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La
peli empieza con una escena en el presente en la que dos antiguos compañeros
del internado Fond-de-l’Étang se encuentran y recuerdan a través del diario
del vigilante el año en que cambió sus vidas.
Gérard
Mathieu es un profesor de música en paro que empieza a trabajar como
vigilante en un internado-reformatorio de menores en 1949. El director del
internado, Rachin, utiliza métodos muy represivos y apenas puede controlar a
los rebeldes chicos.
Mathieu desde el principio no aprueba los métodos de Rachin y siente
compasión por los chicos. Intenta acercarse a ellos y les encubre en varias
ocasiones. De esta manera se da cuenta de que los chicos pueden encontrar
una válvula de escape en la música. Así decide formar un coro y enseñarles a
cantar. El coro cambiará a los niños, a los profesores pero no será aprobado
por Rachin.
Esta
película ha tenido un éxito impresionante en Francia donde 8,5 millones de
espectadores la han visto ya. Está cosechando éxitos en Alemania y en Japón
y España es el tercer país no francófono en el que se estrena. Es la
representante francesa para los Oscars.
En
Francia más que un éxito cinematográfico, se ha creado un fenómeno social a
partir de esta película. Se están produciendo muchos debates sobre la
educación, la música y la escuela de hoy en día.
El
protagonista, Gérard Jugnot, es un conocido actor francés que se mete muy
bien en el papel y hace que el personaje sea entrañable. Los demás
profesores y particularmente el conserje del internado logran también muy
buenas actuaciones.
Los
chicos no son actores, en la rueda de prensa el director Christophe
Barratier, cuenta cómo sólo el solista es realmente cantante y los demás
salen de un casting entre niños de Auvernia, región deprimida
económica y socialmente.
La
película tiene algo de autobiografía puesto que el director vivió separado
de sus padres y conoció a un exilado político español que le descubrió el
mundo de la música y le enseñó a cantar. Está ambientada en 1949 porque era
una época de posguerra en la que había muchos padres que habían muerto y
muchos otros que estaban ausentes por diferentes razones, fenómeno que se
repite hoy en día pero de distinta manera, padres ausentes por trabajo, por
negocios, etc. Barratier apunta que si se hubiese ambientado en el 2004 los
problemas habrían sido otros, como el racismo, la marginación, la economía y
a él le interesaba más la pérdida de referencias, las inquietudes de los
chicos que siguen vigentes hoy en día.
La
banda sonora está compuesta por el director y por Bruno Coulais, un famoso
compositor de cine. Escribieron las piezas que interpreta el coro
conjuntamente y finalmente fue el director quien se hizo cargo de las
letras, según dijo en la rueda de prensa, por falta de presupuesto.
Personalmente me ha gustado mucho la peli porque no sólo es entretenida sino
que nos ayuda a pensar en tiempos y en problemas que conviene que no
olvidemos.
Nota:
  
7,5
Irene Marinas (colaboradora).
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