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Borat (Sacha Baron
Cohen) es un reportero de Kazajstán al que el gobierno de su país le
encomienda la misión de viajar a EE.UU. El propósito de su viaje es realizar
un documental que muestre las costumbres y el estilo de vida
estadounidenses, con el fin de aplicar esos conocimientos para reformar su
país.
Para ser sincero, he
de reconocer que esta película no me llamaba nada, no tenía ninguna gana de
verla, ya que lo poco que he visto de este tío no me ha hecho demasiada
gracia. Pero visto el éxito que ha tenido entre la crítica y el público
estadounidenses, tuve que hacer un gran esfuerzo e ir a verla. Enorme fue mi
sorpresa cuando descubrí que, por una vez en mi vida, debía haber hecho caso
a mis instintos y haber utilizado esos 6 euros que me gasté en comprar
chupa-chuses con sabor a fabada.
Se puede analizar
esta película desde varios puntos de vista:
1) Tratándola como
una crítica o una sátira de la sociedad estadounidense: éste es el principal
argumento que han utilizado tanto la crítica como el público para clasificar
esta peli como una obra maestra. Pues bien, a mí esto no me queda tan claro,
pienso que lo único que hace Sacha Baron Cohen es destruir, machacar y
criticar indiscriminadamente, sin ningún tipo de piedad. Es decir, destroza
a todos, a los judíos, a los kazajos, a los estadounidenses, a los
musulmanes, a los uzbecos, a los gays, a los universitarios, a los
retrasados, a las feministas, a los ultra-cristianos, a los negros, a los
burgueses, a los pobres, a los ciudadanos de New York, a Bush, a Pamela
Anderson… Lo único que no encuentro es una autocrítica.
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Borat en Kazajstán.
Y además, ¿qué
soluciones propone? Ninguna, porque su principal objetivo es la mofa,
provocar la risa fácil o indignación a base de burradas. El problema que yo
encuentro es que no profundiza en ningún tema y no ofrece ningún argumento
coherente, simplemente crea situaciones polémicas e hirientes para que la
gente salte y tenga reacciones que están fuera de lugar. Es una provocación
constante y vacía de argumentación.
La gente que la alaba
dice que hay que saber comprender lo que quiere decir, que realmente es una
película muy inteligente con un mensaje que hay que saber ver, abrir tus
miras, dejar a un lado tus escrúpulos y profundizar en toda esa capa de
mierda para extraer el meollo, pero a mí me parece que esta mierda está
vacía.
2) Otra opción es
tratarla como una comedia políticamente incorrecta: supongo que éste es un
punto mucho más subjetivo porque simplemente hay cosas que a algunas
personas les hace gracia y a otras no. A mí, sinceramente no me ha hecho ni
puta gracia. Descojonarme con el sufrimiento y la ridiculización de otras
personas no llega a ser de mi agrado. Pero en plena era Jackass, este tipo
de humor se ha extendido hasta límites insospechados y comprendo que haya
gente a la que le pueda hacer gracia, aunque yo creo que empieza a cansar un
poco.
3) Tomarla como un
documental: este punto es una chorrada porque todos sabemos que es un falso
documental. Lo que a mí me hace dudar es la verosimilitud de todas las
interacciones de Borat con los distintos grupos sociales ¿son todos
personajes reales o algunos son actores? Supongo que mitad y mitad lo que
le habrá permitido manipular a su gusto. Además está realmente dirigido como
el culo porque a veces hay cambios de plano en situaciones donde no debería
haberlos, ya que son incompatibles con el estilo documental.
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Borat recorre los EEUIA con su productor.
A pesar de que dura 1
hora y 20 minutos, se me hizo bastante larga y desagradable. Creo que en
estos tiempos en los que vivimos, haría falta un poco más de delicadeza,
comprensión y respeto por lo ajeno, echar sal sobre las heridas no me parece
motivo de cachondeo ni una manera de solucionar nada. Eso sí, para hacerte
de oro, está visto que viene de puta madre y si no que se lo digan a
Santiago Segura.
Nota: 0
Daniel Rayado. |