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Stephen Frears
realizador de excelentes películas como
Las Amistades Peligrosas,
Los Timadores,
Café Irlandés,
Alta Fidelidad o Mi
Hermosa Lavandería y de otros títulos nada meritorios como
Mary Reilly o
Hi-Lo Country, el debut de
nuestra Penélope Glamour en Hollywood, nos presenta con
La Reina un
acercamiento a la figura de Isabel II de Inglaterra cuya familia abastece
con sus numerosos escándalos a la prensa del corazón de todo el mundo, para
ello se centra en los días en los que
la Familia
Real Británica estaba más que nunca en el ojo del
huracán cuando falleció la Princesa
Diana de Gales, ex esposa de Carlos de Inglaterra, heredero
a
la Corona
Británica, una mujer que se había convertido en una figura
mediática tras su separación y en todo un icono mundial, hasta el punto de
ser bautizada como "La
Princesa del Pueblo", la ausencia de gestos hacia la
fallecida Diana por parte de
la Familia
Real durante aquellos días hizo que se levantara toda una
polvareda popular hasta el punto de cuestionar la conveniencia de la
continuidad de la soberana.
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"Pues usted debe de usar
Chanel nº 5"
La película comienza en
la noche electoral del 1 de mayo de 1.997, cuando el Laborista Tony Blair
acaba con la hegemonía del Partido Conservador y se convierte en el futuro
Primer Ministro. Después de la victoria se produce el primer despacho real
entre Blair y
la reina
Isabel y en este encuentro se evidencia las diferencias
entre ambos personajes, por un lado tenemos a un inexperto en cuestiones
protocolarias y entusiasta Tony Blair acompañado de su esposa Cherie, una
republicana recalcitrante que prefiere quedar en ridículo antes de cumplir
correctamente con el protocolo, y la curtida monarca anclada en la tradición
y que tiene que despachar con un político algo torpe y entusiasta que roza
en algunos momentos la cursilería.
Superado este momento
pasan los meses y llegamos a la madrugada del 31 de agosto,
la Princesa
Diana de Gales fallece en París tras sufrir un accidente
de tráfico cuando huía junto a su novio Dodi Al Fayed de un grupo de
paparazzis. El mundo queda conmocionado y vemos a una Familia Real
dividida, por un lado está el esposo de la reina, el Duque de Edimburgo que
no lamenta en absoluto la muerte de la madre de dos de sus nietos, por otro
está el Príncipe Carlos que lamenta la muerte de la madre de sus hijos y que
se encuentra desbordado por la reacción popular, y en tercer lugar, la
reina, que lamentando la muerte de la que fuera su nuera quiere mantener el
dolor en la intimidad sin hacer muestras públicas ya que Diana ya no era
parte de
la Familia
Real. Confronta esta actitud con la mantenida por el Primer
Ministro Tony Blair que se gana al público al realizar una comparecencia
pública para elogiar la figura de la fallecida Diana de Gales. A lo largo de
la semana Blair se pone en contacto vía telefónica con la reina ya que
la Familia
Real estaba en su residencia de Balmoral y la soberana se
negaba a abandonarla ya que su deber estaba en acompañar a sus nietos, la
intención de Blair es transmitir el sentir de los ciudadanos ya que pasaba
el tiempo y no se veían gestos de condolencia de la monarca, hasta el punto
de caer su popularidad y de empezar a escucharse voces que pedían su
abdicación. Finalmente Isabel II cede ante la petición popular y realiza una
declaración pública en donde muestra su dolor por la muerte de su ex nuera.
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"A ver qué es lo que
dice Jaime Peñafiel."
Frears realiza junto al
guionista Peter Morgan una recreación precisa de lo sucedido durante los
días posteriores a la muerte de Diana de Gales utilizándose imágenes de
archivo y confrontando la tradición monárquica frente a las ideas populistas
del recién elegido Primer Ministro Tony Blair. Pero Frears y Morgan no son
condescendientes con casi nadie, Tony Blair en muchos momentos se pasa de
cursi y tras su primera comparecencia pública tras el fallecimiento de Diana
de Gales se muestra entusiasmado porque su popularidad ha subido como la
espuma, Cherie Blair es mostrada como un personaje que siente tal antipatía
por la Familia Real que incluso llega a cuestionar el trabajo realizado por
su marido durante aquellos días, el Duque de Edimburgo se muestra como un
personaje siniestro al que no le importa realizar el más cruel de los
comentarios sobre su difunta ex nuera, el Príncipe Carlos queda reflejado
como un personaje indeciso desbordado por la reacción popular, el personaje
más honesto de la función es precisamente la protagonista, la reina, una
soberana que lo único que pretende es respetar la tradición monárquica y al
mismo tiempo no decepcionar al pueblo haciéndolo lo mejor posible aunque en
momentos vea que la situación se le vaya de las manos, una republicana como
yo llega incluso a sentir cierta simpatía por ella.
En
La Reina de
Stephen Frears hay muchísimas cosas que me gustan, primero, la valentía del
realizador al acercarse de esta forma a su soberana, hasta el punto de echar
de menos ejemplos como el suyo en nuestra cinematografía, ¿por qué ningún
realizador español se atreve a realizar una película sobre nuestra Familia
Real?, segundo, el guión de Peter Morgan, premiado con justicia en el pasado
Festival de Venecia, es coherente y en muchos momentos mordaz, como por
ejemplo la escena en la que se cuenta el primer despacho real con Tony Blair
con la aparición de una pretendidamente torpe Cherie Blair, o la forma que
tiene el Duque de Edimburgo de resolver los problemas familiares,
organizando una caza, o finalmente el enfado de
la Reina
Madre al saber que el funeral organizado para Diana de
Gales es el mismo que se había preparado para ella, y en tercer lugar, el
trabajo de los actores, en especial Helen Mirren, que está por encima de
cualquier elogio o galardón, hay momentos en los que llega a poner la piel
de gallina no solo por lograr el parecido con la auténtica Isabel II yendo
más allá de la peluca, las gafas y el bolso sino por la contención en las
situaciones más delicadas,
la Copa
Volpi ganada en Venecia es poco para Mirren, ¡que le den el
Oscar!, no se queda atrás Michael Sheen, actor al que hemos visto en
El Reino de los Cielos o
Wilde y que aquí hace un
trabajo extraordinario interpretando a Tony Blair, tampoco desmerecen James
Cronwell interpretando al Duque de Edimburgo y Helen McCrory como Cherie
Blair.
En definitiva, creo que
estamos ante una pequeña joyita realizada por Stephen Frears y que junto a
Infiltrados de Martin
Scorsese, Hijos de los Hombres
de Alfonso Cuarón, El Laberinto del
Fauno de Guillermo del Toro,
Pequeña Miss Sunshine de
Jonathan Dayton y Valerie Faris y
Ficción de Cesc Gay forma parte de lo mejor de la cartelera.
LO MEJOR:
- Una bestia de la
interpretación llamada Helen Mirren, acompañada por Michael Sheen, James
Cronwell y Helen McCrory. El acierto de la dirección de Stephen Frears y el
inteligente guión de Peter Morgan.
LO PEOR:
- Hay algunos
aspectos privados que son prescindibles como el episodio protagonizado por
un ciervo.
Nota:     8,5
Mary Carmen
Rodríguez. |