|
Ha sido una mala semana
para Ivan Reitman. Le hemos destrozado en esta página (aunque reconozcamos
que no ha sido una devastación completa y absoluta: sencillamente, una
mezcla de nostalgia y profunda decepción al ver en lo que se ha convertido
la carrera del hombre que dirigió Cazafantasmas), y no parece que Mi
Super Ex Novia vaya a contribuir mucho para hacerle levantar el
vuelo. Sin embargo, no todo está perdido para la familia. Si Ivan Reitman
nos lee, podrá descansar mucho más tranquilo esta noche, sabiendo que su
hijito del alma, Jason, acaba de cascarse uno de los mejores debuts de los
últimos años.
Gracias por Fumar
no es un descojone, apuntamos desde el principio. También elude ser una
crítica atroz y burra contra la industria tabacalera, ningún directivo va a
ser acribillado a tiros en mitad de un programa, cosa que pasaba en
Network y casi se lleva un Oscar (afortunadamente, no fue así), pero es
tan ágil, tan bien enfocada, tan entretenida y tan variada, que por una vez
no decae una vez enseña sus cartas, ni nunca da la sensación de ser un film
que se agota una vez se enseña su idea central (cosa que sí pasaba en
American Dreamz, por poner el ejempo más cercano en el tiempo).
Gracias por Fumar es una mirada a la sociedad de la mano del hombre más
odiado de Norteamérica, léase el portavoz de la industria tabacalera, que no
es que se encuentre de repente en el típico brete de elegir entre la salud
del público y su trabajo. Simplemente puede justificar lo que hace porque
trata de pagarse una hipoteca, al fin y al cabo. Como todos.
.gif)
"¿Qué tal cocoliso? Que sepas que yo ne te eché el humo
a la cara."
Ese hombre es Nick
Naylor y es el papel que Aaron Eckhart estaba esperando desde hace casi 10
años, desde que trabajo a las órdenes de Neil LaBute en Company of Men,
donde prácticamente clavaba las mismas características. Un hombre que no
tiene conflictos morales porque no entiende que su profesión suponga ningún
tipo de conflicto moral. El no mete los cigarrillos en la boca de los
chavales. No les obliga a fumarse medio paquete al día. Simplemente se
preocupa de que el dinero siga fluyendo y de que a ninguno de esos grupitos
de “Madres contra el Cáncer” o de la tal “Asociación Norteamericana de
Cardiología”, se les ocurra una feliz idea que lleve al traste el sarao que
Phillip Morris tiene montado en Estados Unidos y, por extensión, en el resto
del mundo.
Para empezar, el film no
es hilarante, pero sí es muy, muy divertido: desde el espectacular
enfrentamiento inicial en un talk-show donde Naylor termina abrazado a un
niño con cáncer de pulmón, dejando por los suelos al representante del
senador Finisterra (la Némesis de Naylor, un político con tantas buenas intenciones como pocas luces e
interpretado como sólo William H. Macy puede interpretar a semejante
elemento), pasando por el secuestro de Naylor por militantes antitabaco (que
desarrollan la tortura más increíble jamás concebida y en la que se emplean,
sin desvelar mucho, cerca de cincuenta parches de nicotina) hasta el careo
final delante del Congreso de Estados Unidos.
Cuando Reitman apunta
con bala a todos los grupos (inclúyanse los ecologistas: cada vez que habla
uno, la palabra “moñas” aparece en pantalla de forma subliminal, y también
pasan por ahí agentes cinematográficos, periodistas y compañeros del gremio
del tabaco, del alcohol y de las armas de fuego) es imposible tomar partido
por otro que no sea Naylor, padre divorciado que educa a su hijo en la
lógica y en la racionalización (lo que convierte al chaval en un monstruo
del debate) y que no es malo, ni quiere ser malo ni nos importa si es malo o
no, pero dado que es el único más o menos humanizado, es el personaje con el
que nos identificamos desde el principio de la película. Eckhart clava
absolutamente el papel y cada vez que habla prácticamente nos guiña un ojo,
o nos dirige una media sonrisa, o nos asiente levemente con la cabeza, en
una exhibición de carisma y relaciones públicas. Inevitablemente, habrá un
momento en la película en la que su imagen quede en entredicho... y nosotros
seguimos de su parte todo el rato, y nos alegraremos cuando protagonice una
espectacular resurrección. Eckhart realiza una exhibición de carisma. No es
el muerto ambulante de Sospechoso Cero.
.gif)
"¡Sé pensar!"
El trabajo de dirección
y de adaptación de la novela original por parte de Reitman es magnífico: la
banda sonora no destaca especialmente, pero los movimientos de cámara son
perfectos, los planos apenas se repiten, visualmente nunca cae en la rutina,
y los secundarios son exprimidos al límite (mi preferido es Rob Lowe, agente
de Hollywood que termina sus noches negociando con la sucursal de Londres
embutido en un puñetero kimono). A destacar los fenomenales títulos de
crédito, un arte que casi parece olvidado, que son los mejores desde los de
Atrápame si Puedes.
Cuando salí del cine me
rondaba por la cabeza que había visto el equivalente de Starship Troopers
en versión tabacalera. American Dreamz, por ejemplo, mantenía ese
tono de distancia sorna general respecto a lo que estaba contando, y daba la
sensación de que simplemente, era una burla contra Operación Triunfo
y el Gobierno norteamericano. Aquí no. Estamos tan inmersos en la acción que
deberemos ser nosotros mismos lo que decidamos quien tiene razón, quien no
la tiene o si al final hay alguna razón debajo de todo ese circo. Es una
buena película, pero sobre todo es una gran comedia, y una gran sátira, y un
extraordinario punto de partida para este joven director. Que vaya su papi y
le compre un buen coche, por que se lo ha ganado.
LO MEJOR:
- Es inteligentísima. Es
divertida. Es rápida. Es ágil. Y no era nada, nada fácil. Y Aaron Eckhart.
LO PEOR:
- Los americanos, que
usan y abusan de su sistema judicial, podrían sacarle más jugo, pero los
dilemas que plantea el film son lo suficientemente universales. Os queda una
semana para ir a verla, chicos, porque no creo que dure ni dos días en
España (se ha estrenado La Máquina de Bailar, recordemos). Iba a
poner Katie Holmes, que hace de periodista pero ni siquiera ella desentona
(aunque el film parece sugerir que los chicos de los medios somos lo peor de
lo peor, glups!).
Nota:
   7,5
Rafael Martín. |