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Austria en los albores
del siglo XX. Un ilusionista, de nombre Eisenhem, irrumpe en la ciudad de
Viena anodadando a cuanto contempla su espectáculo. Tanto es así, que el
mismísimo príncipe heredero, Leopoldo, acude con su camarilla a presenciar
el espectáculo, pero lo que desconoce Leopoldo es que el único propósito de
Eisenhem es quedarse con Sophie, candidata a esposa del heredero, a pesar de
la diferencias de clases que separan a ambos.
Basándose en un relato
corto de Steven Milhauser (escritor norteamericano premio Pulitzer en 1997
por su novela Martin Dressler: La historia de un soñador americano),
Neil Burger construye una fábula típica romántica centrada en la superación
de los prejuicios de clase. Se podría hablar, si se me permite, de la
enésima adaptación del mito de Cenicienta, aunque esta vez la magia la ponga
el protagonista principal. Burger juega con la naturaleza del protagonista
principal y lo antepone al personaje antagonista del príncipe heredero, muy
maniqueo por otra parte. En la estampa destaca el personaje del jefe de
policía (interpretado por Giammati), un hombre de extracción social baja
venido a más gracias a la lealtad intachable hacia la familia real que
tendrá que elegir entre sus principios y su interesada devoción en un punto
de la trama.
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"¿Y tú has visto al moñas ese que hace magia en la tele
con un abanico?"
Aunque previsible y
capciosa en ocasiones, la película se deja ver. Edward Norton se limita a
interpretar un papel que en otras ocasiones le ha dado resultado (personaje
envuelto en un halo de misterio, confiado, que al final consigue lo que se
proponía), Giammati reviste al Inspector Jefe Uhl de una capa bonachona y
crédula (si es que tienes cara de bueno, Paul…) y Rufus Sewell haciendo de
malo malísimo (otro que no está encasillado). Jessica Biel, guapísima, poco
más.
Prometía, pero no da
para mucho. Se queda a medio camino del planteamiento inicial. No acaba de
ser una película romántica ni histórica ni tampoco un thriller… aunque tenga
elementos de cada. La ambientación se puede calificar de correcta, nada más.
Los escenarios están contados con los dedos de la mano y la labor técnica es
la justa para que el resultado final sea una película digna y entretenida.
En el fondo es como un truco bien conseguido, que una vez se desentraña, se
pierde la ilusión junto con el misterio.
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"Fijaos lo que hago con un condón."
LO MEJOR:
- Que el argumento es
sencillo, sin pretensiones, fácilmente digerible.
LO PEOR:
- Esa misma falta de
pretensiones que dejan por explotar las posibilidades del guión así como el
talento de los actores que aparecen en la cinta.
Nota:
  6
José A. Huertas (colaborador).
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