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La diferencia entre
sacar las perras a los papás y realizar obras de arte en el terreno del cine
de animación infantil está establecida por Pixar Animation Studios. Cada dos
años o así, cuando el cine para niños alcanza cotas alarmantemente bajas
(porque menudo añito, señores: Madagascar, su clon Salvaje,
Ice Age 2 y Vecinos Invasores son un cuarteto para rajarse las
venas) aparece Pixar y vuelve a elevar el listón unos cuantos centímetros
más. Es un estudio que se ha negado rotundamente a realizar segundas partes
(excepción hecha de Toy Story 2, tan buena como la primera entrega,
que se estrenó en cines, y no directa a video) y hasta ahora
rechazaba recurrir a elementos escatológicos para hacer reír (o sea, el
caca, culo, pedo, pis, que tanto abunda en el Shrek de los
cojones)...
...O eso creíamos.
Cars es la visión Pixar de
la América
Profunda, de los
residentes en las caravanas y aficionados al Nascar (esas carreras de coches
que consisten en girar a la izquierda, acelerar, girar a la izquierda,
acelerar así hasta mil quinientas veces) lo que va a provocar que haya un
par más de chistes anales que de costumbre (pista: bajos y tubo de escape).
Como os comentábamos en esta página, es la historia de un coche llamado Rayo
McQueen (voz de Owen Wilson en la versión original: en España ni lo se ni me
importa) que vive para correr y para sí mismo, que aterriza en un pueblo de
mala muerte y termina descubriendo la amistad, la honradez y el american way
of life. Es la típica moraleja Pixar y es una fórmula que por desgracia
comienza a hacerse repetitiva, sobre todo cuando nos encontramos con el
guión más flojo con el que Pixar ha contado hasta ahora, mucho más centrado
en la descripción de los personajes que en las situaciones en sí, lo que
provoca que la película aburra en muchos momentos de sus 116 minutos de
metraje, casi un tercio más de lo que debería durar un film infantil.
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Rayo McQueen y el camión de Chimo Bayo.
Los puntos fuertes
siguen siendo el desarrollo de los personajes y la humanización de los
mismos, desde Doc Hudson (voz de Paul Newman en el original, en España ni lo
se ni me importa) hasta la incomparable pareja de mecánicos italianos, en un
guiño descarado a Ferrari (potenciado al final de la película con un cameo
sorpresa de excepción), pasando por el Humvee Schwarzenneger (en serio), los
tractores-vacas y los mosquitos-escarabajo. En general, Pixar hacía lo mismo
que Buscando a Nemo: estudiar, estudiar, estudiar el entorno y
aplicar los conocimientos adquiridos al film, sustituyendo el océano por el
mundo del motor (de ahí los innumerables chistes y juegos de palabras sobre
esta cultura del vroooommmm). Sin embargo, se nota que hay momentos en los
que el film está haciendo tiempo sin llegar a ninguna parte en concreto, y
hay un bache de ritmo a mitad de la película, que coincide con el paréntesis
romántico entre Rayo y Sally, el Porche que no va a ninguna parte
principalmente porque los niños se aburren y los depravados como yo
comienzan a preguntarse como copulan dos coches y, en caso positivo, por
donde sale el niño. O lo que salga.
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Exaltación de la amistad, Pixar nunca defrauda.
Es mejor que
Monstruos S.A. pero Cars, a pesar de los pesares, está un escalón
por debajo de obras magnas como Nemo o Los Increíbles por la
debilidad de su guión, que esta vez parece realmente subordinado a la
moraleja, cuando en anteriores ocasiones el mensaje era un poquito más
sutil. Tampoco ayuda mucho introducir a un personaje como Mater, una grúa de
remolque bastante tonta que se convierte en el mejor amigo/pardillo del
personaje “porque sí” y que es un homenaje a
la América
de papá y mamá Oklahoma (es el que se come las palabras y se tira los
cuescos). Pero Pixar a medio gas se sigue meando en la boca de medio mundo.
Los defectos antes mencionados no son nada en comparación con los personajes
planos y aburridos y las mil y una situaciones trilladas del 99 por ciento
de las películas de animación actuales, y técnicamente el film es imbatible:
el diseño de los personajes y sus movimientos, el balanceo, las
suspensiones, la inercia, la física de la carrocería... no tiene parangón, y
los escenarios impresionantes del Oeste norteamericano parecen extraídos de
la vida real. Y eso sí, en los momentos en los que el film coge ritmo (la
carrera final, sin ir más lejos), Cars está a punto de encontrarse a
la altura de las mejores obras de Pixar. Es una mera cuestión de hacer las
cosas bien, simple y llanamente. Esperemos que el nuevo trato con Disney no
haga decrecer la calidad de los films de la compañía de Lasseter, pero
esperemos también que la siguiente obra de estos genios, Ratatouille,
tenga un guión al que no se le pueda llevar el viento.
LO MEJOR:
- Técnicamente de
escándalo. Los personajes y algunos momentos en los que el film se dedica a
correr a toda pastilla. Y los momentillos en los que el film muestra
nostalgia de los tiempos pasados. Antes de que llegara Dominic Toretto.
LO PEOR:
- Bajones narrativos
varios, sobre todo los centrados en la relación amorosa entre dos coches.
Tócate los huevos. Ah, y demasiado larga.
Nota:
   7
Rafael Martín. |