|
No hay
nada peor que ver material desaprovechado. Y cuando
el material es, encima, brillante, dan ganas de echarse a llorar. La premisa
inicial es magnífica: el joven Stanley Yelnats (Shea LaBeouf,
16 años y un futuro tremendo por delante) es arrestado injustamente por
robar unas zapatillas que le han caído del cielo. Stan es enviado a
GreenLake, un campamento en mitad de ninguna parte donde los jóvenes
“reclusos” (ejem, culpables de robar cachorros de una tienda, por ejemplo,
QUE ESTO ES DISNEY, no Abel Ferrara) se dedican a cavar hoyos por todas
partes en busca de un tesoro perdido bajo la atenta mirada del Señor Señor,
o sea Jon Voight rozando el ridículo (sic), el doctor Pendanski (Tim Blake
Nelson, con el piloto automático) y La Jefa, una Sigourney Weaver que es,
junto con LeBeouf, lo mejor de la película. Lo que nadie sabe es que Stanley
arrastra una maldición familiar de mala suerte generacional, y que ese
tesoro está relacionado con la temible pistolera Kissing Kate Barlow, con la
carita de ángel de Patricia Arquette.
En fin, lo
que he dicho: parece que todo va bien. Además, la película se desarrolla de
forma interesante y visualmente, está muy lograda, gracias a Andrew Davis,
ese gran artesano director de El Fugitivo. Lo
malo es que según avanza, la mano de Disney comienza a notarse cada vez más
y más. Los tópicos (la amistad, el valor, el coraje, bla,
bla, bla…) se acumulan uno tras otro y el
espectador siente como poco a poco le están sacando
de sus casillas con tanta música de campanillas. El final feliz (POR DIOS
QUE NADIE SE ATREVA A DECIR QUE HE DESTRIPADO LA PELÍCULA) es sencillamente
bochornoso. Y ya está. Me extendería un poco más, pero es que me da mucho
coraje: lo que empieza siendo una película inteligente para niños y para
adultos se convierte en un telefilm Disney de Telecinco a mediodía
con una velocidad asombrosa. En fin, lo dicho, una lástima.
Nota:

4
Rafael Martín. |