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Alatriste ha
sido sin duda la película más esperada del cine español por dos razones:
primero porque es la adaptación cinematográfica de las archifamosas novelas
de Pérez-Reverte y segundo porque es la mayor superproducción española de
todos los tiempos, con un presupuesto de 24 millones de euros y un reparto
de primera. Y dicho todo esto, ¿cuál es la sensación general?. Decepción.
Como todos sabemos,
Arturo Pérez-Reverte es experto en el siglo XVII y Agustín Díaz Yanes,
además de director de cine, es historiador, por lo tanto, podíamos intuir de
antemano que el apartado histórico y la ambientación iban a ser un punto
fuerte. Así es, podemos asegurar que es lo mejor de la película, en todo
momento se roza la perfección cuidando hasta el más mínimo detalle de
vestuario, localizaciones, etc. Pero yo veo un problema de planteamiento, y
es que el director intenta que el enorme presupuesto que se maneja se vea
reflejado en pantalla constantemente. Abusa de mostrar cada recoveco del
decorado para que veamos lo bien que está y así nos ofrece planos tediosos e
innecesarios de personajes paseándose durante media hora por el escenario
sin decir nada, esto corta mucho el ritmo.
Cuando los apartados
técnicos son los más destacados, es que algo falla en el resto de la
película. Lo que falla es cómo está contada la historia, con continuos
saltos temporales y cambios de trama que no tienen mucho que ver unos con
otros. Han cogido trozos de los libros y los han insertado unos detrás de
otros de mala manera. El resultado es que no te enteras de nada porque es
imposible mezclar seis libros, con sus tramas y sus personajes, en dos horas
y pico y que te salga algo coherente. El resultado es una especie de
revoltijo de historias, tramas y personajes que resultan difíciles de seguir
y de comprender. ¿Al final qué es lo único que te importa? Pues, que
Alatriste se bata en duelo con alguien, asalte un barco (un poco cutre por
cierto) o combata en una guerra, el resto aburre porque no te enteras bien
de ninguna trama.
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Alatriste y el joven Íñigo.
La verdad es que las
escenas de acción están bastante curradas, no hay punto de comparación con
ninguna película española anterior. Las peleas son sangrientas, están bien
coreografiadas y tienen fuerza, pero en ciertos momentos se nota que no hay
mucha experiencia en este tipo de cine.
Con respecto al
reparto, nadie duda que todos sean actores de gran nivel. El primero Viggo
Mortensen que levanta la película cuando puede con su gran actuación y
caracterización pero constantemente se bate en duelo con su extraño acento,
¿no lo podían haber doblado?. ¿De verdad alguien se cree que es un español
de pura cepa? Este aspecto chirría mucho y lastra toda su actuación. Algo
que pasa también con Blanca Portillo, después de tropecientas temporadas de
Siete Vidas, nadie puede asimilar que sea
Fray
Emilio Bocanegra, mandamás de la Inquisición. Un personaje que debería
acojonar bastante y que lo único que produce es incredulidad. El resto son
brutales, Eduard Fernández, Antonio Dechent, Juan Echanove, que parece el
mismísimo Quevedo reencarnado, Javier Cámara, Francesc Garrido, Ariadna Gil,
todos inconmensurables. Quizá los más flojillos sean los más jóvenes,
empezando por Eduardo (culo Schweppes) Noriega que sin estar mal tampoco
destaca, Únax Ugalde, (¿el Orlando Bloom español?) que es muy guapo pero no
acaba de despuntar y Elena Anaya que está tremendísima y eso quizá
ensombrece su actuación, ¿alguien se fija si actúa bien o mal cuando aparece
en pantalla?.
No, todos estamos pendientes del momento en el que va a salir en pelotas, yo
creo que tiene una cláusula en su contrato que la obliga a enseñarlo todo en
cada una de sus pelis (por mí perfecto ¿eh?).
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El asalto en el barco.
Otro
gran problema es que a pesar de los grandes actores que hay, el desarrollo
de personajes es muy pobre, aparte de Alatriste que sale constantemente, los
demás están bastante mal definidos. No hay lazos que unan al espectador con
los personajes secundarios, están descritos muy de pasada y no llegamos a
conocerlos. Esto contribuye a que la película sea muy fría y carezca de
emotividad en algunos momentos importantes.
La
verdad es que deja un sabor de boca agridulce porque para ser una gran
superproducción, creo que se deberían haber cuidado más los detalles en un
campo más general y no solo en lo que se refiere a ambientación y memoria
histórica. Algo que no me explico, es como han podido quemar al personaje
gastando un solo cartucho, podría haberse convertido en la gallina de los
huevos de oro del cine español, ¿por qué no han hecho una película con cada
libro? Cada uno con su trama, su historia y sus personajes, todo con su
amplio y justo desarrollo. Una pena, todos los ingredientes eran
extraordinarios pero en mi opinión, no se ha sabido enfocar bien el
proyecto. A pesar de todo, que se haya hecho una película de este estilo en
España ya es un avance y puede que se haya plantado la semilla que cambie
muchos aspectos de nuestro cine.
Nota:
  5
Daniel Rayado.
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