|
La animación por
ordenador parece haber llegado a su apogeo y ya no hay año que este tipo de
entretenimiento invada las pantallas de cine, más aún en la época estival. Y
en la guerra declarada entre Dreamworks y la recientemente adquirida por
Disney Pixar esta última acaba destrozando a la competencia año tras año.
Una vez más, y a falta
del visionado de Cars, me atrevo a decir que Disney se volverá a llevar la
palma. Y no es por que Vecinos Invasores sea una mala película, pero es
incapaz de crear unos personajes cuya principal característica no se base en
la moralina. Parece como si se despreciara el gusto de la aventura por la
aventura, que ha hecho de otras películas, como Toy Story o Monstruos
auténticas delicias tanto para los más pequeños como para el público adulto.
En esta ocasión,
Dreamworks invierte todos sus esfuerzos en magnificar la familia. Una
familia abierta, de animales, eso sí, que admite nuevos miembros... Pero
siempre hablando de la familia de un modo estancadamente tradicional. Es, en
mi opinión, una glorificación innecesaria el subir a los altares a una
institución que está cambiando algunos valores históricamente obsoletos. Si
se hubieran referido a la amistad y hubieran utilizado la familia de un modo
más metafórico para ensalzar valores de cariño, respeto, solidaridad...
hubiera quedado todo mucho menos forzado.
.gif)
Inocentes rostros hambrientos.
La historia es la vista
en otras tantas ocasiones: en una comunidad de individuos aparece un
embaucador que engatusa a todos con sus nuevos conocimientos, trucos e
historietas, pero al ya desplazado líder anterior la llegada de este nuevo
ser le da mala espina. Efectivamente, las intenciones del charlatán no son
limpias y aún así el magnánimo cabeza de familia perdona benevolentemente al
traidor y lo integra en e grupo.
Destaca entre todos los
personajes la ardilla hiperactiva, lástima que no se le haya otorgado un
mayor peso en la historia porque sobresale entre todos los demás, con una
última escena atiborrada de cafeína que es, por original y divertida, el
mejor momento de la película.
En
fin, que para los benjamines servirá de producto de entretenimiento y para
los demás será un alegre pasatiempo edulcorado con moralina y divertidos
momentos, fácil de digerir y, eso sí, difícil de recordar.
Nota:
   6,5
Samuel Rodríguez Cimiano (colaborador).
|