, alguien que represente lo que se podría hacer
a este respecto. Dadme a alguien por el que pueda apostar. Dadme al Benicio
Del Toro de Traffic, dadme al tipo de la calle. Dadme a alguien. Y
luchad un poquito, joder.
LO
MEJOR:
-
La
impecable puesta en escena y la garra de algunas interpretaciones, como la
de George Clooney...
LO
PEOR:
...que
se quedan en nada porque a la peli le faltan huevos. La próxima vez
recomiendo a Gahgan que se vea El Dilema para que se entere de lo que
es dar caña de la buena.
Nota:
  6
PD:
Hay una crítica mucho mejor que ésta y la encontraréis, por desgracia en
inglés, en The Anthropik
Network. En ella entenderéis el punto de vista del americano
inteligente, que es el principal público al que se dirige el film, así como
la definición del título de la peli, que según Gahgan es el nombre que
recibe la hipotética reconfiguración de la situación en Oriente Medio. Muy
recomendable.
Rafael Martín. |