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Curiosamente,
La Prueba
del Crimen se
estrena una semana después que Crank, esa “mejor película de acción
desde la
Jungla de
Cristal” (y
un huevo) y con la que comparte muchas similitudes, en particular la falta
de sentido común y la acción sin descanso, amén de emplear toda clase de
recursos estilísticos para atraer la atención del espectador, lo que da que
pensar que al final Tony Scott va a crear escuela después de todo, y que
Michael Bay terminará siendo el máximo representante de la influencia del
cine de Angelopoulos en Estados Unidos. Sin embargo, a diferencia del aborto
de rana protagonizado por Jason Statham, que va caminito de seguir los pasos
de Jean Claude Van Damme o Wesley Snipes, en
La Prueba
del Crimen
tenemos un punto de partida que por lo menos no es tan fácil como “droga que
provoca la muerte a no ser que se genere gran cantidad de adrenalina”, y
tenemos a Paul Walker con ganas de demostrar... algo, que no se muy bien
todavía qué es.
Porque si intenta ser
un tipo duro, más vale que empiece a echarse ácido en la cara, gane 50 kilos
y se llene el cuerpo de tatuajes. Por lo demás, resulta sorprendente que
este tío no rechine en esta película que no es más que una especie de
policiaco adornado con cuarenta filigranas por segundo y que supone el
segundo film de Wayne Kramer, que se salió el año pasado con The Cooler
pero que también escribió esa horrendez llamada Cazadores de Mentes y
que se encuentra mucho más cerca del segundo film que del primero: no por
horrendez, entiéndase, sino por la cantidad de giros de guión que presiden
la peli, con la que comparte el más absoluto desprecio por los personajes.
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"Dime, ¿donde está Vin Diesel?".
Joey Gazelle (Paul
Walker) trabaja para un mafioso italiano cuya tropa acaba de protagonizar un
fallido intercambio de drogas (fallido entendido como cadáveres y más
cadáveres por el suelo). Dado que una de las partes era una banda de polis
corruptos, a Gazelle se le encarga que haga desaparecer una de las armas
empleadas en el tiroteo, cosa que saldría muy bien de no ser porque Oleg, el
mejor amigo de su hijo (un chaval al que quiere casi como si fuera su propio
retoño) le arrebata el arma, dispara con ella a su padre chiflado adorador
de John Wayne y pegaesposas y huye como alma que lleva el diablo por la
ciudad, convirtiendo la noche de Gazelle y de su familia en un infierno,
huyendo de rusos, italianos, polis corruptos, chuloputas y demás fauna
local.
Sí, a mí también me
sorprendió lo de “adorador de John Wayne”, pero esa es la perspectiva desde
la que se mueve toda la película: la del disparate. Sólo que en esta ocasión
tenemos organizada una que bien podría convertir al film en el primer no
recomendado para menores de 21 años, si en algún momento todo lo que pasara
se tomara en serio. Lo que empieza como un thriller ultraviolento de
contenido erótico medianamente alto (porque juro que Walker realiza de
verdad sexo oral a su esposa, interpretada por Vera Farmiga, en la
primera escena familiar de la película), acaba terminando en momentos
realmente perturbadores, como la aparición de una familia de pijos
pederastas y asesinos que secuestra a Oleg en un momento del film. Uno se
pregunta a qué diablos viene meter ese tipo de escenitas (como la posterior
tortura de nuestro héroe que más rebuscada no puede ser: con discos lanzados
por un jugador de hockey sobre hielo) y tanto rollo visual (dejé de contar
los planos boca abajo a partir del número cuarenta) cuando la historia no es
tan mala y se puede contar de una forma perfectamente normal y resulta
medianamente entretenida.
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Es la hora del té, y se va a comer una pastita.
Creo que a Kramer le
van mucho mejor las historias de personajes que las que se mueven por pura
acción. En algunos momentos,
La Prueba
del Crimen
resulta aburrida y tira mucho de fórmulas, algo que intenta compensar con
una violencia exagerada y un ritmo bestial. Lástima, porque Walker por una
vez no está tan mal y la relación que mantiene con Oleg y con su hijo podría
dar mucho más de sí, además de que Vera Farmiga (a la que se vio hace un par
de años en 15 Minutos) no es ni mucho menos una chica florero y
también pone de su parte algo para encontrar al chaval extraviado. Si no
estuvieran Hijos de los Hombres, o
La Dalia Negra, o
Pequeña Miss Sunshine,
os la recomendaría con alguna duda que otra. Mala semana para haber lanzado
esta peli.
LO MEJOR:
- Paul Walker, ahí,
aguantando el tipo como puede.
- El regreso de Chazz
Palminteri al cine más comercial. Por este tío no pasan los años.
LO PEOR:
- Historia
prometedora sacrificada por rollo visual frenético. El mal cinematográfico
del siglo XXI.
- La recomienda
Tarantino. Quizás deberíamos acompañar su nombre de las palabras “marca
registrada” o algo así.
Nota:   5,5
Rafael Martín. |