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Qué hermosa película nos regala el Sr.
Linklater. Hacía mucho tiempo, desde los tiempos de Una Historia
Verdadera, allá por el 99, cinco añitos... que no he visto hacer más con
menos. Ethan Hawke y Julie Delpy retoman los personajes que abandonaron hace
nueve años: Jesse y Celine, una parejita que se encuentra en el vagón de un
tren y permanecen un día en Viena hablando de lo divino y de lo humano. A
pesar de que son poetillas algo bohemios e intelectuales, se te vuelven muy
majos y agradables. Ergo, te preocupas por ellos y la película funciona a la
perfección. En un precioso final en la estación, ambos quedan en seis meses
para volver a verse. Todo eso ocurría en Antes del Amanecer.
Nueve años después: la relación parece
quedarse en agua de borrajas y Jesse, ahora casado y un escritor de éxito,
se encuentra en París promocionando su nueva novela. De repente, Celine
aparece para ver que es de su vida. Ahí tenemos de nuevo a Celine y a Jesse
casi una década más tarde, intentando recuperar el tiempo perdido en los
escasos 80 minutos que tiene el chaval para coger el avión de vuelta a casa.
Los 80 minutos de los que dispone Jesse son
los 80 minutos exactos que dura la película. Todo sucede en tiempo real y
ahí tenemos el primer acierto. Permanecemos con ellos a lo largo de todo el
reencuentro, mientras se toman un café, pasean por el parque o navegan por
las orillas del Sena. La sensación de cercanía que Linklater transmite es
una gozada. Celine y Jesse no paran de hablar un momento, pero eso no es lo
importante. Hawke y Delpy están tan sueltos y tan cómodos con su papel que
es como si los conociéramos de toda la vida. Poco a poco la aparente
superficialidad del reencuentro es sustituida por temas cada vez mas
importantes, mientras la pareja recuerda viejos rencores, agradables
memorias y muchas cosas que se han quedado en el tintero que poco a poco van
aflorando en el momento exacto. El juego que hay entre ellos, la distancia
física y emocional que les separa y que poco a poco se va recortando... es
una gozada.
Magistral fotografía, guión (tremendamente
improvisado, no en vano Hawke y Delpy aparecen acreditados como guionistas
del film) y dirección. Sensibilidad y buen gusto en una peli que ha pasado
directamente a figurar entre mis favoritas. ¿Por qué? Por que no te pone un
cuchillo en la garganta para que llores, o para que te rías. Porque te trata
como un ser inteligente y sensible. Porque habla de temas muy profundos de
una forma ligera y distendida. Por muchas cosas, en definitiva. Antes del
Atardecer llama al curaçao.
Y yo que creía tener la sangre de horchata...
LO MEJOR:
- Prácticamente todo. El gusto por los
pequeños detalles, sobre todo... ah, y el FINAL. EL FINAL. EL FINAL.
LO PEOR:
-
Pasará
desapercibida. Nadie baila en plan Dirty Guarring, nadie muere
dramáticamente, y nadie llora o fornica como va a comprar el pan. Eso no
vende.
Nota:
   
9,5
Rafael Martín. |