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Señoras y señores, Ben Stiller ha vuelto.
Este hombre tiene la capacidad de divertir al personal tanto como de ganarse
su odio, lo mismo que gente como Jim Carrey y similares. Afortunadamente
para mí, me encuentro entre los primeros. Mal que les pese a algunos,
Stiller tiene una capacidad innata para la comedia, si bien es cierto que ha
veces se repite en exceso, pero aún así la fórmula funciona.
Cuestión de Pelotas
es una película en plan absurdo que toma las películas deportivas de toda la
vida y las ridiculiza hasta el extremo. Tenemos a "los buenos" con Peter La
Fleur (Vince Vaughn) a la cabeza, un tipo sin ambiciones, propietario de un
cutre gimnasio en la ruina cuya hipoteca acaba de adquirir el propietario
del megagimnasio Globo Gym, White Goodman (Ben Stiller). La única opción de
mantener su negocio es reunir cincuenta mil dólares antes de treinta días.
La tarea parece imposible hasta que uno de sus amigos frikis propone
participar en el torneo de Dodgeball de Las Vegas, donde el premio es
exactamente de cincuenta mil dólares. Tremenda coincidencia ¿no?.
Ya vamos viendo todos los tópicos del cine
deportivo de buenas intenciones. Los buenos luchan por salvar algo que
merece la pena, un gimnasio que no humilla a sus clientes, algo que no hace
Globo Gym con su lema "somos mejores que usted y lo sabemos". El malo,
Stiller, es un tipo despiadado, egocéntrico y ex-gordo resentido con todos
aquellos que no trabajan su cuerpo, mientras el fantasma de la comida basura
planea por su conciencia (cosa que desembocará uno de los momentos más
grandes de la película en torno a una pizza).
El debutante Rawson Marshall Thurber, escribe
y dirige acertadamente esta película, que si bien no pasará a la historia,
es lo mejor que ha hecho Stiller desde Zoolander, llegando casi al
mismo nivel en varios momentos. Curiosamente la mujer de Stiller, Christine
Taylor, protagoniza ambas películas. Esta chica tiene también muchas tablas
pero por desgracia no la aprovechan todo lo que debieran. Uno de los logros
del guión y del director es el personaje de Patches O'Houlihan, el que
antaño fuese jugador número uno de Dodgeball y que nos es presentado en un
descacharrante video educativo de los años 50 donde Hank Azaria le da vida.
Posteriormente pasará a ser el entrenador del equipo, lisiado, con melena
mullet y con una auténtica pinta de borracho pordiosero, de la mano de Rip
Torn (Zeta, el jefe de los Men In Black para quienes no le pongan
cara). De su boca saldrán frases memorables como "eres más inútil que un
polo con sabor a mierda".
El torneo es llevado de forma ágil, sin
machacarnos con eternos partidos y sabiendo aprovechar a los secundarios, en
ocasiones más que a los propios protagonistas.
La faena termina de rematarse con unos cameos
que merecen mención aparte: David Hasselhoff, Lance Armstrong y Chuck Norris.
Con eso creo que he dicho todo.
Nota:
  
6,5
Javier Ruiz de Arcaute. |