|
Martin Scorsese se va a
llevar por fin su puñetero Oscar. Y si no se lo da la Academia se lo voy a dar yo. Por esta película. Cierto: Uno de los Nuestros
es un poco mejor. Casino esta ahí, ahí, pero de toda la
cinematografía reciente de Scorsese, The Departed (Los Difuntos,
traducido al castellano. Me niego a llamarla Infiltrados por temor a
confusión con Infiltrado, el primer cero en la historia de esta
página) es su película más cohesionada, y más directa; y además nos revela
varias cosas : la primera, que Leonardo DiCaprio se ha hecho mayor. La
segunda, que me he dado cuenta de que Jack Nicholson parece que siempre hace
de Nicholson... pero no. La tercera es que si Mark Wahlberg no quiere
regresar a su época de white boy rapper que haga más papeles como éste
porque está sensacional. La cuarta es que Matt Damon merece estar donde
está. Y la quinta es que, aun imperfecta como es esta película, nos
encontramos con el primer gran rival a batir en los Oscar, dado que Hijos
de los Hombres no la está viendo ni Dios y eso me cabréa hasta límites
inenarrables.
Dado que no he visto el
original, titulado Infernal Affairs ruego a todos los fanáticos de
ese film que me disculpen ante lo que ellos puedan considerar una sobrada.
Por lo que he leído, de todas maneras, las similitudes entre ambas películas
terminan en la trama inicial: el agente de Policía Billy Costigan (Leonardo
DiCaprio), la oveja negra en una familia de criminales de baja estofa,
recibe como misión infiltrarse en la banda del mafioso Frank Costello (Jack
Nicholson: lo que hace en esta película difícilmente puede ser clasificado
de alguna forma, pero podemos probar con “inhumano” o “inalcanzable para el
resto de los mortales”). Sin embargo, y aparte de estar como una puta cabra,
Costello evade todos los intentos de seguimiento y captura por el simple
hecho de que tiene su as en la manga: Colin Sullivan (Matt Damon), su
antiguo protegido y ahora detective que le pone al día de todos los
movimientos en su contra.
.gif)
Lo de la cara no son restos del bocata de chorizo.
Como thriller, The
Departed tiene algunos problemas de guión y una psiquiatra que funciona
como vértice de un triángulo amoroso que no acaba de funcionar. Como drama
de personajes, nuestros protagonistas se ven ligeramente atados por el
género, que policiaco como es, se basa en la acción y el suspense. Pero como
un conjunto es simplemente impresionante. El gran golpe de Scorsese es
fundir estos dos elementos de forma que encajen a la perfección: la acción
se encargará de terminar de aclararnos lo que los diálogos entre los
personajes no nos terminan de explicar (los tres protagonistas son
enormemente complejos, vaya por delante eso). Y el remate final consiste en
esto: el film tiene no uno, ni dos, sino TRES protagonistas principales en
UNA sola trama. Harto difícil y perfectamente conseguido.
Costigan lleva cargando
una cruz familiar bastante importante, y el hecho de ser un infiltrado,
llevando una doble vida y a riesgo de perder su identidad, comienza a
causarle serios problemas en la cabeza. Sullivan es sobre el papel todo lo
contrario, un super pavo lleno de confianza en si mismo que sin embargo,
comienza a experimentar los síntomas de la presión, pero esta vez en forma
de impotencia sexual (entre otras cosas). Ambos giran en torno a Costello,
que es un personaje realmente antológico. En la primera escena del film, el
mafioso confiesa no dejarse afectar por el entorno. Quien quiere afectar al
entorno es él. A lo largo del film, vemos a un hombre sin consideraciones ni
ataduras morales: va a su propio cine porno con una enorme polla de goma
entre las piernas, luego se va a la Opera y termina la noche jugando a lanzar puñados enteros de cocaina a dos de
sus amantes. ¿Por qué? Porque PUEDE. Con estos tres personajes, el film se
basta y se sobra. Hay espléndidos secundarios (Alec Baldwin, Martin Sheen, y
sobre todo, Mark Wahlberg, dando vida a un policía que mala hostia le sobra
por todos lados) pero al final es un juego entre ellos tres. Nada más y
nada menos.
.gif)
El tito Matt apuntanto al blanco.
