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SERPIENTES EN EL AVIÓN

Direción: David R. Ellis

Guión: John Heffernan, Sebastián Gutiérrez

Reparto: Samuel L. Jackson, Julianna Margulies, Nathan Phillips, Rachel Blanchard, Flex Alexander, Kenan Thompson, Elsa Pataky

Fotografía: Adam Greenberg

Montaje: Howard E. Smith

Música: Trevor Rabin

Arte: John Álvarez

Productores: Craig Berenson, Don Granger, Gary Levinsohn

Productores ejecutivos: Stokely Chaffin, Toby Emmerich, Penney Finkelman Cox, Michael Fotrell, Justis Greene, Jeff Katz, Sandra Rabins, George Waud

Productora: Hannah Rachel Production Services, Mutual Film Corporation, New Line Cinema, Patchwork Productions

Distribución: TriPictures

Todos aquellos de vosotros que llevéis una vida normal y saludable (o sea, todos aquellos que no os paséis ocho horas delante de una pantalla comiendo Doritos con Dan'up y formando parte de una maravillosa red de ligues virtuales que, probablemente, o no existen o son pedófilos) seréis ajenos a la “importancia” que ha tenido este film. Es necesario hacer un breve comentario previo, a la hora de entender de que va el resto de la crítica, así que de forma breve, explicaré que Snakes... se convirtió a lo largo del verano en un fenómeno de Internet por una sencilla razón: el argumento es tan rematadamente idiota que parece sacado de un concurso de ejecutivos de una productora, tras una noche de pedo, para decidir la idea más imbécil jamás concebida sobre una película.

Y es que realmente eso fue lo que ocurrió. En la película, un mafioso emplea serpientes... en un avión, para acabar con un testigo protegido. En un mundo en el que un grupo de doom metal gana Eurovisión y una tía disfrazada de Sailor Moon se presenta en Gran Hermano, lo raro vende. E Internet es un prado sembrado para este tipo de cosas. Cuando Snakes On a Plane se estrena en Estados Unidos, llega con la vitola de ser la película más comentada del año en foros, en páginas web, en blogs del mundo entero. Se hacen  chistes, imágenes animadas y parodias múltiples protagonizadas por el héroe del film (y lo mejor de la película DE LARGO), Samuel L. Jackson, que simplemente se apuntó porque le gustó el título. Finalmente, la película obtuvo una recaudación bastante pobre. La razón más sencilla es que a nadie le importaba una mierda el argumento y durante el verano había cosas mejores que ver, como un pirata con rastras devorado por un pulpo gigante. Sin embargo, se le hace un pobre favor a esta película. Que raro que me la he tragado entera de principio a fin, sin aburrirme ni un puñetero momento, pero siempre disfrutándola como se disfrutaría una hamburguesa podrida tras cuatro meses sin comer. Simplemente, es divertidamente mediocre.

Tito Samuel poniendo las cosas claras.

No es lo que cuentas. Es cómo lo cuentas. Snakes on a Plane no para ni una décima de segundo y sí, es realmente imbécil. Es más: es violenta y es imbécil (de hecho, tras completar el film se rodaron escenas adicionales con más sexo, más sangre y más serpientes) pero es un viaje. Diez minutos y estamos siendo testigos de una paliza a un fiscal con un bate de béisbol, quince minutos y Tito Samuel saca al chaval de su casa a golpe de pistola. Treinta, y estamos a bordo del avión, repleto de personajes variopintos entre los que se cuentan el rapero con fobia a que le toquen, su séquito de guardaespaldas en el que destaca el experto en simuladores de vuelo por ordenador (y no sabéis lo importante que será ese detalle al final del film), la pija con el chihuaha (cebo excelente para los bífidos) y Elsa Pataky (en algo que es difícil considerar como “un movimiento profesional inteligente"), la joven latina de nacionalidad indefinida que demuestra que nada mejor que un buen chorrito de aceite de oliva frente a la picadura de una cobra real (de esas que matan elefantes y sí, he dicho aceite de oliva).

Habrá muertes, habrá sangre, habrá asco y se sacará todo el partido posible al insólito escenario perpetrado por los guionistas. Y ahí estará Samuel L. Jackson, comandante en jefe de la tropa acabando con los bichos con arpones, pistolas eléctricas, extintores y cualquier objeto similar. Es genial ver a Jackson en pantalla, llevando sobre sus hombros un material prácticamente imposible de manejar. A sus cincuenta años, tiene la energía de un chaval y sus discursitos para calmar al histérico pasaje son marca de fábrica. No puedo esperar a verle haciendo de bluesman en la inminente Black Snake Moan. A todos los que crean que Jackson sólo puede hacer de Jackson, recomiendo que se vean su filmografía antes de Pulp Fiction.

"¿Una culebra en el huevamen? No pienso tocarla."

¿Con qué predisposición debéis ir a ver la película? Primero, no vayáis, es puro directo a DVD. Es un thriller que se desarrolla bajo la sombra del ridículo, como un Aterriza Como Puedas descafeinado, y que no llega a ser “la película mala pero buena” definitiva que se prometía. Como consumidor ávido de este tipo de productos  (y me refiero a la créme de la créme, lease Manos, Ticker o la peli del Capitán América) la única forma de hacer una película de esas características es no saber que la estás haciendo. Serpientes en el Avión suena artificial. Así las cosas, Snakes on a Plane no deja de ser sin embargo, una película inusual en nuestros días, un film de acción y suspense que te recuerda en cada plano el hecho de que está intentando ser una comedia absurda. Pero es acción, suspense y comedia absurda. No puedes fallar.

LO MEJOR:

- Samuel L. Jackson, evidentemente.

LO PEOR:

- Si bien hay un momento descacharrante en el que Samuel L. Jackson hace como que arrebata una pistola a un pasajero, a cámara lenta, con el otro mirando de reojo para que la pipa no se caiga al suelo, el film no es tan cutre (ni mucho menos) como se esperaba. Así que ¿la peor/mejor película jamás intentada? Ni de coña.

Nota:  4,5

Rafael Martín.

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