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Una
agradable sorpresa. Pensaba que iba a encontrarme con un truño acuático y
resulta que me lo he pasado razonablemente bien. ¿Por qué? Veamos: tiene
explosiones, rescates acuáticos, entrenamientos chungos en condiciones
infrahumanas, elogio del servicio de guardacostas norteamericano, y una
previsible relación paterno filial entre Kevin Costner y Ashton Kutcher. Lo
dicho, estas cosas me llegan cada maldita vez.
A ver
si os suena el argumento (con puntos de mérito añadidos a la originalidad,
que no hay): la leyenda del servicio de guardacostas, el veterano Ben
Randall (+1), abandona su trabajo tras un rescate fallido en la primera
escena de la película (+1) cuando fallece su compañero negro (+7, esto
prácticamente da por concluido el concurso, pero el film se propone batir
récords) y se ve obligado por el trauma posterior (+1) a entrenar en la
academia de rescate, mediante métodos poco ortodoxos (+1) a un puñado de
reclutas encabezados por el díscolo y all-american hero (+1) Jake Fisher,
encarnado por Ashton Kutcher, que se dedicará a batir los registros de
buceo, permanencia bajo el agua y arrastre subterráneo de trozo de cemento
en vigor y poseídos todos por el propio Randall, que no tardará en
establecer lazos de amistad con el muchacho (+1) a tenor del pasado oscuro
que comparten y que sólo
podrá ser superado con una misión final en la que uno de los dos muere (+12
o +1, dependiendo de quién escojáis). Acompáñese todo con música patriótica
a todo tren y lección final sobre el trabajo en equipo y dedicatoria a todos
los miembros de rescate caídos en acto de servicio (+
...ah, porras, al cuerno).
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Nos molamos.
De 14
a 26 puntos en la Escala Martín
de “Guionista se toca los huevos y cobra por ello” parecerían de sobra para
suspender el film, pero es extraño porque de verdad que tiene cosas
salvables. Para empezar, está Kevin Costner. Cierto sector del público (sí,
me refiero a vosotros, que os conozco), se ha empeñado en hundir la carrera
del hombre que dio vida a Eliot Ness y al tío que protagonizó Waterworld
(esa película que
a
todo el
mundo le parece bien) y le han relegado ahí, a comer mierda. Pues es una
soberana estupidez. Costner otra cosa no tendrá, pero tablas y presencia le
sobran, y ha desarrollado una calma chicha a la hora de interpretar
personajes que bien podría reflejar lo harto que está de todas las chorradas
que se han dicho sobre
él
desde hace años.
Ashton
Kutcher LLORA en una escena y con eso ya está dicho todo.
Y
Andrew Davis dirige el cotarro. El director de El Fugitivo hace dos
tipos de películas: “El Fugitivo” y “Mierda”. No me cabe en la cabeza cómo
este tío, que dirigió uno de los primeros thrillers contemporáneos nominado
a SIETE condenados Oscar, va y dirige porquería como Reacción en Cadena
o una de Andy García que hace de gemelos (esta última acabaría con la
carrera de cualquier director), pero cuando está en su salsa la película es
hasta visible. Los entrenamientos son un verdadero despiporre (la piscina
congelada o el codazo en la boca para librarse de posibles rescatados
histéricos son ideas excelentes). Las escenas de rescate están llevadas a
cabo con la solvencia que se espera de un tío al que le dan un montón de
dinero para meter olas y explosiones y sabe cómo utilizarlo.
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"¡¡Hay que achicar agua!!"
Hay
chicas pero están criminalmente infrautilizadas: Sela Ward, a la que no le
basta con ser la exmujer del doctor House, intenta salvar el matrimonio con
el bueno de tito Kevin, más enamorado de su trabajo y de sus neuras que de
su esposa (¡se me olvidaba: +4!) y otra actriz, Melissa
Sagemiller, que está ahí para que Kutcher la meta en caliente. Lamentable,
patético, pajero de mierda machista y todo lo que queráis llamarme, pero ver
cómo se la liga es increíble y absolutamente ilógico. Forman una pareja
entrañable, dentro de los límites de la novena dimensión en la que se
desarrolla, obviamente, esa parte de la peli.
La V
con la I con la D más la E más una O, una C, y L, U, B. Bingo. Peeero,
podría haber sido mucho peor.
LO MEJOR:
-
Ashton
Kutcher LLORA.
LO PEOR:
-
¿136
minutos? ¿En esto?
Nota:
  5
Rafael Martín. |