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La han vendido como
una peli de terror, pero esta película no hay forma de venderla. Parte
homenaje a Alien, parte crítica social, parte discurso
medioambiental, parte comedia, The Host es una de esas películas que
intenta ser más de lo que realmente es (UNA PELÍCULA CON BICHO, por amor de
Dios) y que se lleva todos los premios en todos los festivales porque el
realizador no se llama Smith, o Pérez, sino Bong Joon-Ho, autor de la
cojonuda Memories of Murder, por lo que este film, que sí que vale
que está entretenido y tiene momentazos pero tampoco es para tanto, ha sido
elevado a la categoría de resurrección del género (sin saber que ésta ya ha
tenido lugar y se llama The Descent).
Total, que la cosa
empieza cuando un médico (estadounidense) le dice a su lacayo (surcoreano)
que tire cuarenta litros de formaldehído al río Han. Cinco minutos después,
en medio de un tranquilo parque y a plena luz del día, aparece el bicho en
cuestión: una trucha con patas y dientes como mi brazo de largos que se
dedica a hacer picadillo a una mitad y a llevarse a la otra a su escondite
en las alcantarillas. Entre los abducidos se encuentra la hija pequeña de
Park Kang-Du, un joven quiosquero que tiene la desgracia de ser imbécil y
rescatar de las garras del monstruo a la niña que no es (la cara que pone
cuando se da cuenta es impagable). Junto con su familia, entre la que se
incluye su padre, dueño del negocio, su hermano ejecutivo y su hermana
campeona de tiro con arco, se lanzan a la caza del bicho a un ritmo bestial
durante una hora y media. Entonces la peli se da cuenta de que se está
encasillando, y como eso es muy malo, echa el freno de mano, lo que nos jode
vivos.
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Bufet libre.
Porque hasta más o
menos esa hora y media va como la seda, con secuencias muy entretenidas como
la huida de la familia del hospital donde se encuentran en cuarentena, y
dominadas por ese humor ‘excentrico’ y que tanto gusta a la Mondosonoro que,
por ejemplo, lleva a sus personajes a liarse a hostias en mitad de un
funeral por las víctimas. En Memories Of Murder el humor funciona al
convertir en una parodia la inutilidad de las fuerzas de seguridad. Aquí es
hacer gracia por hacerla. Y eso no veas como distrae. Evidentemente The
Host tiene ambiciones, y hoy en día el colmo del cine con pretensiones
es atacar la política estadounidense, lo que me parece muy bien siempre que
no lo hagas en UNA PELÍCULA CON BICHO. Si lo vas a hacer, hazlo como lo
hacen los japoneses con esa metáfora de la bomba de Hiroshima que es
Godzilla, no a un diabólico científico estadounidense (Paul Lazar, el
entomólogo bizco de El Silencio de los Corderos) al que le faltan
sólo los dos cuernos, el tridente y el rabo.
Así que justo después
de una espléndida escena de cacería (la familia, apoltronada, esperando al
bicho en una cabaña), la cosa se para durante quince minutos o cosa así,
donde se nos habla de que la única forma de actuar es emplear el agente
naranja (arma química especialmente deleznable) para acabar con el BICHO. Y
hay manifestaciones de ecologistas, y crítica social, y más pana a Estados
Unidos (que llevan ahí en Seúl como cincuenta años, lo que hace que sea
lógico para el espectador surcoreano, no para mí, que quiero UNA PELI CON
BICHO).
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Acongojados.
El caso es que The
Host está muy bien dirigida (qué planos se saca, el muy mamón). La
trucha con patas canta mucho, pero es de agradecer que el director no juegue
con las sombras, ni con la luz ni con los golpes de efecto. El monstruo
provoca miedo porque no sabemos de lo que es capaz, ni conocemos lo que
puede resistir, ni sabemos como se puede acabar con él, no porque no le
veamos. Boon muestra más que sugiere, pero es tan hábil que consigue pasar
el obstáculo sin problemas. En cuanto a los actores, a destacar el
protagonista, Song Kang Ho, muy correcto en su papel de alelao y la niña que
interpreta a su hija y que es la que lleva el peso del suspense del film (su
intento de escapar del monstruo, que en ese momento está dormido, es la
segunda gran escena del film). De los otros, pues lo de siempre. Cumplen.
Así que ahí está.
Gustará a muchos por su profundidad, y por su intento de tratar multitud de
temas. Pero cuando voy con el chip de “peli de terror” puesto en mi cabeza,
prefiero las cosas más directas, y me hubiera apetecido más algo de género
puro y duro. En cualquier caso, relativamente recomendable, y con algún que
otro susto genuino y buen suspense, aunque más bien parezca una mera excusa
para criticar, criticar y criticar. Los estadounidenses lo saben, yo lo se,
vosotros lo sabéis. Son malos. Dejadles en paz. Y dadme mas BICHO.
LO MEJOR:
- Cuando es realmente
una película de terror y suspense.
LO PEOR:
- Se va por los
cerros de Úbeda.
Nota:   6
Rafael Martín. |