Reparto: William H. Macy,
Alec Baldwin, Maria Bello, Shawn Hatosy, Ron Livingstone, Paul Sorvino,
Estella Warren, Arthur J. Nascarella, Joey Fatone, M.C. Gainey
Productores: Sean Furst,
Michael A. Pierce
Productores ejecutivos:
Alessandro Camon, Robert Gryphon, Joe Madden, Brett Morrison, Edward R.
Pressman, John Schmidt
Nunca está de mas revisar una de esas pequeñas joyas de la cartelera que
están a punto de desaparecer tras unos cuantos meses haciendo pasar un buen
rato a los espectadores. Antes de empezar, decir que The Cooler es la
historia de Bernie Lootz (William H. Macy), un gafe que se encarga, con un
simple contacto, de arruinar la buena racha de los jugadores del casino
Shangri-La, dirigido por Shelly Kaplow (Alec Baldwin), un gangster a la
vieja usanza que ve como su mundo se derrumba con la llegada de un nuevo
casino dirigido por graduados de Harvard. Bernie va dando tumbos por la vida
hasta que conoce a Natalie (Maria Bello), una preciosa camarera de la que
terminará enamorándose.
Y entonces comenzarán sus problemas.
Wayne Kramer no es un novato en esto del cine (su primera película,
Blazeland, tiene casi diez años), pero, a falta de revisar su
filmografía anterior, se puede decir que muy, muy buenas tienen que ser sus
películas anteriores para mejorar a The Cooler. Ritmo, fotografía y
banda sonora (de Mark Isham, espléndido) rayan a un gran nivel. El gran
acierto de Kramer es la manera que tiene de manejar a los personajes y
mantener el interés del espectador con los diálogos. De todas formas, es el
trabajo del trío protagonista el que potencia la película: Macy y Bello
están espléndidos en una relación totalmente creíble entre dos perdedores
que terminan encontrando el amor verdadero a través de sucesivos encuentros
de cama donde se respira auténtica intimidad porque ninguno de los dos se
corta un pelo. Y Baldwin brilla con luz propia en un papel que le ha
supuesto una merecidísima nominación al Oscar, lleno de fuerza y energía.
Sutil, compleja y con matices, The Cooler es una película entretenida
y con fuerza (ojo a la secuencia en la que Baldwin tortura a un personaje
con una barra de hierro: brutal). A ver si podéis echarla un vistazo.
Lo
mejor: El trío protagonista, sin excepción, y lo bien que maneja Kramer el
material del que dispone, sin que en ningún
momento de la sensación de “ya visto”.
Lo
peor: poca cosa. Quizás alguna historia paralela mal manejada (como la del
hijo de Lootz, que aparece y desaparece como el Guadiana), y un final que se
antoja un poquito largo y traído por los pelos.