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Va y resulta que
recibimos una puñetera película en DVD. Es un primer proyecto y, como todos
los primeros proyectos, todo el mundo implicado en su realización se
encuentra al límite. Así que vale la pena dedicar dos horas de nuestro
tiempo. Una vez vista, os la comentamos y os la presentamos, y hay tanto que
decir y estamos tan emocionados, que la cosa va en dos partes. Sin más
dilación, empezamos por la critica. Para abrir boca.
Es buena. Y no me
refiero a buena en el sentido de “hm, interesante. Se lo han currado estos
chavales y vamos a ser benévolos, a pesar de que se ve el micro en tres de
cada cuatro escenas”. No señor.
Es buena en el sentido
de que por ahí se arrastran cientos y cientos de películas con el diez veces
más presupuesto que pretenden hacerse pasar por genuinos productos de
terror, y que son mucho, mucho peores que este film y que sin embargo atraen
a los espectadores como corderitos el primer fin de semana y luego caen en
el olvido hasta que las rescata Telemadrid a las dos de la mañana, cuatro
años después. Habitaciones para turistas bebe de las fuentes correctas, y
algunas de sus escenas simplemente son impecables. Se saca el conveniente
partido del escenario y es impactante tanto en el fondo como en la forma, lo
que traducido quiere decir que da mucho asco, sí, y es tremendamente
gráfica, pero más que apoyarse fundamentalmente en la casquería fina, ésta
funciona como un enorme señal de exclamación que remata una idea espléndida
y que ha caído en desuso: la religión y el terror a Dios como motor
fundamental de la película.
El argumento, en
resumidas cuentas, viene a explicar la odisea de un grupo de chicas
atrapadas en un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires. Cinco
minutos y ya estamos rodeados de una atmósfera perturbadora en la que
predomina, sobre todo, una iglesia llena de fieles inspirados por lo más
cercano a un predicador barato de televisión (de estos que te ponen las
manos encima y te echan al demonio). Afortunadamente para nosotros
espectadores, los hermanos Bogliano no pierden el tiempo con chorradas:
quince minutos y comienza el espectáculo. Durante la noche que pasarán en
una residencia, esperando la llegada de un medio de transporte que les
permita salir de ahí, un maníaco, cuchillo en mano, se dedicará a
convertirlas en filetes de persona.
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Cuando tres chicas están así, o hacen cola para el baño, o
están cagadas.
Lo curioso es que los
quince minutos precedentes no suenan a “paja que te metemos para que te
pongas cómodo antes de que empiecen a rajar”. Siempre defenderé que lo bueno
de trabajar con presupuestos limitados es que rebaja al mínimo la cantidad
de tonterías que te permite meter. Sólo son necesarios dos o tres diálogos
para caracterizar medianamente a un personaje y, el resto, depende de cómo
se comportan cuando las cosas se ponen chungas. Cierto es que no es nada que
no hayamos visto antes, pero en esos momentos el film es realmente sobrio y
llama la atención, sobre todo porque comienza a incorporar ideas que serán
esenciales conforme avanza la película.
Cuando empieza la
charcutería, hay que decir que otra de las consecuencias de trabajar con
presupuesto limitado es que la casquería se nota un poquillo, pero menos mal
que es así porque de otro modo no sé como hubieran podido vender la
película. Es tremendamente violenta: planos cortos de miembros arrancados,
vísceras en plano detalle. Durante esta parte de la película, la más larga,
hay variedad de situaciones: peleas en escaleras, chicas arrastrándose entre
los cimientos de la casa, una escena rodada a cámara lenta absolutamente
brillante (y que recuerda mucho a La Habitación del Pánico, de David
Fincher) y, de nuevo, escenas de “relax” que permiten avanzar la historia
que realmente el film te quiere contar.
La fotografía del
film es en blanco y negro. En muchas ocasiones, sólo podremos contemplar el
rostro de las protagonistas, iluminadas por una vela, momentos en los que el
film funciona perfectamente y da una sensación de completa claustrofobia. En
otras, se echa mucho de menos el color, sobre todo en los espacios abiertos
y en algunos escenarios del inicio del film (la iglesia hubiera ganado
mucho). No soy lo que se dice un fan del b/n.
Y en lo que se
refiere a las interpretaciones, son absolutamente funcionales y sobre todo,
creíbles. Es un film de género y es muy difícil establecer personajes
complejos como los que estamos acostumbrados a ver en los dramas al uso.
Baste con que a ninguno de los protagonistas se les vea el plumero. Es
realmente difícil sacar partido de un grupo uniforme de personas, a no ser
que haya unas características realmente distintivas desde el principio de la
película (véase Alien: tenemos el capitán, el doctor, los mecánicos,
los oficiales de a bordo). La característica que comparten todas (y que me
abstendré de decir, por amor a las sorpresas), es suficiente para establecer
cierta identificación con las chicas.
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No está jugando a la gallinita ciega, no.
Pero se hace
demasiado larga, en mi opinión (y eso que apenas llega a las dos horas). Es
más un problema de ritmo. Quizás la culpa sea del segundo acto, el
principal, donde se desarrolla todo el suspense, que es demasiado largo,
pero cuando llega el verdadero clímax del film (que no es, ni mucho menos,
la pelea final contra el maníaco de turno), me sentí un poco cansado y
exhausto. Hay varios desenlaces en el film, varios momentos nuevos de acción
que te obligan a volver a coger el ritmo y cuesta un poco más reentrar de
nuevo en la película, que encima está rematada por (ALERTA DESTRIPE) un
último par de minutos que dan a la peli un tono amargo. Y esto es problema
mío: odio las pelis de terror que te joden. Cuando terminé de ver The
Descent, de Neil Marshall (y no sé si los autores de esta peli la han
visto, pero a pesar de que son pelis completamente distintas, comparten el
mismo espíritu), acabé realmente jodido y aquí me ha pasado lo mismo. De
verdad que me mata. Quiero finales felices para pelis de terror: después de
toda la descarga de adrenalina, me fastidia no ver un final de puta madre.
En conclusión: es
buena película de terror. Es una película con ideas y con fundamento, que
tiene los huevos de explicar lo que sucede en vez de que todo pase porque
sí. Hay variedad de niveles en esta peli y hay fondo dramático, lo que la
eleva por encima del grupo de millones y millones de pelis con cinco chicas
perseguidas por (introducir el maníaco de turno). Es algo más que una peli
de terror de coña de usar y tirar, y al igual que la anteriormente
mencionada The Descent, creo que es el camino a seguir. Para estos
chicos es sólo el principio.
LO MEJOR: El guión,
momentos de la fotografía y la anteriormente comentada escena a cámara
lenta.
LO PEOR: Bajones de
ritmo, y el final.
Nota:
   6,5
Rafael Martín. |