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Hace mucho que esperábamos esta
película de Guillermo del Toro. Por un lado estaba la trayectoria del
director, que aún teniendo pocas películas todas ellas convierten el
minusvalorado género fantástico en algo muy digno, por encima de muchas de
esas películas "con mensaje" que parecen tener la exclusividad del buen
cine. Por otro lado la película llega precedida de excelentes críticas y una
taquilla más que digna. Por si fuera poco, además estaba el trabajo
realizado por del Toro durante más de siete años para conseguir sacar esta
película adelante. Es decir, es su proyecto, no un encargo hollywoodiense.
Hellboy es la historia de un demonio
llegado a nuestro mundo cuando los nazis intentaron cambar el curso de la
historia invocándolo con ayuda del mago Rasputín. Hellboy no es más que un
cachorro, bebé o como se le quiera llamar cuando llega a la Tierra y acaba
por criarse con el Dr. Bruttenholm creador de una agencia secreta del FBI
para hacer frente a las fuerzas del mal. Hellboy será en adelante el arma
principal de la agencia, un tipo despiadado, gamberro y bastante egocéntrico
pero con un buen corazón. Todo funciona más o menos bien hasta que Rasputín
regresa de nuevo.
Ya del Toro comienza fuerte la película con
un prólogo estupendo, la escena en la que los nazis invocan a Hellboy, muy
espectacular en algunos momentos. Una vez iniciada la historia tras los
títulos de crédito Hellboy se lleva todo el protagonismo, no sólo porque sea
el personaje central, sino porque está mimado y trabajado por todos lados.
Su historia irá alternando entre su lucha contra Rasputín y sus secuaces y
su historia de amor-desamor con Liz, una chica capaz de crear fuego de la
nada y con considerables trastornos mentales que la mantienen en una
depresión interminable. Guillermo del Toro sabe alternar ambas partes aunque
en alguna ocasión se sienta cierta bajada en el ritmo de la película.
Los personajes, a pesar de ser estereotipos
(el antihéroe, el malo, la chica, el padre-mentor...) van más allá de los
mismos, al menos los protagonistas, para ofrecer una historia con más
interés que una simple lucha entre el bien y el mal, que es lo que centra
buena parte de la trama. Los actores saben sacar partido de ello, en
especial Ron Perlman que a pesar de las toneladas de maquillaje que lleva
encima consigue que sus expresiones sean de lo más creíbles. También el
personaje de Liz, al que da vida Selma Blair es muy interesante y atrayente,
recuerda en cierto modo al de Pícara en X-Men, una chica con un poder
extraordinario que le condiciona su vida y le da muchos más problemas que
ventajas. Los malos sí que son como los de toda la vida, malos. Rasputín
pretende recuperar a Hellboy para sus oscuros fines y a él le acompaña un
sorprendente personaje mezcla de Darth Vader y Bruce Lee, Karl Ruprect
Kroenen que proporciona varias de las mejores escenas de acción.
Técnicamente y a pesar de un presupuesto muy
modesto para una producción de este tipo, la película está muy bien y quizás
sólo fallen algunas animaciones digitales como la del Hellboy niño. Por lo
demás excelente. La fotografía es muy espectacular y la película tiene esa
tonalidad entre rojiza y amarillenta que ya se pudo ver en Blade 2.
El resultado final es una película más que de
acción de aventuras al estilo clásico y muy entretenida salvo algún momento
puntual. Buena dirección y buenos actores que hacen que esta película esté
bastante por encima de la media de películas de este estilo. Muy
recomendable para pasar un buen rato y quedarse uno con ganas de ver que
pasará en la segunda parte. Seguramente será de las que gane con el tiempo.
Nota:
  
7,5
Javier Ruiz de Arcaute. |