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No sé
vosotros, pero soy un adicto a comer palomitas en el cine. Debo decir que
tengo un problema que me impide respirar bien por la nariz, pero he
desarrollado mi técnica hasta comer de una forma relativamente poco molesta.
Es un tema realmente inane, lo se, pero el caso es que para mí palomitas y
cine es algo sagrado, y el límite que separa al espectador tradicional de la
nueva audiencia, que si por ella fuera, se comería un cochinillo con patatas
en mitad de la sala.
Saw III
me ha jodido esa experiencia. Por completo. Era de esperar, pero era lo que
me temía: es la misma puñetera historia de siempre, con unos personajes tan
desarrollados como se podía esperar de un guión escrito en menos de una
semana. Sin embargo, en todas las secuelas las apuestas suben. Lo que sube
aquí es el caudal de litros de sangre por minuto, porque lo que es en
tensión, suspense, ni el pijo. Y puedo decir que estoy insensibilizado a
ciertas cosas, pero Saw III o la también reciente Las Colinas
Tienen Ojos son casos que me dan que pensar: o me estoy haciendo
realmente viejo, o soy un moñas, o simplemente, la juventud de hoy en día
está dispuesta a asumir como perfectamente normal que a una chica le estalle
la caja torácica, o que un pavo sin mandíbula inferior comienze a mamar del
pecho de una joven madre, y todo ello sin el sentido de la coña de las
clásicas sagas ochenteras de Freddy Krueger o Viernes 13.
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"No uso Calvisán porque no me sale de los huevos."
Antes de
nada: misma historia de siempre. El malvado Puzzle vuelve a embarcarse en un
juego asesino en el que está implicado un tal Jeff (Angus Macfayden) mientras su malvada ayudante Amanda intenta continuar su
legado y bla, bla, bla... Realmente, me importó bastante poco lo que es el
argumento del film (recordemos: guión – menos de 7 días), y me centré en lo
que realmente es la chicha de este tipo de películas: trampas, muerte y
sadismo. En la primera escena vemos como un pobre desgraciado tiene que
arrancarse las cadenas que se encuentran enganchadas, entre otras partes de
su cuerpo, a los tendones de Aquiles, lo que da una idea de que vamos a ir
serviditos el resto del metraje. Abandoné el cubo de palomitas en ese
momento y durante el resto del film,
me dediqué a lanzarle esporádicas
miradas, no ya como cubo, sino como váter en potencia. Si nos centramos en
este aspecto, Saw III es la mejor de la saga. No es sólo asquerosa. Es
cruel. Es un avance, para quien quiera verlo así.
Se podría
agradecer que se intente mantener cierta continuidad entre las diversas
películas de una misma saga, pero a estas alturas casi parece una excusa
para pasar con lo justo. No es cuestión de que la gente quiera ver Saw
III, u Hostel 2. Simplemente, siguen acudiendo año tras año a ver
las secuelas porque necesitan emociones fuertes y saben que estas nuevas
entregas les van a dar lo que piden, lo que no me parece mal. Pero el caso
es que estos no son films de terror, son films de asco y cada vez el asco me
resulta más fácil de ver rondando por las salas, y más difícil de aguantar.
Seguro: las películas de este tipo han existido siempre, pero Saw se
distingue de todas ellas porque se lo toma realmente en serio.
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Si no llena los calzoncillos de mierda en 5 minutos, la
cadena le arrancará la cabeza y dos ratas de alcantarilla le morderán los
pezones.
Tobin
Bell es un buen malo, eso sí. Quizás sea lo mejor de todo. Ver como este tío
ha salido de las profundidades y se ha hecho un hueco en la memoria
cinematográfica (a corto plazo, eso sí, pero para los que le echéis de
menos, fijaos en la primera secuencia de En La Línea de Fuego y a lo
largo La Tapadera). Angus MacFayden o Dina Meyer están, simplemente,
ahí. Y otra de las recuperadas del cine cutre de los 80, Shawnee Smith (The
Blob), vuelve como Amanda, la histérica de turno, secuaz-amante de
Jigsaw y metepatas consumada en esta nueva secuela, que se permite el lujo
de dar la vuelta a algunas de las reglas establecidas en las dos primeras
entregas pero que vuelve a meternos ese final de otro planeta sabiendo que
si no has mantenido la lógica a lo largo de todo el metraje, evidentemente a
nadie le va a importar lo que hagas en los últimos cinco minutos.
Y que
nadie se engañe por la sensación de conclusión que ofrece esta entrega. Hay
previsto un Saw IV, que volverá a dar los beneficios suficientes para
producir una quinta parte. Sin embargo, yo espero no estar ahí para verlo.
Me gustan demasiado las palomitas como para ir comiéndomelas en mitad de un
matadero.
LO MEJOR:
- Va
sobre seguro y no es lo que se dice un giro espectacular sobre las
anteriores entregas. ¿Te gusta? Toda tuya. ¿Te disgusta? Pues a ver El
Resplandor, que para eso está.
LO PEOR:
- Es una
chorrada así de gorda.
Nota:
 4
Rafael Martín. |