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Hacer una
película de terror en España viene a ser un plato de difícil cocina desde
que Amenábar acertara con la fórmula en 2001. Después de Los Otros,
vino Darkness que apuntaba maneras pero se liaba con el argumento.
Algo parecido le sucede a La Promesa. Dirigida y escrita por Hector
Carré, la película tiene como referencia más inmediata a la taquillera cinta
de Amenábar. Y donde aquella triunfa, esta deja algunas dudas.
El film narra la
historia de Celia, estupenda Carmen Maura, como una beata resignada a sufrir
las vejaciones físicas y verbales de su marido, hasta que un buen día decide
asesinarlo y comenzar una nueva vida. Tras cumplir con su macabro propósito
huye a un pequeño pueblo de Galicia donde es contratada como niñera y donde
su más reciente pecado volverá para atormentarla.
Desquiciada por
los fantasmas de su pasado decide liberar a Dorita, fabulosa (y preciosa)
Ana Fernández, de la misma situación que a ella le tocó vivir asesinando
también a su marido. Y de la liberación pasa a la locura homicida que la
empuja a eliminar a cualquiera que no lleve una vida piadosa.
Rodada con un
ritmo pausado pero perfectamente soportable la película va aumentando la
tensión entre los personajes y generando situaciones que inquietan al
público. Más allá de los sustos efectistas derivados de la música o de una
repentina aparición, el terror deriva de los diálogos y la interpretación de
los personajes (sobre todo la de Carmen Maura con quien no quisiera cruzarme
en un callejón de noche). Añádase a todo lo dicho hasta ahora una banda
sonora más que correcta y sin lugar a dudas, una fabulosa fotografía a cargo
de Juan Carlos Gómez, que logra que la iluminación juegue a favor del
terror.
La pega le viene
a Carré en el excesivo esfuerzo que supone para el espectador seguir la
trama, a la que solo se arroja luz casi al final de la cinta con el manido
giro en el último segundo, y con el que descubres que durante buena parte
del metraje has estado engañado. Se dirá que Los Otros también
recurre al giro final pero el sabor final de aquella era el de una historia
mucho menos forzada que la que Hector Carré nos cuenta aquí.
En
resumidas cuentas, una película que se deja ver y que acude a las mejores
referencias pero que en ningún momento las supera, no porque no pueda sino
porque no se atreve. A pesar de ello, es una apuesta firme por afianzar el
cine de género en España y la confirmación de dos actrices que no lo
necesitan.
Nota:
 
6
Juan Ignacio Herrero Vicente (colaborador).
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