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Después de un par de películas malas e incluso desastrosas, Tony Scott se
nos ha serenado y ha regresado a la preflipación para contarnos una historia
sobre un terrible atentado en un ferry que deja más de 500 víctimas mortales
a sus espaldas. Hasta aquí todo normal. El tito Denzel es el poli avispado
pero poco valorado que llevará a término la investigación, una investigación
en la que desde el inició hay detallitos que no cuadran. Por otro lado
tenemos el FBI, que gracias a un ingenio tecnológico de mil pares de
narices, es capaz de ver en tiempo real lo sucedido 4 días antes del momento
actual. Ni más, ni menos.
Evidentemente nada será lo que parece y la magnitud de lo que hay entre
manos será mucho mayor de lo imaginado, pero no tanto en lo que al crímen se
refiere, sino a la forma de resolverlo.
Scott ha conseguido otra de esas pelis suyas que entran solas, se digieren
sin problemas, se disfrutan lo suficiente y al final te dejan cierta
sensación de insípidez. ¿Por qué? Pues por varias cosas, pero lo cierto es
que empezar una película con un megaatentado y no te de la más mínima
angustia, no dice mucho a su favor. Su forma de rodar y montar, tan de
anuncio de la tele o propia de un videoclip de los Back Street Boys, lleno
todo de cámara lenta, no deja que te impliques en un sólo momento con lo que
sucede a pesar de la barbaridad que uno tiene ante sus ojos y con el triste
pero amplio bagaje que todos llevamos en lo que va de década. Ese es el
problema que arrastra la película durante todo el metraje, todo es tan
molón, pero tan poco cercano que te entretiene, pero no permite conectar en
condiciones.
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"Denzel, has echado tripa" "Y tú bultos, Val"
Supongo que tampoco Scott pretende hacer un dramón ni nada similar, ni
tampoco una cosa tremendamente realista, pero otras películas de género
similar y centradas en el puro y duro entretenimiento han logrado tocar la
fibrilla mil veces mejor: El Caso Bourne, El Mundo Nunca Es
Suficiente... pelis de acción muy espectaculares pero que se toman el
tiempo suficiente y las molestias oportunas en transmitirte emoción cuando
la historia lo pide, y aquí lo pedía a gritos.
Pero bueno, tampoco es cuestión de dar palos todo el rato, porque como he
dicho, la peli tiene otras cosas a su favor, empezando por cumplir su
objetivo más básico, el de entretener, y después desarrollar con bastante
acierto una trama más o menos compleja haciendo encajar todas sus piezas
como la maquinaria de un reloj. Al final de la peli nadie saldrá con la
sensación de que le han tomado el pelo, todo está perfectamente atado y no
depende en ningún momento de un giro final inesperado e increíble y esas
cosas que casi siempre se hacen mal y resultan odiosas.
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"Me veeeeoooooo."
Incluso hay que agradecer a Scott que no se recree en sensiblerías de
culebrón como hacía en El Fuego de la Venganza, con esa escena en la
que el tito Denzel abandona el alcohol y agarraba una biblia. Que momento
más patético, coño.
Los actores bien, aunque no sea en lo que el director centra sus esfuerzos.
Denzel Washington cumple, como siempre, y por ahí tenemos andando a Val
Kilmer que ya que no le llaman para protagonistas ha decidido ponerse más
fondón, pero es Val Kilmer y siempre le querremos.
Desde luego se aleja mucho de la peli de mis sueños, pero no está mal y
ahora que sólo hay pelis de dibujos y ñoñadas navideñas, es un título a
tener en cuenta para pasar la tarde.
Nota:
  6
Javier Ruiz de Arcaute. |