Dejando a un lado a
Nicholson, del que no hace falta explicar nada más; DiCaprio es casi el otro
gran protagonista de film, principalmente por ser el más cercano. Es débil,
es constante, está muy cansado y a punto de explotar por la tensión. Es
parecido al actor que es DiCaprio, pero en esta ocasión y bajo la tutela del
director, por primera vez es capaz de levantar el film sobre sus hombros
(casi lo consigue en El Aviador). No es que sea realmente
impresionante verle actuar (le falta un poco de carisma y personalidad) pero
lo intenta con todas sus fuerzas y se mete realmente en el personaje y lo
hace muy bien (de hecho, es capaz de mostrar un montón de emociones
distintas de forma realmente creíble). En cuanto a Matt Damon, este muchacho
ha sido bendecido con un don inapreciable: es capaz de hacer como nadie el
papel de “niño bueno cabronazo”. El mejor ejemplo lo tenemos en El
Talento de Mr. Ripley y en esta ocasión lo vuelve a clavar. Siendo el
cabrón sin escrúpulos que es en el film, no me acaba de entrar en la cabeza
cómo es posible que siga cayendo bien.
Con todos estos
elementos, a los que sumamos un par de escenas de suspense muy conseguidas
(a destacar el primer intercambio con una banda de mafiosos chinos, ocasión
que aprovecha Costello para hacer un elogio patriota y terminar con una de
las mejores frases escuchadas en la memoria reciente) el empujón final lo da
el gran Martin Scorsese. Boston se convierte en un personaje más en la
historia. Si bien no es el recorrido histórico que Scorsese hace de otras
ciudades (como Las Vegas en Casino, por ejemplo), el director por lo
menos se molesta en explicarnos el ascenso de las bandas mafiosas en medio
de una población principalmente de clase trabajadora y destrozada por las
políticas económicas de los años 80 en Estados Unidos. La cámara del maestro
vuela como un pájaro (o como un buitre, para ser más precisos) y emplea
flashbacks, situaciones in media res, voz en off y virguerías similares con
un (atención sr. Tarantino, esta va para usted) PROPÓSITO. Simplemente, dar
variedad a la narración. No es que el guión de William Monahan se malo (más
bien al contrario: el estilo es uno de los puntos fuertes de las
conversaciones), pero sí que podría hacerse repetitivo y difícil de seguir.
Con Scorsese (y esta va para quien demonios quiera que haya escrito el guión
de Alatriste, porque no me creo que sea Diaz Yanes) todo funciona
como la seda.
Ah, y la violencia...
bien, en esta ocasión está mucho más dispersa a lo largo del film (todos
echamos de menos los montajes musicales de Layla o House of The
Rising Sun, con cadáveres por todas partes, ¿que no?, pero eso no quita
para que no sea igual de burro y eficaz, en especial durante los últimos
veinte minutos, donde los personajes se dedican a pintar las paredes de
color gris cerebro (esto es de El Ultimo Gran Héroe, no he podido
evitarlo).
.gif)
Jack Nicholson, que, como siempre, acojona con mirarte.
Y por encima de ello,
The Departed vuelve a ser, sobre todo, una gran tragedia norteamericana,
un film cuyos personajes se hacen reconocibles e impactan en el espectador,
una película sólida con algunos defectos de muy difícil solución, y bastante
tiene con mantener un perfecto equilibrio entre el policiaco y el drama. Y
sobre todo es otra prueba de fuerza de Martin Scorsese: es menos director de
circo que en otras ocasiones, pero solo hay que echar un vistazo a momentos
determinados del film, con Costello renegando de Dios, con DiCaprio haciendo
las paces consigo mismo, colgando a la vista una fotografía que Matt Damon
ha intentado ocultar por vergüenza y miedo, con Damon contemplando cómo se
desmorona la fachada de supermachote que se ha creado con tanto mimo. Mirad
de cerca. Es él. Martin Scorsese. El gran cronista de la identidad
americana.
LO MEJOR:
-
DiCaprio. Damon.
NICHOLSON. SCORSESE. Los últimos veinte minutos (agarraos a la butaca). Y
habría que hacer una peli solo con el personaje de Wahlberg, el detective
Dignam. Realmente acojonante.
LO PEOR:
-
Vera Farmiga, en el
papel de psiquiatra, no lo hace mal, pero no interviene demasiado en la
trama y su personaje solo distrae la atención. Deberé ver la peli de nuevo,
porque hay un par de giros que no me quedan demasiado claros.
Nota:     9
Rafael Martín. |