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Jooooder.
Recompongámonos.
En Busca de La Felicidad comienza en 1981, un momento en el que en
Ronald Reagan tiene a Estados Unidos cogido, económicamente hablando, por
los huevos. Uno de los espectadores de su habitual discurso televisivo es
Chris Gardner. Sentado en el sofá, intenta completar un cubo de Rubik, para
descubrir que siempre hay dos caras incompletas. Y tal es su vida. Con un
hijo a cuestas y una mujer que trabaja como una mula en la lavandería de un
hotel, Gardner se gana el pan como puede intentando vender de hospital en
hospital una máquina especial de Rayos X. Dado que esta es la típica
situación “pescadilla que se muerde la cola”, Gardner no puede vender una
máquina que vale el doble de las demás cuando todo el mundo está ganando la
mitad porque los impuestos se han disparado tres veces más de lo normal.
Así que Chris Gardner
está en un momento de la vida en el que todo vale. Si alguien le ofreciera
cien dólares la hora por limpiar residuos radiactivos sin traje, ahí estaba
él. Lo que sigue a continuación es una especie de exploración de los abismos
sin límites del jodimiento, en el momento en el que el Gobierno, cual Ojo
brillante en la cima de una Torre, señala al pobre Sr. Gardner y convierte
su vida y la de su chaval en un verdadero infierno. ¿Y por qué, me pregunto,
deberíais molestaros en pagar cinco (diez, quince) euros en ver está
película? Bien, para empezar, En Busca de la Felicidad está
protagonizada por un
…sensacional…
…brutal…
…monumental…
…asombroso Will
Smith.
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"No sin mi hijo."
¿Es un actorazo
increíble? ¿Es un auténtico camaleón de la gran pantalla? ¿Es un hombre que
se funde con el papel y realiza creaciones que pasarán a la Historia de las
Artes y las Ciencias?. Respuesta a la gallega: ¿conocéis a alguien que lo
sea?. Porque si estáis dispuestos a ver esta película, tened en cuenta que
vais a presenciar un despliegue sin precedentes de Star Power, la capacidad
de un actor/actriz de llevar una película sobre los hombros, basándose
exclusivamente en su carisma: este Smith es ligeramente nuevo, y capaz de
desarrollar un personaje, pero prevengo de que llega con los mismos trucos
de siempre bajo el brazo. ¿Pero Isabelle Huppert no hace lo mismo? ¿O Sergi
López? ¿O Federico Luppi? ¿O cualquier actor en tan alta estima -merecida
completamente- aquí en el viejo contiente? Porque entonces sólo queda
preguntarnos que hubiera pasado si, en vez de Gabriele Muccino, esta
película viniera firmada por Ken Loach. Oh, por supuesto, Loach (o Tavernier
si os da la gana) nunca se atrevería a emplear esa atroz música de
campanillas que sacude de las escenas de la película, que es OBVIAMENTE
mecánica de cojones y que nadie se espere ver a Smith y a su hijo morir de
frío y con sus cadáveres violados debajo de un puente.
Y sin embargo,
Gardner se acerca por momentos a ese pobre hombre que tenía que limpiar
pozas de mierda gratis para pagar el vestido de comunión de su hija en
Lloviendo Piedras (aquí, el equivalente es Smith huyendo de un taxista
chiflado al que no puede pagar, y eso es sólo la punta del iceberg).
Gabriele Muccino complace al gran público con escenitas que parecen sacadas
de una peli de Chris Columbus (esa musicaaargh), pero esencialmente, este
film está emparentado con pelis como En América, con una sensibilidad
más europea.
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"Mira las canas que me he dejadao para la peli."
Está claro que si
vais con la disposición correcta, vais a pasarlo mal, vais a pasarlo bien y
os vais a sentir controlados por el director, que mueve la historia
(verídica por otra parte) a su antojo y que saca todo el partido de la
fenomenal interpretación de Smith (destacar por encima de todo el clímax de
la película: la entrevista de trabajo final) y la química con su hijo en la
vida real Jaden, e incluso a Thandie Newton, a la que no le importa (a mi
menos) aparecer desgarbada y hecha un asquito, limpiándose los dientes con
su marido en un cuartucho de dos por dos. Smith es un titán y realiza la
mejor interpretación de su vida desde Seis Grados de Separación. No
me cansaré de repetirlo: este tío vale lo que le pagan.
Pero no creo que esta
película, aun con todo lo poderosa que es, emocionalmente hablando, resista
un comentario más profundo. El dinero es la raíz de todos los males, dicen,
pero también es el motor de la economía moderna y si no lo tienes estás
jodido. Creo que Gardner es realmente feliz, al lado de su hijo, soñando
junto a él una vida mejor en el metro (escenaza), intentando entrar en el
albergue (escenaza) o enseñándole a deletrear (escenaza). Él ya tiene la
felicidad, pero lo que quiere es garantizarla. Este film puede repeler a
muchos, pero a mi me ha llegado, como me llegó Candida. No es sutil,
pero su falta de complejidad la suple con emoción pura y dura de toda la
vida. Una película ‘feel good’ de la mejor cosecha.
LO MEJOR:
- Will Smith.
LO PEOR:
- Dentro de lo que te
pide, es simplemente perfecta. Eso sí, nadie os va a echar en cara que la
consideréis un pastelaco. Pero sólo de Taxi Driver no puede vivir el
hombre.
Nota:    7,5
Rafael Martín. |