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Me apetecía muchísimo ver una película de este estilo, debo reconocerlo.
Quería ver al Kevin Smith de antaño y lo he hecho.
Tras varios años cuesta abajo, primero por dar un excesivo protagonismo a
Jay y Bob el Silencioso (que tienen gracia pero sólo en los momentos justos)
y después por pecar de ñoño en Jersey Girl, Smith ha decidido volver
al principio, a Clerks, algo que ha servido para matar dos pájaros de
un tiro. Por un lado ha demostrado que lo de entonces no fue casualidad, que
es un gran dialoguista y que tiene una capacidad de hacer reír tremenda. Por
otro lado, retoma a dos personajes entrañables con los que repasa un
problemilla generacional que seguro que agobia a más de uno: tener treinta y
tantos y seguir sin saber qué hacer con tu vida.
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Así seremos en Las Horas Perdidas en unos años.
Y es que de eso va Clerks II en el fondo, de que hay gente que a
pesar del paso de los años, o no puede, o no quiere avanzar, o cuando lo
intenta lo hace por el camino incorrecto. Una indecisión que se debe a la
comodidad con la que vivimos aquellos que hemos nacido en esta época y a la
falta de expectativas que muchas veces nos asedian. Aunque lo des Dante y
Randall, los protagonistas, tiene como añadido una evidente necedad ante la
vida en general que acentúa todo esto.
Tras el incendio del Quick Stop, en el que llevaban ya diez años trabajando,
Dante y Randall entran en una hamburguesería Mooby's. Un año después Dante
está prometido y listo para irse a Florida con su futura mujer. El día de la
despedida de Dante es en el que sucede toda la peli, que evidentemente no
terminará como Dante y compañía preveían.
Los personajes siguen siendo pocos. Los citados Dante y Randall, la
prometida del primero, la jefa de ambos, Becky (Rosario Dawson), y el
compañero de trabajo friki católico, Elias. Jay y Bob se dan por hecho. En
cambio la cantidad de diálogos es de traca y todos están acertadísimos,
alternando, como en la primera, el lado freak de los protas con sus dudas
existenciales y los habituales temas sexuales. Momentos como los del "culo a
boca", "el troll de la cueva", "esclavo de mierda" o Star Wars vs.
El Señor de los Anillos son tronchantes.
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La jefa que todos querríamos tener.
Te tienen que haber gustado las primeras pelis de Smith y tienes que ser una
persona que no se escandalice fácilmente porque es evidente que gente de más
de 50 años puede salir escaldada de la sala por la ligereza y naturalidad
con la que se habla de ciertos temas que aunque sabes que no son muy
normales siempre te preguntas ¿pero cómo sería eso? (me refiero a Kinky
Kelly, evidentemente).
Al final hay cierta moraleja existencial, sin resultar cargante, que conste,
pero inevitable, sobre estos dos personajes que se ponen cada uno en su
sitio para seguir adelante con sus vidas.
A mí me ha divertido muchísimo, como hacía tiempo que no lo hacía en el cine
con una comedia, y creo que es de obligado visionado para los que hayan
disfrutado con la primera parte. Además está Rosario Dawson, maravillosa,
como siempre.
Nota:
   8
Javier Ruiz de Arcaute. |