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La última y esperadísima película de Jean Pierre
Jeunet no decepciona, pero no es una obra maestra. No es que Amelié
lo fuera, pero se quedaba mas cerca de la perfección; su sombra es larga, y
es posible que haya malentendidos. Es mejor verla con el chip adecuado y
disfrutar de ella como el tremendo dramón que es, con ciertos toques
extravagantes que son, sin lugar a dudas, lo peor de la película. Porque
Jeunet no se aclara durante la primera hora, y casi lo echa a perder todo.
Porque a ver: en plena I Guerra Mundial cinco
soldados franceses son sometidos a un consejo de guerra y condenados a una
feliz estancia entre las líneas francesa y alemana, en tierra de nadie. Si
no los hacen pedazos los bombardeos germanos, el fuego amigo lo hará. Uno de
ellos es Manech (Gaspard Ulliel) el novio de Mathilde (Audrey Tatou, gracias
a Dios más contenida que en Amélie), una joven coja que, convencida
de que su amor sigue con vida moverá cielo y tierra para refutar los
numerosos informes que afirman lo contrario. Y esto gracioso no es.
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Los condenados, preparándose para su destino.
A partir de ahí, Jeunet emplea una sucesión de
flashbacks que narran los angustiosos momentos de la batalla, entrecortados
por la búsqueda de Mathilde y prestando especial interés a las vidas de los
cuatro soldados que acompañaban a su novio. Hay mucha violencia y mucha
tristeza en lo que se nos cuenta. Por eso cuando Mathilde contrata a un
detective que se hace llamar "El espía que pía" y, encima, hacen coñitas y
refranes acerca de semejante apodo, uno tiende a pensar que el buen francés
está meando fuera de tiesto.
Pero su talento es inequívoco y la historia es
muy buena. Afortunadamente, todo se vuelve mucho más serio en la segunda
mitad de la película y el talento del director de La Ciudad de los Niños
Perdidos sale a la luz dominando con absoluta comodidad los elementos
mas líricos de la historia, hasta el punto de bordear el peligroso "momento
kleenex". Ojo, porque hay algunos puntos verdaderamente molestos en esa
cuestión.
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Manech declara su amor por Mathilde en medio de
la batalla.
En realidad la historia de Mathilde es lo menos
interesante. Jeunet presta un mimo especial a las cuatro historias de los
compañeros de su infortunado amor, lo que aporta una riqueza excepcional a
la película. Destacar sobre todo el cameo del año: la presencia de Jodie
Foster en unos memorables veinte minutos donde la gran actriz americana hace
gala de un perfecto francés (hasta donde mis conocimientos del idioma pueden
llegar).
El gran triunfo de la película es el aire
nostálgico y melancólico que se respira. La bellísima fotografía, la música
de Badalamenti, el extraordinario montaje en las cruentas batallas y el
trabajo de cámara colaboran para hacer de Largo Domingo de Noviazgo
la buenísima película que es. Jeunet se podría haber ahorrado hacer la
historia tan complicada, pero tampoco es un fallo en sí. Es una manera de
contar las cosas tan válida como otra cualquiera.
Los actores se encuentran a un gran nivel, y
sorprende ver la cantidad de caras conocidas: Tchèky Karyo, Dominique Pinon,
Marion Cotillard o la ya mencionada Foster. La interpretación de los cinco
actores principales, los cinco condenados, es irreprochable, pero el
enamorado en cuestión falla un poco, y es que su papel es muy poco lucido:
no se termina de entender que ve en el Mathilde.
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Mathilde, una chica con un corazón a prueba de
bombas.
Largo Domingo de Noviazgo emerge como una
película con personalidad propia, pero no termina de volarte la cabeza
debido a varias razones: bien por los excesos formales de Jeunet que a veces
convierte la película en un anuncio de Renfe, con los personajes en tren de
un lado para otro y una cámara grúa que no para de moverse; o bien por lo
merengazo que se vuelve la historia en algunos momentos. En cualquier caso,
una película muy visible y muy comprable. Largo Domingo de Noviazgo
es un esfuerzo tan bueno como Amélie, pero son dos cosas
completamente distintas, algo de lo que Jeunet, en algunos momentos y por
desgracia, no termina de darse cuenta.
LO MEJOR:
- Tecnicamente espectacular: fotografía, diseño
de producción, vestuario, maquillaje... todo raya a un nivel superior.
- Grandes interpretaciones de todo el reparto,
destacando a Jodie Foster.
- Jeunet capta perfectamente la amargura de la
guerra y la triste espera de los amores de los soldados, el humillante trato
de éstos a manos de sus superiores, las secuelas tras la batalla y la
esperanza que queda, en una película realmente hermosa.
- Oigs.
LO PEOR:
- Los toques extravagantes en plan Amélie
que rompen el ritmo de la película. Y además, la trama a veces es demasiado
confusa, lo que da a pensar que Jeunet exagera la importancia de una
historia que quizás hubiera quedado mejor contada de una forma mas sencilla.
Nota:
  
8
Rafael Martín. |