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Un género es una
putada. Apegarse a las normas de un determinado tipo de películas siempre
suele ser un estorbo que impide desarrollar la voz del director, de ahí que
en el cine existan los artesanos: especialistas en un estilo de película
determinado. Spike Lee nunca ha sido un artesano, y aun así se las apaña
para que Plan Oculto, sea a la vez un thriller extremadamente
recomendable que presenta algunas de las marcas de fábrica que le han
convertido en uno de los mejores cineastas de nuestros tiempos.
Como thriller en sí,
Plan Oculto es muy correcto, a pesar de que no hace nada para renovar
un género muy gastado, el de las películas de robos. El guión de Russell
Gertwitz, el primero que escribe, presenta ideas muy originales e
innovadoras, pero sigue siendo el mismo terreno de juego: ladrón
superinteligente planea robo perfecto confundiendo a medio planeta sobre sus
verdaderas intenciones mientras policía heroico da palos de ciego. No es
nada nuevo, pero el reparto es muy sólido y la incertidumbre se mantiene a
lo largo de todo el metraje, mientras se nos enseña la técnica del atraco y
las muestras de inteligencia de los ladrones, en particular para deshacerse,
por ejemplo, de los teléfonos móviles y, sobre todo, para lograr escapar del
ejército de policías que se ha juntado en la puerta. Clive Owen nos lo
advierte al principio de la película: “el ‘qué’ no importa demasiado, el
‘cómo’ es la cuestión”.
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El ladrón más listo que el hambre.
El gran elemento
original del atraco se centra en el personaje de Jodie Foster: una especie
de homóloga neoyorquina del Sr. Roca de Marbella, es decir, no tiene cargo
aparente pero posee enormes conexiones con la alcaldía para conseguir que no
se revele el contenido de la caja fuerte del banco, que oculta mucho más que
dinero. Su papel equilibra el enfrentamiento del film entre Dalton Russell y
Keith Frazier e incorpora un elemento de suspense que no se había visto
muchas veces en este tipo de películas.
¿Puedes fallar con
este reparto? Owen y Washington son los personajes más importantes del film,
y reconforta ver como los dos se ciñen a lo que el papel les exige sin tener
arrebatos de estrella. Sólo comparten plano en una escena, pero es más que
suficiente para ver que existe un conflicto entre el metódico ladrón y el
policía neoyorquino, que aprovechan los cinco minutos para ponerse al día de
sus cosillas personales en un diálogo que recuerda un poquito al de Pacino y
De Niro en Heat, en plan coleguitas. En el caso de los secundarios,
además del imperial Christopher Plummer, destacar a Willem Dafoe, más
relajado que nunca y Chiwetel Ejiofor (que vale para todo: era el malo de
Serenity) en plan compañero del prota.
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El poli tenaz.
Jodie Foster es un
caso especial. Está genial en esta película. Bueno, es genial en todas, pero
aquí es especial: es el papel más complejo y con más chicha, pero Foster,
particularmente en su última conversación con Plummer (el hombre que la
contrata para preservar el contenido de la caja) sienta cátedra. Es uno de
esos papeles de secundario con miga y la protagonista de
La Habitación
del Pánico realmente logra hacerse con un papel que apenas ha tocado en
su vida: el de Cosmopolitan woman. Y el resultado es perfecto.
La aportación de Lee,
a primera vista, parece muy obvia: un par de chistes de neoyorquinos, una
referencia al 11-S y el empleo de la cámara “rodillo” (el personaje se mueve
por el escenario subido sobre ruedas que nunca vemos; es un efecto empleado
para separar al protagonista del espacio que le rodea). Sin embargo, la
verdadera aportación de Lee es menos clara de lo que parece, y se aprecia en
los dos aspectos: en primer lugar, en los diálogos. Nadie parece interpretar
de verdad, y todo parece fruto de una enorme improvisación. Eso se ve sobre
todo en un elemento innovador de la película: los flash forwards en los que
Washington y su colega hablan con los rehenes cuando ha terminado un
atraco... que no sabemos exactamente cómo acaba. Muy ingenioso. Y algunos de
los rehenes son muy divertidos y, claro, Lee no podría dejar pasar la
oportunidad: todos son de una raza o credo distintos, neoyorquinos hasta la
médula.
Donde más se nota la
mano de Lee es el centro del conflicto. No quiero desvelar nada, porque si
os digo la verdad, Plan Oculto es una peli de robos... hasta la
última media hora. Ojo con estos últimos 30 minutos porque el espectador
puede descolocarse. El film no acaba cuando el robo concluye, sino que
todavía quedan por atar algunos cabos. Sin profundizar mucho más, Lee
aprovecha este momento para volver a atacar los conflictos entre los
individuos, dejando la cuestión racial un poco apartada. Es algo que ha
venido tocando desde
La Ultima Noche:
la diferenciación moral entre las personas, basándose en lo que son, no en
el color de su piel, ni en su dinero “¿Eres muy joven para casarte?” -
pregunta el ladrón. “No. Estoy muy arruinado”- contesta Washington. “Ah.
Entonces no debería importar.” - replica Owen.
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La hijalagranputa.
Total, que dentro de
lo que hay ahora (cuando leáis esto habré visto V de Vendetta:
temblad!) Plan Oculto es una gran opción. La gente en la sala
respondía y hay buenos momentos de suspense manejados con ritmo y
claustrofobia (gracias a la excepcional fotografía de Matthew Libatique,
habitual colaborador de Aronofski) pero sobre todo, el triunfo personal de
Spike Lee que demuestra moverse como pez en el agua entre las convenciones
del género y saber aportar las dosis justas de su estilo sin rallar al
espectador propio de este tipo de pelis. O sea, que Lee también sabe hacer
pelis de palomitas. Este tío es un crack.
LO MEJOR:
- Cada cosa en su
sitio, cada sitio en su lugar. Nada le falta, nada le sobra a este
Pasacalle.
LO PEOR:
- Sólo es un thriller,
bastante por encima de la media. Nada más.
Nota:
   7,5
Rafael Martín.
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