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Ben Stiller tiene dos clases de películas. Ninguna realmente buena. La
primera es aquella en la que Ben Stiller hace de tipo raro al que le pasan
cosas realmente divertidas y graciosas (vease Zoolander) y otras en
las que tira de sí mismo para convencernos de que es un tipo normal al que
absolutamente todo le sale al revés. La única película decente que me viene
a la memoria es Algo
Pasa
con Mary. Y Entonces llegó… puede enmarcarse fácilmente en este
segundo grupo.
Para no andarnos con rodeos, puedo echar mano de un adjetivo que se ajusta a
la película como un guante: mediocre. Alargándolo
un poco más: “es de esas películas en las que te echas unas risas y te
olvidas de ellas media hora después de haber terminado”. Es triste, pero es
que ni siquiera es lo suficientemente mala como para ponerla a caldo, así
que intentaré pasar sobre ella de forma rápida y sencilla, destacando los
puntos que más me han entretenido.
Ese punto es Jennifer Aniston. Para mí, es la mejor comediante femenina
desde Jamie Lee Curtis y la única que da algo de vida a la chorrada de
historia que nos presenta a Reuben Feffer (Stiller), un analista de riesgos
que vive su vida calculada al milímetro
y al que se le cae el mundo encima cuando descubre a su mujer (Debra Messing)
tirándose a un instructor de submarinismo (Hank Azaria) en su luna de miel.
Sin embargo, por azar y arte de la casualidad, Reuben se encontrará de nuevo
con una compañera del colegio llamada Polly Prince (Jennifer Aniston) que
vive su vida en plan “si hoy es miércoles, esto es Andorra”, en plan
desmadre. Como los polos opuestos se atraen, los 70 minutos de película se
los pasa uno imaginando lo que va a pasar a continuación…
y acertando el 99% de
las veces.
Los secundarios no están mal, empezando por Phillip Seymour Hoffman, un tío
que siempre pone la misma cara de estreñimiento en sus películas y que
siempre se hace pasar por friki o incomprendido, de ahí que nunca adelgace o
salga guapo: si no, no le contratan. Bryan Brown (el de FX: EFECTOS
MORTALES, tíos,
la peli mas puesta en la historia de Telemadrid) hace de un millonario al
que tienen que asegurar (no seguí mucho esta parte de la trama, pero seguro
que no era muy importante) y Alec “Rollizo” Baldwin, que lleva a sus
hermanos debajo de la camisa, hace de jefe de Reuben, pero como si no
estuviera.
Da
pena que Aniston (que no digo que sea la bomba ni nada, pero sí que tiene
talento dramático, algo que no tiene el resto del reparto de Friends
ni borrachos) vea su talento desperdiciado en tonterías como ésta o
chorradas tipo Como Dios (que se libró por poco de ser la primera
película criticada en esta página. Da igual porque es inmunda.), porque
puede dar mucho más de sí. Al margen de lo visto en el trailer, que es como
una versión en tetrabrik de la peli, no hay nada que comentar.
Esperaba algo más del director y guionista John Hamburg, guionista de Los
Padres de Ella. En fin: que muy bien, que qué bonito es el amor y que
cosas más raras te pasan, Stiller. El problema es que ya aburres un pelín.
Cambia el chip y ponte en modo Zoolander, porque de éstas pelis he
visto a patadas. Y muchas, mejores.
Nota:

4
Rafael Martín. |