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Tengo que comenzar diciendo que no me he
leído ninguno de los libros de Harry Potter y que las dos primeras
películas, si bien me gustaron, no llegaron a apasionarme en absoluto. Ahora
llega esta tercera entrega con un nuevo director, Alfonso Cuarón (Y Tu Mamá
También), y el cambio es sustancial.
Para quienes, como yo, no conocen la
historia, hay que decir que la cosa comienza como en las otras películas,
con Harry amargado en casa de sus tíos y marchándose de nuevo a Howarts. En
esta ocasión un peligroso mago llamado Sirius Black acaba de escapar y todos
advierten a Potter del peligro de este mago que al parecer estuvo
involucrado en la muerte de sus padres a manos del innombrable Lord
Voldemort.
Ya en el comienzo de la película la cosa
pinta muy distinta, donde Cuarón se permite una breve introducción cámara en
mano a la primera escena en la odiosa familia, donde la tía Marge (Pam
Ferris, la que hiciera de la asquerosa directora del colegio en Matilda)
está de visita. Potter está en plena edad del pavo y no se controla a la
hora de poner a cada uno en su sitio.
Tras esa introducción con una buena carga de
humor la historia cambia de tono totalmente. En su día se dijo que la
segunda película era más oscura que la primera (a mí me pareció muy
similar), pero nada en comparación con esta. Esta no es una película para
niños de 8 años. No es que haya escenas desagradables, pero el tono de la
película es el de un auténtico cuento de terror. Cuarón ha sabido hacer una
película más adulta, acorde con la edad de sus protagonistas y que tiene una
atmósfera inquietante de principio a fin.
También esta película, a diferencia de las
dos anteriores, tiene la excelente virtud de no decaer en ningún momento,
incluso va a más según avanza y mantiene tu culo pegado a la butaca todo el
rato. Eso puede deberse entre otras cosas a que Cuarón centra el
protagonismo absoluto en Potter, en las otras dos películas los tres
protagonistas estaban juntos casi todo el rato, en cambio en esta Potter
está más solo que la una, excepto en las escenas finales, cuando ya no se
trata de acojonar al personal sino de resolver la trama. De hecho, si
hubiese que hablar de un segundo protagonista, no serían Hermione o Ron,
sino el profesor Lupin, al que da vida el genial David Thewlis (Knox
Harrington, el videoartista de El Gran Lebowski).
Daniel Radcliffe, el actor que da vida a
Harry Potter, sigue sin ser Lawrence Olivier, pero desde luego ha mejorado
mucho y si en esta saga siguen arriesgando por nuevos directores y dándole
más chicha al personaje, puede acabar siendo un actor más que decente. De
los otros dos chavales hay que decir que dejan de tener personajes tan
encorsetados aunque también es cierto que no tienen demasiado peso en la
película. Emma Watson (Hermione) demuestra tener presencia en pantalla y
tanto a ella como a Rupert Grint (Ron) les reducen las escenas de "Yo soy la
más lista" y "Harry, tengo
miedo" respectivamente. Tom Felton, el que da vida a Drako Malfoy, por suerte no aparece a
penas, más que en un par de escenas o tres, porque tanto él, como el
personaje me resultan de lo más desagradable. Gary Oldman aparece poco y el
suyo es un papel muy contenido para lo que suele hacer. Hay que nombrar
también a Michael Gambon, que es quien hace de Dumbledore tras la muerte de
Richard Harris. Su papel no tiene demasiada relevancia en la película pero
creo que consigue que la ausencia de Harris no se haga notar. Sin duda yo me
quedo con Radcliffe y Thewlis.
Técnicamente la película es genial, mejor sin
duda que las anteriores, y Alfonso Cuarón consigue sacar todo el provecho al
presupuesto y posibilidades de una película de este calibre. El cambio de
las estaciones, las apariciones de los Dementores (muy similares a los
Nazgul de El Señor de los Anillos) y sobre todo la escena final (llamémosla "del reloj" para no destripar) están genialmente representadas y
resueltas.
Así que, al margen de si la adaptación es o
no fiel al libro, esta es una película imprescindible
este verano, que enganchará a la saga incluso a aquellos, que como yo, no
acababan de cogerle el punto a las aventuras del niño de la cicatriz en la
frente. Es muy divertida, muy inquietante, adulta, nada aburrida y sin duda
una de las mejores películas de misterio y aventura que he visto en mucho
tiempo.
Nota:
   
9
Javier Ruiz de Arcaute. |