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Es la noche antes de Navidad. Y en un centro
comercial cualquiera miles de niños alegres y risueños esperan impacientes
su turno para pedir a Papa Noel sus regalos de navidad. Sin embargo, parece
haber un pequeño problema con el viejo afable y bonachón que se encuentra
espanzurrado en un trono rodeado de renos de cartón piedra. Para empezar,
esta mucho mas delgado de lo normal. En segundo lugar, apesta tanto a
alcohol que podría provocarte una borrachera con solo olerle el aliento. Y,
en tercer lugar… ¿esa mancha de sus pantalones no es PIS?.
El problema de Willy T. Stokes no es que de
vez en cuando este borracho. Es que de vez en cuando no lo está. Lo único
que le salva de acabar en una cuneta para que se lo coman los buitres es que
es muy bueno reventando cajas fuertes. Cajas fuertes como la de los centros
comerciales en días de fiesta. Así que junto con su compañero Marcus (un
enano con mas mala hostia que Umbral y Fernan Gómez juntos) se dedica a
saquear las tiendas, robar todo el dinero de las cajas y pegarse la vida
padre el resto del año a la espera de las próximas navidades.

Willie T. Stokes: Santa Claus por los suelos.
Pero este año va a ser muy distinto: dos
personas van a cambiar la vida de Willie para siempre. En primer lugar esta
Sue (Laurel Graham), una camarera con un fetiche secreto: tirarse a
cualquiera que vaya disfrazado de Santa Claus. Por otro lado está El Niño,
un chaval rollizo claramente disfuncional que vive con la única compañía de
su abuela (Cloris Leachman) que se pasa en estado comatoso cuatro quintas
partes del metraje. El Niño cree que Willie es el verdadero Papa Noel, lo
que le viene de perlas a éste para quedarse un ratito en su casa, vaciarle
la bodega, el bar y encima, despacharse a Sue en al jacuzzi. Lo que sigue a
continuación es una historia de traiciones, robos, espíritu navideño, sexo,
sudor y mala baba contra enanos, mujeres obesas, homosexuales, niños y el
modo de vida americano. Y contra todo el mundo en general.

El niño, un pequeño sociópata, ayudará a
Willie a salir adelante.
Bad Santa
es una comedia navideña. Tenéis que creerme. Pero durante una hora y media
la película esquiva todos los tópicos de este repugnante subgénero.
Evidentemente, la peli va sobre la redención de Willy como persona y su
recuperación como ser humano, pero la gracia reside en ver como es posible
que semejante pedazo de mierda acabe en el buen camino. Al margen de los
gags (que son en su mayoría para partirse la caja: el del bar de Miami es
colosal) y los diálogos, lo bueno es que la película tiene historia y los
actores aceptan sin compromiso alguno a sus personajes, que, por poner un
ejemplo, no serían del gusto de Tom Cruise. Todos ellos encajan en el cuadro
festivo como un pulpo en un garaje.

Sue y Willie, a punto de descubrir que tienen
más de una cosa en común...
Terry Zwigoff, director de la también muy
divertida Ghost World, nunca deja que su film acabe siendo una
comedia barata de caca-pedo-culo-pis. A pesar de que hay más tacos en toda
la película que en toda la discografía de Eminem, todo suena real, y parece
real. El humor de la peli es salvaje y no toma prisioneros. No es
escatológico y de mal gusto. No es como ver a Jim Carrey cagando en un
jardín por que sí, como hacía en Yo, Yo Mismo e Irene. Es que en el
mundo de Zwigoff, un mundo muy cercano a los de los Coen, productores de la
película (en la que se nota mucho su mano, por cierto), se busca sobre todo
el absurdo en lo cotidiano, el lado más grotesco de la época más merengue
del año. Una fenomenal comedia negra, grosera y muy graciosa que echa por la
borda todos los puntos que debería seguir tu película estándar de las
navidades.
¿Hay algún problema con ello? Bueno, la
verdad es que el problema de la película esta muy bien, lo que sucede es que
el género al que intenta parodiar (la comedia navideña) es vomitivo. No sólo
eso, sino que es una fórmula muy limitada. Al final de toda película de este
tipo (como Qué Bello es Vivir, por ejemplo) hay un hombre que
encuentra las ganas de seguir adelante tras reconocer lo maravillosa que es
la vida cuando hay alguien que te quiere. Semejante subida de azúcar no esta
explicita en Bad Santa, pero sí que se encuentra por debajo como
moraleja final. Lo bueno, es que, como decía el crítico norteamericano Roger
Ebert : “hay un final feliz en esta película, pero es feliz en el mismo
sentido en el que los doctores le dicen a un paciente que ha perdido sus
piernas, pero podrá seguir usando sus zapatos”.
Feliz Navidad.
LO MEJOR: Billy Bob Thornton. Triunfador
indiscutible.
LO PEOR:
Los obligados momentos “Vuelve a casa, vuelve por navidad” de turrones “El
Almendro”, imprescindibles en las películas navideñas. Si bien en algunos
momentos logra salvarlos, en otros cae de lleno en la trampa. Porque,
insisto, sigue siendo una peli con moraleja. Pero apenas se nota.
Nota:
  
7,5
Rafael Martín. |